THE LAST OF LUCY (USA) – Moksha, 2022

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Pensaba que era algo perdido, abandonado por las incesables modas que el tiempo eleva y entierra, pero en 2022 aquí estamos, casi como un error temporal, algo que no debería haber sobrevivido. THE LAST OF LUCY pertenece a esa estirpe de death metal técnico con aires futuristas que iniciaron a finales de los 2000 THE FACELESS o WRETCHED y que silenciosamente ha evolucionado y perdurado, dejándonon estampas como ARTIFICIAL BRAIN, ARCHSPIRE o la banda de Huntington Beach que es protagonista en este recuadro de texto.

A pesar de la alegría inicial del descubrimiento, Moksha no es un álbum perfecto, tiene algunos defectos congénitos del estilo, pero dista bastante de ser una parodia de pro tools. Es una escasa media hora de riffs técnicos, solos que devoran escalas a una velocidad absurda, un doble bombo casi perenne, escapes progresivos colocados en medio de ciertas canciones sin previo aviso e introducciones de ciencia ficción. Intimida al comienzo, pues prácticamente todo es un «en tu cara» desde el primer contacto y no negaré que la banda peca de repetición a medida que suceden los minutos. No menos cierto es que gracias a todos los elementos antes enumerados THE LAST OF LUCY pueden dar coherencia a las canciones y evitan convertirse en un ejercicio onanista para guitarristas que sólo ellos disfrutarán.

Las canciones duran de media tres minutos y en ese corto espacio de tiempo deben apañárselas para meter todos los riffs y cambios de ritmo posibles, casi como una mudanza express. Eso provoca la esperada saturación, pero también que las canciones deban mantenerse dinámicas de manera obligatoria. La breve sección progresiva de «Ritual of the Abraxas» puede servirnos de ejemplo. Sirve para aliviar algo de carga, para introducir esa pequeña idea, ese pequeño boceto de estudio que quizás en otra situación se hubiese convertido en una canción en sí misma por derecho propio, más cercana a algo técnico/ambiental que, entiendo, está muy lejos del propósito ultra agresivo de la banda californiana.

También es interesante cómo revientan «el fondo de la olla» en «Parasomnia«, durante breves segundos. Esto es, sustituyendo guitarras y bajo por un suave sintetizador y dejando intactas batería y voz, creando una especie de vértigo al dejarnos en el vacío para, acto seguido, devolvernos de un golpe al suelo con la habitual descarga de riffs y doble bombo.

Pero posiblemente sean las introducciones de ciencia ficción las que mejor forjen la identidad de Moshka, no en vano, ya sean de mayor o menor duración, cada uno de los 10 temas de álbum tiene la suya propia, ya sea realizada a base de sintetizadores, pianos, cuerdas… Algunos retrotraen a la ciencia ficción más clásica, como en «Moksha» o «Agni» y otro incluso juega a emular a Akira Yamaoka en «Ritual of the Abraxas» y si bien alguno podría argumentar que estos interludios no forman parte de la base principal de la banda (guitarra, bajo, batería y voz), es innegable que alivian la carga de la música, pues se necesita mucha paciencia para ir más allá de la tormenta de riffs, y resultan ser muy entretenidos.

Quizás el mayor defecto es que THE LAST OF LUCY han decidido hacer una carrera contra el tiempo que nadie les ha pedido. Sin que suene ofensivo y aunque ellos intenten ser unos nuevos ORIGIN, esos pequeños interludios técnico-ambientales o algunos solos melódicos melódicos hacen entrever que la banda tiene la capacidad de hacer mucho más, de crear temas muchísimo más distintivos. Se echa en falta, por ejemplo, una mayor integración de esas introducciones de sintetizador en la parte principal de las canciones. En otras palabras, que no sea necesario indagar en demasiadas ocasiones para encontrar las mayores virtudes del grupo. Es muy atractivo ver cómo de rápido y preciso puedes tocar ese pasaje en la canción, o hasta qué punto puede la batería meter doble bombo sin desfallecer. Pero una vez aprobadas, y con nota, esas cualidades, creo que es hora de ir a por más.

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