MESZAROTH (ESP) – Caro Data Vermibus, 2019

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MESZAROTH es una aparición intermitente. Como una criatura mitológica, surge de cuándo en cuándo, mostrándose fugazmente y revelando las mutaciones que la ausencia de luz produce en su naturaleza.

Huyendo de la calidez onubense, en 2012 se materializó como una masa tenebrosa y primitiva para volver a ocultarse durante un largo lustro. Bajo el nombre de Nihil manifesto se dejaba ver nuevamente en 2017, ya con un rostro y un nombre identificable. Recogiendo la oscura presencia de los últimos GEHENNA y los tentáculos de MGLA que azotan los oídos en forma de riffs como látigos, volvía a sumergirse en el vacío del que se nutre.

Esta vez ha reaparecido con más premura, y a principios de este año ha mostrado una nueva apariencia. Cada vez más consistente, su silueta se define con el paso del tiempo, y Caro Data Vermibus ya se yergue para desarrollar su propios rasgos.

Su movilidad se ha reducido, avanzando a medio tiempo, como una versión de DEATHSPELL OMEGA que se arrastra lenta pero inexorable por la tierra húmeda. Sus contornos, refinados, muestran destellos de la second wave, algunos ornamentos post y la parsimonia depresiva del doom, pero la concreción no hace de su rostro una visión más amable. Muy al contrario, permite distinguir su mueca retorcida con mayor detalle. MESZAROTH es consciente del terror que emana y concentra su lenguaje en la creación de una atmósfera acorde con su apariencia. Su silueta habla de penumbra y rendición, viciando el aire y provocando un desasosiego sostenido, aquel que recuerda que los peores sufrimientos surgen de nuestras propias entrañas.

Las melodías arrastran las notas hasta el infinito y el bajo se muestra definido y afilado. La percusión hace un trabajo gris, velada entre capas pero con un protagonismo esencial a la hora de construir ritmos que transmiten tensión e inquietud.

Destaca entre las cualidades de este ser la voz que plasma en palabras su esencia. La variedad de tonos y registros es inagotable y hace uso, sin esfuerzo aparente, de guturales, shrieks, pasajes narrados con intensidad, voces limpias pero cavernosas o rasgadas y quebradizas hasta que su verbo consume el oxígeno alrededor.

El tiempo no pasa en vano para MESZAROTH, que ha abandonado la crisálida para cantar las fragilidades y amputaciones del ser humano mientras continúa un crecimiento cuyos tentáculos buscan inversamente nuevos terrenos de los que extraer nueva savia. Su voraz ambición parece querer devorar el mundo.

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