METAPHILIA (ESP) – The great cosmic manipulation, 2019

Enlaces: Facebook

La historia evolutiva del deathcore podría ser calificada de curiosa. Los más viejos del lugar recordarán que aquella etiqueta se aplicaba por pura etimología a finales de los 90 y principios de los 2000 a lo que hoy se conoce como deathgrind. Grindcore con muchísima influencia del death metal, sencillo pero efectivo. Sin embargo la etiqueta no adquirió su denominación actual hasta 2007, con la salida de The cleansing, el debut de SUICIDE SILENCE, que literalmente devoró todo lo que encontró a su paso y estableció el sonido «estandar» del estilo. Sí, estuvo el EP Doom de JOB FOR A COWBOY de 2004, que también generó su base de alumnos de manera independiente a los que fusilaban a la banda de Mitch Lurker. Pero en ese corto periodo de tiempo el deathcore no era más que un metalcore más cafre, con mayor influencia del death metal y sin los recursos facilones de verso, estribillo melódico, verso. Pero ahí estaban los riffs retrothrash de AT THE GATES y los breakdowns. Para que el lector pueda hacerse una referencia mental de lo que hablo, que visualice los trabajos de AS BLOOD RUNS BLACK y los primeros de ALL SHALL PERISH.

METAPHILIA, naturales de Alicante, basan su sonido en ese trecho histórico sonoro un tanto olvidado y que aún no ha tenido una retrospección positiva basada en la nostalgia. Independientemente de memorias históricas, me agrada encontrar una banda de deathcore que no base sus ideas por completo en SUICIDE SILENCE o THY ART IS MURDER. No porque ahora sea más válido tocar protodeathcore que cualquier otra cosa, pero sí por variedad.

The great cosmic manipulation está a medio camino entre el death melódico y el deathcore, y no nos hacen falta muchos segundos para verlo: Tras una introducción con sintetizadores, muy al estilo HYPOCRISY, «Novo ordo seculorum» alterna los breakdowns con riffs paridos a mitad de los 90 en Suecia. Esto es la columna vertebral de toda la obra y en la que se basa el resto del cortes de la obra. Algo que puede valorarse de manera positiva o negativa. 

Positiva porque es un debut honesto. Quizás los riffs los hayamos oído mil veces, las secciones de breakdowns lentos también, los solos a base de escalas, el tapping para añadir un punto de virtuosismo… No son un monumento a la originalidad, pero hay transparencia. Tienen cuatro cosas sobre la mesa y te las lanzan a la cara, saben qué es lo que se les da bien y prefieren no meterse en camisas de once varas. 

Negativa porque a veces la transición entre riffs y breakdowns no es todo lo fluida que debería ser sino que, como si fuese un guión, primero toca hacer una cosa y después otra, lo que interrumpe el ritmo de la canción y le quita espontaneidad. No es un fallo grave, pues sólo tienen un álbum y pueden crecer como músicos de manera sobrada. 

Considero que es peor no haber dejado pausa alguna entre ciertas canciones. El trío de «Hidden files«, «The awakeners» y «Djinn conspiracy» es el que sufre este mal. La banda podría argumentar que está hecho así aposta, para no bajar la intensidad del disco. Y no se trata de meter una introducción en cada tema, pero sí de colocar algunos segundos de silencio, pues en caso contrario crea la sensación de una sola gran canción y provoca cierto hastío, desperdiciando así el original recurso de «Djinn conspiracy«, que comienza con un breakdown ultralento, algo que es más común encontrar al final de un corte, no al principio de este. Si quitásemos «Hidden files» de la ecuación, el dúo restante habría quedado bastante mejor. 

Más tarde tienen el detalle de poner una introducción en el tema homónimo para dar un descanso ante el trío y separar las canciones restantes de distinto modo, ya sea con un pequeño solo de bajo en o un riff limpio en «Purge«, que además tiene el acierto en desembocar en ruido blanco. Un final desagradable que casa perfectamente con la temática de conspiraciones y poderes en la sombra.

METAPHILIA aún está a tiempo no sólo de enmendar ciertos errores que empañan el resultado final, sino también de evitar vicios típicos que han adquirido muchas bandas del estilo. 

Comparte:

COMENTARIOS