MOEBIO – Victoria, 2014

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moebio24Inmovilidad y cambio, consolidación y progresión. Victoria es un álbum de contrastes, de variaciones respecto al pasado más inmediato, pero igualmente de asentamiento de una personalidad desde siempre muy marcada. Estas diferenciaciones no residen en lo estrictamente musical: desde que la banda se formara en 2006 el grupo ha trabajado con tres sellos o discográficas diferentes (DFX Records / EMI en su álbum debut homónimo, Maldito Records en Geometría del alma y ahora, en Victoria, Fair Warning). Igualmente, en el apartado de cambios, es necesario apuntar al de la formación en sí misma en este último disco, con la entrada de Jawy a la batería y Txema al bajo, y a la interrupción del trabajo del gran Jorge Escobedo en la producción, ya que en esta ocasión ha sido Rubén Villanueva el encargado, una disociación que me agrada especialmente, al desligar el nombre de MOEBIO del de SOBER y grupos similares.

No obstante, si alguien hiciera esta asociación de ideas, me parecería  terriblemente injusto. MOEBIO siempre me ha parecido una banda con una clara personalidad, sí, enmarcada en una escena melódica en la que otros grupos de este estilo tienen su hueco, pero con un sello y naturaleza muy difíciles de imitar (gran parte de la culpa es del excelente trabajo vocal de Héctor). Sí, cierto es que lo suyo es el metal alternativo donde podríamos encuadrar a formaciones como los propios SOBER, CUARTO OSCURO, CIRUJANO ESCOCÉS, VOSTOK 108 o incluso CRYOGEN, pero ofreciendo algo muy distinto a éstas.

Pero vayamos a lo que nos ocupa. Victoria es un álbum de asentamiento de ideas que mira, a su vez, hacia adelante. Cierto es que, también, mirando al pasado (creo que se retrotraen en cierta forma a su álbum debut, dejando de lado la influencia posterior de Geometría del alma), pero desligándose al mismo tiempo de ataduras que les pudieran hacerse quedar estancados. Victoria es un paso al frente, pero sin perder de vista su huella anterior, y eso es importante remarcarlo.

En este sentido, y la relación de Victoria (2014) con Moebio (2007), canciones como “Sueños de cristal”, con la colaboración de Belén Arjona (otro punto de continuidad o relevo que toman de las otras participaciones femeninas de sus discos anteriores), la balada “El relieve del mundo”, “Sigo al sol” o la fantástica “Milagro” podrían ser herederas de composiciones de hace siete años, como “Abismo”, “Metáfora” o “Espiral”. Poco tienen que ver con la especial carencia de medios tiempos de Geometría del alma, aun pudiendo establecer analogías con cortes como “Rendición”, y en menor medida “S.O.S” o “Secreto (el nombre del deseo)”.

Victoria es un disco sobresaliente en este aspecto: cuando las canciones tienen un tempo más pausado sencillamente el grupo lo borda; cuando las composiciones son más rockeras (“Todo lo que soy” o “Nuevo mundo”) se baja sensiblemente el listón. Pero no en demasía. De hecho, si hablamos de estas canciones, al igual que de “Almas paralelas”, disertamos sobre tres cortes (sobre todo los dos primeros) marcados por el contraste. El mayor ejemplo de lo que indico podría ser “Nuevo mundo”, con esos riffs crudos de guitarra que contrastan enormemente  con la gran carga melódica del estribillo. Interesante.

Porque MOEBIO es pura melodía, inspiración y lírica conjugadas con especial acierto. Victoria es un paso adelante (sobre todo en lo que respecta a la reafirmación de su personalidad) pero también una mirada de reojo a sus inicios. Podría ser el Moebio de 2007 más pulido, maduro y mayormente inspirado. Buen trabajo, sí señor.

firmatopo

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