MONASTHYR – Templo del terror, 2017

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ORION CHILD, TAKEN, ATREIDES, INFAMIA, ZENOBIA, DELIRION, RAVEN’S GATE… son sólo algunos de los ejemplos (unos más veteranos que otros) que dan buena muestra del excelente estado de forma de la escena heavy/power nacional. Todos sabemos que no habrá problema en recoger el testigo de bandas como WARCRY, AVALANCH o SARATOGA cuando estas decidan “colgar las botas” (de cuero, claro) ya que presumiblemente lo harán antes que las demás.

De cualquier forma, si hay alguien que duda acerca de esto, aquí traigo una prueba más de ello. Os hablo de MONASTHYR, una formación nacida en Asturias en el año 2008 y la cual ha conseguido sorprenderme y engancharme a partes iguales con su heavy metal poderoso y cañero. La sorpresa viene desde dos frentes; uno es el hecho de no haber oído hablar de la banda hasta ahora teniendo en cuenta el año en que se formaron. Otro es la calidad de la misma, cosa que hace que te plantees por enésima vez lo difícil que es a veces para muchas formaciones promocionarse en condiciones, sin importar el nivel que tengan. Esto es algo que a priori puede importar, pero que con tesón y con trabajo, las bandas de calidad acaban obteniendo su recompensa, y estoy seguro de que no será menos con estos asturianos.

Aunque la música que ofrece MONASTHYR en este EP no es novedosa, está muy bien hecha, dejando la originalidad en un segundo plano, siendo (para un servidor) las guitarras las principales las protagonistas de este trabajo. Cañerísimo trabajo el de las seis cuerdas que viajan constantemente entre el heavy clásico y el power metal y cuya producción, más moderna y pulida, crea un contraste entre lo que se escucha y cómo se escucha muy atractivo, ya que que entre sus riffs y cabalgadas se pueden percibir influencias del heavy/power/speed de los 80, sonando por momentos a gigantes del género como HELLOWEEN, IRON MAIDEN, BLIND GUARDIAN, RAGE o incluso a alguna posterior como EDGUY, siempre con el heavy metal por bandera.

Además de esto, baterías que no se quedan para nada atrás, con ritmos igualmente cañeros, dobles bombos característicos y los indispensables “tupa-turupas” acompañando como es debido a las cuerdas en todo momento, creando momentos que podrían estar más cercanos al thrash metal de manera puntual.

Si hay algo que he echado en falta quizá haya sido un poco de agudos en las voces, así como un poquito más de rabia en la ejecución de las mismas, aunque esto por supuesto es una anotación personal y para nada quiero decir que no me hayan gustado las labores vocales.

La conclusión es una y rotunda: si eres de los que todavía calza unas J’hayber blancas, chaleco vaquero que es más parche gigante que chaleco y pantalones ajustados, no tardes en entrar en contacto con MONASTHYR, seguro que serás capaz de encontrar un lugar en ese chaleco para un nuevo parche con el logo de estos muchachos.

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