MENTAL DEFECT (GER) – Longplayer, 2011

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Formados en 2008, estos alemanes se resisten a una clasificación fácil de su música. Al menos esto me ocurre al escuchar su álbum debut, Longplayer, editado a finales del año pasado y promocionado este 2012. Casi dos años antes ya habían editado una maqueta de tres tracks, dos de ellos recuperados para el cd que nos ocupa.

¿Metalcore? ¿Death metal melódico? Desde luego, si hiciéramos caso a Metal Archives nuestros tiros errarían de pleno. Sí, es cierto que el death melódico asoma en la música de MENTAL DEFECT, pero cada término por separado, y a muy, muy baja escala. Por un lado esas voces secundarias guturales embeben de death cortes como Wasted Love, May the Force Be With You o, sobre todo, Imhotep, existiendo además una fuerte carga melódica en esas voces rasgadas (un buen ejemplo de ello es Sad Curiosity). ¿Por ello debería considerarse Longplayer un disco de melodeath? Ni mucho menos, y nada más alejado de la realidad. Al igual de lejana la similitud con el metalcore, por cierto.

Longplayer es un disco de metal melódico de corte moderno, sí, etiqueta demasiado abstracta para calificar lo difícilmente clasificable. No obstante, nos encontramos ante un interesante trabajo con un trabajo vocal dual, entre las voces secundarias masculinas (Sanny-Thomas Wagner) más típicas del death y la principal femenina de Claudia Bauer Korzin, más cercana a terrenos pop-rockeros.

Esta última humedece de clasicismo la música de MENTAL DEFECT, muy versátil y con un punto de personalidad acentuada, aunque por momentos recuerde a otras vocalistas como a Kimberly Goss (SINERGY) en cortes como May the Force Be With You o Feel It, a Sarah Evil de EVIL RISE en Age of Ashes, o a la DORO más intimista de discos como Calling the Wild (para lo cual es ayudada de la base musical del tema) en Won’t Grow Up.

Esa dualidad en las voces, y entre melodía y violencia, así como el hecho de forjar su música en la escuela contemporánea, sin dejar de mirar atrás a décadas pasadas (más en concreto a los 80’s), hacen de este disco un más que interesante trabajo de metal melódico en su más amplio sentido de la palabra.

Lo único que eliminaría son los dos últimos cortes, remixes de Behind My Pride y Feel It, únicamente aprovechables para uno de esos recopilatorios techno-dance de la cadena de tiendas Zara… Por lo demás, me parece un soplo de aire fresco en una escena europea muy saturada.

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