METAL EXTREMO 2: CRÓNICAS DEL ABISMO, Salva Rubio, 2016

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Seguramente la mayoría de quienes leéis esta página conozcáis el primer libro de Salva Rubio, titulado Metal extremo: 30 años de oscuridad, o al menos hayáis oído hablar de él. El libro fue toda una sorpresa en su salida en 2011 y fue muy bien recibido por el siempre fiel público de la música extrema, y a día de hoy sigue siendo la obra más completa, rigurosa y sistemática sobre esta materia.

Yo entré a formar parte de esta web poco después de la salida del libro, por lo que me quedé con las ganas de reseñarlo, pero quienes me conocen saben que no me cansé de recomendarlo. Se trataba de una obra concienzuda que analizaba virtualmente todas las propuestas relevantes dentro del metal extremo al detalle. La cantidad de información contenida era tan grande que parecía poco probable que contara con una continuación tan pronto. Y sin embargo henos aquí ante Metal extremo 2: crónicas del abismo, nueva apuesta de la editorial Milenio tan sólo cinco años después de la primera parte y postulándose, si la fortuna nos sonríe, como la primera de muchas secuelas.

Estas Crónicas del abismo son una continuación de lo visto en el primer libro: si la primera parte contaba los primeros treinta años de historia de este universo musical, la segunda se presenta como un testimonio contemporáneo de los cinco años siguientes (2011-2016).

Antes de hablar del contenido quiero expresar mi aprobación respecto al aspecto del libro. Para empezar, el título: Metal extremo 2. Numeración y subtítulo, claro e inequívoco. Además, el tamaño del libro es idéntico al primero, como lo es el formato y el diseño. Se entiende todo perfectamente y además queda bien en la estantería. Así se deben hacer las cosas. Puede que parezca una tontería pero yo le doy importancia a estos detalles.

La primera parte del libro, previo al relato de las crónicas propiamente dichas, recoge las transcripciones de varias conferencias pronunciadas por Salva en distintos eventos (como curiosidad cabe destacar que uno de ellos fue la celebración del aniversario de esta web) en las que el autor reflexiona sobre diversos rasgos estéticos y temáticos del metal extremo. Suelen tener una estructura común consistente en enlazar el metal extremo dentro de una tradición artística mucho más amplia, mostrando a los modernos grupos de metal como herederos o continuadores de tendencias comunes de la historia del arte. Estos ensayos constituyen en mi opinión la parte más interesante del libro para quienes gusten de reflexionar y profundizar en las cosas, y creo que es una gran idea incluirlo dado que probablemente pocas personas podrían asistir en su día a todas las conferencias.

Las crónicas en sí constituyen el verdadero núcleo de la obra y su razón de ser. La metodología que siguen es muy distinta a la del primer libro: en este caso no se ahonda tanto en el discurso histórico, que habría sido probablemente bastante forzado, y se opta en su lugar por un repaso pormenorizado de la abundante obra musical producida en estos años dividida por estilos y escenas. Así pues no se describe cada estilo con tanto detalle como en la primera parte, y algunas de las divisiones estilísticas establecidas por el autor se dan por sobreentendidas. En este sentido la lectura se entiende mucho mejor si se ha leído Metal extremo: 30 años de oscuridad.

Aun con eso, para los lectores más dedicados Crónicas del abismo puede ser una lectura extraordinariamente lenta, dado que no podremos evitar dejar aparcado el libro cada pocos minutos para escuchar alguno de los discos de los que se nos habla en las páginas. De nuevo se trata de mucha información en muy poco espacio, pero es de suponer que un escrito de estas características no está pensado para leerlo todo de una vez.

Una vez más, Salva utiliza un discurso de registro lo suficientemente elevado para la ocasión. Su estilo es riguroso y astuto, y no duda en confiar en la inteligencia del público incluyendo tecnicismos y términos especializados ocasionales, pero sin llegar a saturar en ningún momento el texto (pese a la tendencia de Salva a construir frases bastante largas). Huyendo de la pedantería y clarificando cada concepto, la lectura se hace comprensible y fácil para cualquiera que tenga interés.

El único fallo importante que podemos encontrar en Metal extremo 2 es el más evidente: en su carácter de crónica contemporánea no puede estar completamente actualizado. Desde su salida al mercado siguen apareciendo nuevos discos y nuevos grupos. Esperemos, por ello, tener ocasión de leer un Metal extremo 3 en 2021 (o antes, ¿por qué no?) y que Salva Rubio siga registrando la historia de esta música como tan bien sabe hacerlo.

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