MEADOWS END (SWE) – The grand antiquation, 2019

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Hace poco que se cumplieron cinco años de mi llegada a esta web, y desde entonces han sido muchísimos discos (más de doscientos) los que han pasado por mis humildes oídos, así como muchísimas bandas descubiertas gracias a trabajar para Subterráneo Webzine. Y aunque no todas terminan de calar hondo, las que lo hacen, lo hacen para siempre.

En el caso de MEADOWS END, la cosa es especial, ya que los descubrí con aquel fabuloso The sufferwell el mismo año en el que entré a formar parte de este webzine y pude entablar contacto con ellos, más concretamente con Jan, su guitarrista. Se mostró siempre muy afable y educado conmigo, cosa que hizo que mantuviéramos el contacto. Poco más de un año después, tuve la enorme suerte de poder conocer a Jan y al resto de muchachos en la minigira que les trajo a nuestro país. Una noche diez: buen rollo con todos, ellos con el público, se cascaron un bolazo y desde entonces se consolidaron como una de mis bandas favoritas.

Pasó otro año y volvieron a la actividad discográfica con su tercer larga duración, Sojourn, otro bombazo de death melódico con trasfondo sinfónico. Una jodida delicia. Pues bien, en esta ocasión y de la mano de Black Lion Records (HYPERION, BLACK THERAPY, WORMLIGHT, HINAYANA, THE DUSKFALL o VINDLAND entre otros) vuelven los de Örnsköldsvik con un nuevo LP, con energías renovadas y un buen esfuerzo promocional, que debería colocar a esta banda donde se merece: con los más grandes.

Dejando de lado lo anecdótico y centrándonos en lo estrictamente musical, he de decir sin tapujos que The grand antiquation me parece su mejor obra hasta la fecha. Mucho más madura, más homogénea y más grandiosa. No sé qué cojones le echan al surströmming, pero les sienta de puta madre. Independientemente de que la música que emana de las cuerdas suene más agresiva en líneas generales y, por lo tanto, las líneas de batería se hayan endurecido bastante también, no han dejado de lado el resto de elementos que más representan su música, como la melodía y las orquestaciones. Estos dos factores también han sido ensalzados a la perfección para que nada se quede descompensado y podamos sentir cómo hierve nuestra sangre en un brutal y confuso éxtasis de melancolía, furia y pasión.

Yo no tenía ninguna duda de que lo que preparaban estos suecos en sus calderos no fuera a ser de mi agrado, pero no me esperaba una subida de nivel tan brutal como la que han demostrado con The grand antiquation. La única incertidumbre que rondaba mi cabeza era el tema de los solos. Con la marcha de Rikard Öqvist, quien se encargaba de la guitarra solista hasta 2015, y a sabiendas de que no iban a contar con un sustituto para la grabación de este opus, faltaba ver cómo se desenvolvía Jan Dahlberg con el apartado virtuoso, ¡y menuda sorpresa!

Ya con el solo que se marcó para el single “Non-dreaming eye” dejó muy claro que si el virtuosismo y la celeridad en los solos no erna lo suyo pondría el resto en cada solo que corriera de su cuenta en el álbum, imprimiendo todos y cada uno de los sentimientos que requiriese cada corte. Otro solo que representa bien esto de lo que hablo es el que deslumbra en “Storm of perdition”, que además es otro temazo. Encima de todo esto, cuentan con la colaboración de Tommy Johansson de SABATON, quien se encarga de solear en “Devilution”, otro de los singles del disco.

Me ha gustado percibir algo más de presencia en el sonido del bajo, ya que las frecuencias entre las líneas de guitarra y las de percusión quedan más cubiertas, sonando todo más compacto y con más cuerpo. Me mola mucho también que hayan dejado hueco para incluir dos temas («Svept i sorgepläd» y «I stilla vemod vandra«) cuya lírica se recita en sueco, ya que, como ya sabéis algunos, el metal en otros idiomas que no sean el inglés me chifla. Esto, además de darle cierto aire de exoticidad para los que no somos escandinavos, al mismo tiempo eleva un poco la sensación de rabia con la que esputa Johan Brandberg sus guturales, ya que por la fonética propia del idioma hace que suene mucho más rudo y visceral. Un acierto.

Poco más puedo añadir, ya que solo serviría para seguir ensalzando el trabajo de estos músicos, cosa que ya está hecha. Si te gustan los sonidos de bandas como INSOMNIUM, SKYFIRE, AMORPHIS, STARKILL o incluso GRAVEWORM, dale una oportunidad a MEADOWS END y déjate llevar por su grandiosa, agresiva y majestuosa sinfonía, pues puede que te enganche para siempre.

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