MARROWFIELDS (USA) – Metamorphoses, 2020

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Es curioso cómo funciona la mente humana y sus devenires. Hay ocasiones en que algo que por tus gustos y por lo que te ofrece no debería llamarte la atención y al final acaba encantándote. Sin embargo, a veces un producto que encaja perfectamente con tus gustos, y que a priori debería atraerte sin ningún tipo de dudas, no acaba de cuajar. Con el primer trabajo de los norteamericanos MARROWFIELDS, por desgracia para el que suscribe, nos encontramos con un claro ejemplo de la segunda opción.

Este Metamorphoses tiene todos los tics e inputs que deberían enganchar a un fan del doom como yo, empezando por temas largos, algo densos en momentos puntuales, con desarrollos lentos que varían lo suficiente para no eternizarse y llegar a hacerse pesados. En estos temas también encontramos variedad instrumental y cambios de ritmo.

Dentro de la variedad instrumental, y mezclándola con la estilística, podemos deleitarnos con pasajes acústicos en contraposición de otros más viscerales e hirientes que hacen que el conjunto coja algo más de color. Lo predominante van a ser las partes lentas con un corte muy clásico. Aunque dentro de este disco también vamos a encontrarnos secciones cercanas a un post black atmosférico que le dan algo de aire y que encima encajan a la perfección con el trasfondo épico del trabajo.

En el apartado vocal han prescindido por completo de guturales y nos encontramos a un cantante afincado entre el doom más clásico y el épico que podrían ejercer unos WHILE HEAVEN WEPT o ISOLE. Rangos medios, con un tono muy melancólico y un deje muy sentido en su forma de cantar, que encaja perfectamente con el tipo de música que desarrolla el quinteto norteamericano.

Incluso el apartado gráfico de la portada es destacable y apropiado. Entonces, ¿qué carajo le pasa al disco? A mi entender es precisamente en el apartado vocal donde está el fallo. Como ya he comentado, me parece un buen cantante que casa muy bien con el tipo de música que hacen. El problema radica en que casi no hay variación en su interpretación. Tanto en los momentos más épicos como en los más calmados o incluso en los más agresivos, el tono es muy similar, dejando muy poco margen para la variación, lo que ha generado en mí un sentimiento de monotonía que no acaba de gustarme.

Escuchando los temas sueltos los disfruto bastante más que haciendo una escucha global del disco. A la que llevo varios temas seguidos, el disco empieza a hacerme bola y desconecto de él, pasando a hacer una escucha más de fondo y perdiéndome detalles interesantes que tienen los temas. Puede que acortar el minutaje de los temas hubiese ayudado en algo a paliar la sensación de “cansancio” que ha producido el disco completo en mí.

Como siempre, la palabras de este humilde juntaletras no pretenden sentar cátedra. Y seguramente a muchos seguidores del estilo este disco les parezca una auténtica bomba. Como he comentado, calidad no le falta. Quizás para la próxima algo más de variedad en el apartado vocal o incluso menos repeticiones de esquemas y ritmos les proporcionarían la diversidad que he echado de menos. O quizás es lo que han querido plasmar en su disco y soy yo el que tiene que metamorfosearse…

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