MEADOWS END (SWE) – Sojourn, 2016

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meadowsend01A quien le diga que la banda liderada por Jan Dahlberg nació en 1998, y que practican desde entonces un melodeath sinfónico digno de los más grandes, igual les sorprende no haberlos conocido antes. Pero lo cierto es que esto es bastante común. Siempre hay bandas que, o bien se sumen en un letargo que las acaba matando o bien, trabajan duro en las sombras, y tras años de esfuerzo y dedicación a lo puramente musical, recogen lo que han sembrado durante todo ese tiempo. Es el caso de los suecos MEADOWS END, que con cuatro demos, tres EP’s y, contando este Sojourn, tres largas duración, poco a poco se van abriendo un hueco en el más que abarrotado abismo de bandas escandinavas (sobre todo) de death metal melódico en cualquiera de sus variantes.

Lo cierto es que, a pesar de que se pueden notar similitudes con algunas buenas bandas, estos chicos saben sacar partido a lo que componen; su música tiene personalidad, tiene alma y sobre todo, desprende calidad en cada una de las notas sin dejarse arrastrar por modas o por sus influencias, cosa que agradezco enormemente. Pocas bandas dentro del género llegan a despuntar de manera clara con un estilo propio, y MEADOWS END lo van asentando en cada trabajo. Me gustaría apuntar que este trabajo está compuesto por temas antiguos (unos más que otros) y que, incluso así han sabido apañarlos de manera que no tengamos una sensación del típico batiburrillo burdo de recopilatorio con rarezas o con temas inéditos, que en muchas ocasiones se hacen infumables. Claro ejemplo es que tanto “Amidst the villains” como “Everlasting” (las que inician y cierran este LP respectivamente) son cortes compuestos en el 99 y a pesar de sus similitudes compositivas, suenan igual de actuales que “Heathen’s embrace” (principios de los 2000) o “Angel dreams” (compuesta hacia 2006). Esto también es prueba de la genialidad de estos chicos para adornar los temas con arreglos y con un sonido que no te da sensación de saltos temporales o de recopilatorio de tres al cuarto. Así que, junto con una producción rozando lo impecable, considero estos, dos de los puntos fuertes de Sojourn.

Por supuesto, estos no son los únicos puntos a destacar, así que vamos a comentar el resto. Una de las cosas que más me enamoró del conjunto sueco es el exquisito equilibrio entre lo sinfónico y lo melódico de su death metal. Prácticamente en todos sus temas hay elementos de ambas ramas, aunque sinceramente, imperan ligeramente por encima del resto los sinfónicos, y de qué manera. Una muy buena muestra de la calidad de los fondos que lleva a cabo Robin Mattsson tras los teclados es “Nightmare’s reef”, en la que el poder de los mismos se cala en la piel para erizarla hasta provocar un escalofrío. Se nota, como bien pude leer en alguna entrevista realizada a la banda, que una de las mayores influencias del teclista son las bandas sonoras de películas, supongo, que los grandes autores de las mismas le sirven de inspiración, ya que la atmósfera conseguida en todos y cada uno de los cortes es sencillamente apabullante. Encima de todo, tengo la suerte de haberles visto en directo y puedo decir que esa atmósfera y esas ambientaciones orquestales se mantienen a buen nivel, cosa harto complicada para las bandas con teclista. Es más fácil mantener esto cuando se disparan los fondos y samplers con un ordenador o dispositivos similares.

Incluso se atreven con la inclusión de otros sonidos como el de los violines; qué mejor manera de emplearlos que en “Heathen’s embrace”, otorgándole al tema ese toque de paganismo tan cojonudo. Me ha gustado mucho este tema, pero sobre todo esta aparición de los violines me ha tocado la patata. Siguiendo a esta, otra de mis favoritas y la más larga del disco: “Soulslain”. Podría aventurarme a decir que es la primera de mis favoritas, puesto que dan rienda suelta a todo lo que os hablaba antes; tiene death, tiene melodía a raudales y elementos sinfónicos perfectos. Con una estructura bastante sencilla, pero con versos tan pegadizos como el estribillo, me recuerdan mucho por momentos a OMNIUM GATHERUM, con esos ritmos nunca demasiado tralleros, dejando que lo bonito de sus riffs sea lo que impregne nuestro cerebro cuando prestamos atención a la música que crean. Lo cierto es que hacía mucho tiempo que un tema no me enganchaba tanto como “Soulslain”, pudiéndolo escuchar una vez tras otra sin que sus guitarras dejen que el aburrimiento se apodere de mí. Teclados solistas perfectos una vez más.

Otra cosa que me gusta mucho de los “meadowers” son las voces del gigantesco Johan Brandberg, quien, a pesar de no emplear un amplio abanico de registros, los que usa los hace a la perfección (siendo aún mejores en directo) y no da esa sensación de monotonía que dejan muchos vocalistas. Ya no sólo es la manera en la que ejecuta los guturales, es el timbre de los mismos, que baila al son que le marcan sus compañeros, encajando a la perfección en los tonos de la música. “End of fallens” es quizá otra de las que más me gusta, siendo una de las más cañeras. En esta, como durante todo el LP, el sonido de las guitarras me embauca riff tras riff, punteo tras punteo. Es brutal.

En “Clench the feet of fools” (otra de las que más me ha gustado) meten también más caña, con blast beats incluidos, como bien sonaran en “Remnants”. Aquí es donde viene la única pega que le encuentro a la producción, y es que, al contrario que en The sufferwell, cuando la batería imprimía más potencia a los ritmos no perdía volumen; me explico: la caja de por sí suena potente, suena a un nivel correcto. Pero no ocurre igual cuando suenan los blast, ya que los platos ganan ligeramente en protagonismo a la caja. Quizá para un oído poco acostumbrado en separar cada instrumento a la hora de escuchar discos puede que no sea nada, pero es una (y la única) ligera pega que le pondría yo a este trabajo.

Como bien habréis podido observar, he tildado a muchas de las canciones como mis predilectas, pero es que es complicado quedarse con tan sólo una, aunque suena a topicazo, es así. MEADOWS END han vuelto a enamorarme, y cualquier elogio hacia estos muchachos es poco, ya que jamás se rindieron ante las adversidades en su carrera, y les aconsejo desde el este del territorio español, que no lo hagan jamás.

 

2firmajabo

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