MØL (DNK)- JORD, 2018

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Todo en la oscuridad parece estar diseñado para despertar horrores en nuestro inconsciente, aunque parte de ese miedo produce una necesidad, una curiosidad y una adicción capaces de motivarnos en la búsqueda de su comprensión. Este camino de tenebroso romanticismo es una de las vías que puede permitirnos resolver los enigmas de nuestra propia naturaleza. Anhelantes de alcanzar la belleza en todo aquello que, a pesar de ser peligroso, nos es tan familiar, MØL nos trae su primer trabajo en formato long play.

Jord es la culminación de un proceso que comenzó con su dos anteriores EPs en los que, explorando un post-black muy cercano a DEAFHEAVEN, ha ido destilando el elixir de sus propias raíces hacia un blackgaze delicado, sutil y hermosamente oscuro. En comparación con los californianos, la producción de Jord es más personal y diáfana, permitiendo distinguir cada uno de los detalles técnicos y haciendo que las gráciles melodías brillen con luz propia.

La construcción del álbum y el desarrollo compositivo es otro punto diferenciador, apostando los daneses por temas más cortos y directos, prescindiendo de interludios y de pasajes repetitivos que aumentan la longitud de las pistas. No obstante, sus cinco minutos de media son suficientes para desplegar un aura muy etérea sin prescindir de una sorprendente carga de agresividad. En este sentido existe un pronunciado contraste sonoro entre varios elementos. Por un lado, la instrumentación, en la que abundan pasajes de shoegaze y post-rock, incita a la introspección y la reflexión, construyendo una sensación de melancolía en la línea de bandas como LANTLÔS, ALCEST o DOPAMINE. En el otro extremo, los fragmentos de metal más eléctricos suenan especialmente rabiosos para el estilo, llegando a rozar el black metal en algunos fragmentos de delirante energía. La voz de Kim Song parecen surgir de alguno de los abismos que guardan los horrores de nuestro subconsciente, sonando como un aullido que desgarra cada segundo del álbum, evocando la calculada locura de Hamlet, malogrado compatriota del quinteto.

Unos acordes que recuerdan al tema principal de Twin Peaks introducen el primer tema de este viaje de algo más de cuarenta minutos. “Storm” ejemplifica las características musicales que nos vamos a encontrar en otros temas como “Penumbra“, “Bruma” o “Virga“, en los que abundan los cambios de ritmo, las reconocibles melodías de guitarra y los pasajes atmosféricos que conforman el sello que los hace únicos, junto con pasajes cercanos al death metal y blast beats de furioso black metal, como el demoledor inicio de “Ligament“. Esta constante variación, estableciendo una continua confrontación entre las partes ligeras y las más crudas, sacudirá nuestras emociones de un extremo a otro en cuestión de segundos. En la parte central del disco, la instrumental “Lambda” explora la vertiente más shoegaze y postrock de la banda, ofreciendo una experiencia más luminosa y contemplativa.

Jord, que en danés significa “tierra”, se compone de elementos encontrados, como una metáfora de la vida y la muerte, de claroscuros en constante movimiento, con una energía transformadora de la que todos formamos parte.

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