MDMA (ESP) – Chemical obliteration, 2018

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Metilendioximetanfetamina. MDMA, si lo preferís. O como más comúnmente lo conoceríamos en la calle, éxtasis. Bajo este elocuente moniker se presenta este dúo euskaldún, a modo de proyecto paralelo de estudio conformado completamente por integrantes de VIRULENCY. Su debut en forma de EP, Malicious activity, sobresalió el año pasado por Pathologically Explicit Recordings, cuyo impacto fue inmediato en la escena más extrema y subterránea del brutal death metal. Su incursión, haciendo un paralelismo y juego de palabras con su nombre, se expandió rápidamente cual nueva droga sintética o de diseño entre los ávidos jóvenes sedientos de experimentar un viaje lisérgico una noche cualquiera en una fiesta rave.

Tras aquel instantáneo boom, casi sin capacidad de reacción y ante tales viciosos himnos, un año después regresan bajo los auspicios de Reality Fade Records con un larga duración. El sello ucraniano, regentado por Dimitri Sagaidak, se ha posicionado como una discográfica fiable en lo que al estilo más enfermizo y extremo se refiere, y así lo atestiguan sólidas ediciones de bandas como los propios MDMA, INEFFABLE DEMISE o SCATOLOGY SECRETION entre otros combos.

¿Qué puede esperar nuevo uno en Chemical obliteration? Pues absolutamente y deliberadamente nada nuevo. Está claro que la capacidad de sorpresa es inexistente tras aquel sorpresivo EP. ¿Pero a quién coño le importa eso? MDMA se ha concebido como un alocado tributo y una honesta forma de rendir culto al triunvirato conformado por ENMITY, HEINOUS KILLINGS y PUTRIDITY. Aquí sólo hay espacio para la enfermedad auditiva, tempos cercanos a los 320 bpm, voces predators e inhumanas baterías programadas.

…the voices told him to do it”. Con dicho audio extraído de la película The amityville (1979) y usado también por el propio Joe Wolfe de HEINOUS KILLINGS en el seminal Hung with barbwire, comienza este estimulante y azulado viaje. La tónica general en los treinta minutos de duración será la del desenfreno, euforia y sobreexcitación musical. No encontrarás respiro alguno. Todo lo que vayas a experimentar sucederá en un abrir y cerrar de ojos. Es más, será tal tu deterioro cognitivo que afectará a tu noción del tiempo y creerás haber llegado al octavo corte del disco en apenas cinco minutos. Un viaje no apto para oídos sensibles, ni para quienes consuman drogas blandas o se aferren a las propuestas más mainstream en el circuito del vicio.

Cual escena de The matrix en la que Neo metafóricamente hablando ha de tomar una decisión respecto a su sino, aquí nos encontraremos con el mismo quid de la cuestión. Píldora roja (edición limitada a 111 copias) o píldora azul (edición estándar). Aunque la ingesta de cualquiera de ellas va a desembocar en un adictivo resultado, la de un viaje psicotrópico sin parangón alguno.

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