MAROMACO (ESP) – El viaje de Jouli Mouli, 2017

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Una de las cosas que me gusta de acudir a conciertos en donde hay bandas que no conozco es que siempre me vengo a casa con alguna sorpresa. Eso pasó este año en Móstoles en un festival de death y grindcore en el que aparecieron en escena los extremeños MAROMACO. Recuerdo haber oído hablar de ellos pero con ese nombre me eché un poco para atrás y no les di oportunidad de escucha a priori. Hasta que ese día les vi sobre las tablas en formato trío, guitarra, voz y batería al más puro estilo PIG DESTROYER en sus primeros años. Y no lo digo por casualidad, pues una de las bandas de las que beben es precisamente ellos, además de NAPALM DEATH en su etapa de los noventa, MASTIC SCUM y derivados, y bastante tufillo hardcore noventero, lo que hace que la música de MAROMACO sea variada y muy dinámica tanto en directo como en estudio. Hasta algún que otro toque goregrind se puede escuchar de vez en cuando también. Todo ello con unas voces histriónicas y antagónicas por momentos y bastante sentido del humor.

El proceso de creación de El viaje de Jouli Mouli creo que ha sido bastante largo. Desde que MAROMACO grabara su primer trabajo en 2012, en formato trío, diversos avatares de la vida de sus miembros hicieron que la continuidad se fuera desplazando. La entrada de un bajista hizo que se diera forma a nuevos temas y se recrearan otros más antiguos a los que el bajo les daba un aire más contundente y death (ahora, al menos en Móstoles, vuelven a ser un trío). La propia grabación se hizo en varias tandas a lo largo de dos años. Todo esto tiene reflejo en el propio disco, y no porque suene disperso o inconexo, sino porque este trabajo es como una compilación de obras menores. En ese sentido me recuerdan también un poco a TEETHING, de los que beben también de orígenes diversos, aunque en el caso de MAROMACO más centrados en el grind. En cualquier caso, los 16 temas aquí contenidos, sin ser nada que no se haya visto antes, saben dar en el clavo en cada planteamiento para que disfrutes como aquel día en el que los vimos en concierto.

El sonido está además bastante logrado. Siempre me fijo en un elemento, la batería, que dicho sea de paso, en MAROMACO andan sobrados de músculo percusivo. Pues suena en su sitio, sin tapar, sin quedar en segundo plano tampoco, y sin sonar procesada. Por otro lado, en este disco MAROMACO tiene un bajista, y en los temas más groovies su presencia se nota y es necesaria. La producción permite que siempre esté presente y que efectivamente se escuche y dé cuerpo al conjunto. Un ejemplo claro sería para mi “Acosador canino“, el tema que más aire goregrind de libro tiene (y aun así las guitarras tienen su punto personal). O su predecesor “Aspersor de ácido“, que junto a “Larvas” son temas que aunque tengan elementos del grind tienen mucha influencia hardcoreta y variedad estructural (a veces recordándome a una mezcla entre S.A. y BRUJERÍA), siendo el bajo siempre apreciable en la mezcla y doblando la fuerza de riffs y dobles bombos. Por cierto, que esta faceta que mezcla el hardcore y el grind es la que más me gusta de MAROMACO, quizás porque es la conjunción de dos géneros complementarios. Además el grupo los mezcla con el resto de elementos que tienen en su música y el resultado es aún más variado.

Capítulo aparte son las letras (me tienen que explicar las de “Cráteres“, por ejemplo, mezclando divas con agujeros y extraterrestres, supongo…), todas ellas bastante surrealistas, algunas precedidas de samples (como “Señor Wences“, uno de los cortes más pegadizos y con efectos sonoros bastante divertidos, o “Panceto“, donde además mezclan el inglés y el castellano) y la mayoría tal cual, perfectamente audibles en la dicción vocal (algo menos en los chillidos más infrahumanos). Como curiosidad, además de lo dicho en “Panceto” también han compuesto dos cortes en inglés de principio a fin, “Everybody is drunk“, muy pesada y deathmetalera, y “Killuminati“, que tiene unas guitarras muy pegadizas y buenas líneas de bajo. El conjunto de todo ello, música y letras, da como resultado un grupo con el que aburrirse no es una opción, y doy fe de ello sobre las tablas también no sólo escuchándolo cómodamente sentado mientras te comes unas “Patatuelas” (otro de los cortes del disco, el mini tema de rigor con sonido de patatas masticadas incluidas).

Sorpresas te da la vida y en el mundo de la música más aún, para bien y para mal. Los prejuicios siempre son malos y, por raro que te parezca el nombre de una banda, antes de pasar página, escucha. MAROMACO me ganaron en directo y me han terminado de confirmar esa sensación en disco. Me cae simpático Jouli Mouli, ya sea un viaje iniciático al surrealismo más absurdo. No dejéis de pegarles una escucha, que no os van a defraudar.

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