MIDNIGHT (USA) – Rebirth by blasphemy, 2020

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MIDNIGHT ha formado parte para un servidor de esa lista de bandas con las que siempre he querido ponerme al día pero que por un motivo u otro nunca he acabado de terminar de profundizar en su discografía. Tampoco es que los conozca desde sus inicios, no me considero un fan de Athenar y su arte, pero sí me considero un seguidor que, tras el análisis de esta nueva obra, espera actualizarse y poder decir dentro de un tiempo si continúo siendo un simple consumidor de su música o si he acabado convirtiéndome en un miembro más de sus legiones.

Creo que descubrí este proyecto nacido en Cleveland, Ohio, con su primer lanzamiento en larga duración, Satanic royalty, editado en 2011 por Hells Headbangers Records, aunque yo lo escucharía algún tiempo más tarde. Ahora, en 2020 y con dos elepés más en su haber y un buen puñado de splits, EPs, demos, compilados y discos en directo, suman un nuevo long play a su carrera, pero esta vez editando junto a Metal Blade Records, ahí es nada. 

Pero centrémonos en lo musical, joder. Rebirth by blasphemy puede que sea un título más que apropiado para esta nueva acción de black/speed metal, que ha sido llevada a cabo como suele ser costumbre: con macarrismo, sencillez y tradición. Y es que Athenar sabe perfectamente que, en muchas ocasiones, menos es más, demostrándolo así en su música.

Pero como comentaba, lo acertado del título para un servidor viene partiendo de la base de que, a pesar de que MIDNIGHT siempre ha sonado blasfemo como un infernal y déspota terrateniente mandando sobre sus secuaces y subordinados, en esta entrega se ha subido algún que otro peldaño en cuanto a oscuridad. Quizá las melodías planteadas en Rebirth by blasphemy tengan parte de la culpa pues, independientemente de que evoquen más al heavy metal que al metal extremo, tienen un halo de malignidad muy palpable que, sumado a las voces de Athenar, eleva ese sentimiento black metalero primigenio hacia el techo del infierno. 

Ya el primer corte de este opus nos lo deja claro: “Fucking speed and darkness”, resumiendo a la perfección lo que representa este disco, heavy speed oscuro, macarra y con caudillo Athenar blandiendo su oxidado machete al tiempo que profiere himnos que jamás escucharéis cantar a las masas sino que serán los súbditos del subsuelo quienes los entonaremos con la mirada enloquecida y la sangre de nuestras venas empapada en destilados. Los solos que adornan las canciones, por otro lado, son de alma puramente clásica, sin demasiada floritura. Más que la función de otorgar a los temas algo más de dinamismo y melodía, aumentan la carga heavy metalera y cumplen, pero sin mayores pretensiones.

Lo cierto es que si lo analizamos muy por encima, al leer los títulos de los temas del disco y pegarle una oída superficial, puede que estemos ante una reunión más de clichés y estereotipos dentro del género o dentro de los géneros que representa MIDNIGHT, pero qué queréis que os diga… De ser así, está hecho con la autenticidad suficiente para seguir acumulando seguidores bajo su estandarte. Ya os diré en un futuro si me encuentro entre ellos o no.

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