MOONSHADE (PRT) – Sun dethroned, 2018

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Si eres amante del vino sabrás que hoy en día puedes encontrar una buena botella en casi cualquier lado y por una suma asequible. A la hora de adquirirlo sólo entra en juego no conformarte con cualquier cosa y, por supuesto, el gusto de cada persona.

Eso mismo ocurre con muchos géneros musicales (si no con todos), sobre todo en la era de lo digital, y el death melódico no es diferente. Pero al igual que con un tinto, o un blanco, lo que hay que pararse a apreciar son los pequeños matices. Con MOONSHADE vas a encontrar de sobra.

Este quinteto portugués que nació en 2010 viene con una nueva versión de su producto; perfeccionado, más elaborado y con sello propio. Se trata de Sun dethroned, su primer larga duración, que tiene tan solo un mes de vida y que ha visto la luz a través de Art Gates Records. Le preceden dos EPs. 

Nos encontramos en primer lugar con la portada, fotografía de Daniel Laureano (guitarrista del combo y también fotógrafo) y diseño de Joel Martins, misteriosa, como la persona sin rostro que muestra, sencilla y elaborada con mucho gusto, casi tanto como el que nos vamos a encontrar dentro del disco.  

Debo comenzar diciendo que una de las cosas que más he valorado de este trabajo de death melódico (en la onda de INSOMNIUM, BE’LAKOR, o PERPETUAL NIGHT) es que no se hace monótono en ningún momento y en ningún aspecto.

Parte de la “culpa“ de esa versatilidad la tiene Ricardo Pereira, vocalista. Utilizando variedad de registros y sabiendo dar el énfasis adecuado con un tipo u otro de gutural hace de la parte vocal una experiencia narrativa. Va recitando la poesía que construyen sus letras mientras nos plantea dilemas sobre la existencia, la muerte y el tránsito entre ellas. A veces incluso armoniza tan bien con las guitarras que parecen estar a dúo. Por eso pienso que este aspecto lo han cuidado mucho, añadiendo también voces limpias (“Lenore”), algunas aportadas por Pedro Quelhas (guitarra), y coros operísticos (sólo ambientales, no protagonistas a lo THERION) como en “God of nothingness”.

Por otro lado tenemos los teclados, que gracias a las diosas no son los típicos “de verbena”. No saturan y están incorporados de manera muy natural. Lo mismo hacen de acompañamiento que te crean atmósferas, o se hacen los dueños del tema en partes tan sumamente épicas como el pasaje de “Dreamless slumber”. Pero la verdad es que ninguno de los instrumentos pasa aquí desapercibido. Las baterías son tan divertidas que te hacen bailarlas, y contribuyen a esa capacidad que tiene la música de MOONSHADE de atraparte en su juego, al igual que el bajo y sus ritmos hipnóticos, como el que podemos disfrutar en “Eventide“.

El caso es que las verdaderas segundas protagonistas son las guitarras. No se limitan a repetir patrones y escalas sin ton ni son; nos ofrecen acústicas, riffs ágiles en los que domina la melodía, partes más lentas y atmósferas melancólicas, a veces incluso con un poso de “felicidad” que las impregna de cierto aroma épico-folk como en “The flame that forged us“. Se envuelven en ambientaciones sinfónicas, y en temas como “World turn asunder” incluso tontean con algún riff powereta que me encantaría volver a escuchar en futuras composiciones de la banda. Es decir, le ponen el “alma” a la historieta. 

Sun dethroned son casi cuarenta y cinco minutos recogidos en ocho canciones que van escalando de forma ascendente según avanzan los temas, y que finaliza con la que para mí es su mejor pieza: “Dreamless slumber“. Un buen ejemplo en el que podemos apreciar también el peso de algo tan importante como la producción, que en este caso nos deja un sonido limpio que nos permite apreciar sin esfuerzo cada instrumento y detalle del redondo y que además le da un punto más de elegancia a la música de MOONSHADE.

Destacaría también “Lenore” entre mis favoritas y volvería a mencionar “Eventide” por si cabía alguna duda. Pero hazme caso, sírvete una copa, ponte este disco y disfruta. Esta es música de calidad.  

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