MARK R. – Winter Sessions, 2013

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Recuerdo, más bien de niño, sentirme atrapado por esas bandas sonoras de películas americanas de la década de los 70’s, ciertos films que mezclaban suspense e incertidumbre a partes iguales, y cuya música de fondo amparaba –y de qué modo- esa intriga. Quizás no era consciente del todo de ese hipnotismo  fascinante y sugestivo que mantenía la atención del espectador en todo momento. Como si fuera un hechizo donde hacía efecto un especial magnetismo que provenía de “esa” música, aquellas bandas sonoras perdurarían, a modo de trance letárgico, en mi subconsciente.

Aquella década de los 70’s fue el decenio donde el jazz, como arte espontáneo en continua transformación, vio abiertos más horizontes aun si cabe. Esta vez se trataría de una verdadera revolución que ya anunciaría, en cierto modo, el siempre innovador Miles Davis en su “In A Silent Way” de 1969. En aquella etapa, los instrumentos eléctricos intentaban ganar la partida al jazz acústico, naciendo con ello el jazz rock y jazz fussion. Precisamente se trataba de esos géneros especialmente sugestivos que empezaron a saturar aquella escena cinematográfica de los 70’s, en cuanto a bandas sonoras se refiere y que, de una manera u otra, me dejaron marcado desde chico.

Mark Rodríguez no es, ni será, el primer ni último guitarrista de nivel que traspasa la barrera del metal para llegar a terrenos jazzísticos. Ya lo han hecho infinidad de artistas que, expandiendo sus horizontes creativos, han arribado a un género virtuoso por excelencia. En cierta forma Mark, partiendo de la vertiginosidad de sus solos y riffs en TOXIK SOCIETY, grupo de thrash metal gracias al cual posiblemente el lector de este webzine le conozca, ha sustituido ésta (al menos en parte) por el feeling y la complejidad, llegando a este último aspecto no en aras de la facilidad de escucha, sino todo lo contrario.

Porque precisamente “Winter Sessions” (2013), si bien se influencia de algún modo, ya sea de cerca o más bien de lejos, de artistas como Frank Gambale (etapa en solitario) o Scott Henderson, sí hereda esa naturalidad (que no simplicidad) de su demo anterior “MRM” (2009), donde aún no había explorado sus nuevas inquietudes artísticas. De hecho, y volviendo a esas posibles influencias, el corte Talking Wheels no desentonaría en el “Passages” (1994) del guitarrista de Chick Corea.

Esa espontaneidad, quizás genética de Mark y testamentaria de su primera maqueta en solitario a la que aludo, se haga evidente en Jam #4, al igual que el feeling de aquel “MRM” (2009) se transmita en la emotiva The Farewell, que consigue esa vertiginosidad inherente a los inicios de la carrera musical de Mark, en ciertos tramos. La persona a quien estuviera dedicada realmente debería sentirse muy honrada por ello.

Quizás el hit, si se pudiera elegir tan solo uno, pudiera ser Dorian Night. Se sostiene en la terna que actualmente cimenta la carrera de Mark: influencias jazzísticas, velocidad y feeling. Tres rasgos fundamentales para entender la coyuntura actual del maestro, ese conjunto de circunstancias que determinan la polivalencia artística y comercial del EP. De hecho existe hasta un tema inspirado e influenciado por el boogie como Hard Day On The Road…, por lo que esa multidisciplinariedad es indudable.

Winter Sessions”, en definitiva, nos muestra a uno de los guitarristas más interesantes del panorama musical nacional, esta vez mostrándolo en terrenos jazz-rock donde, aparte de manifestar sus cualidades ya reveladas en el pasado, expresa una nueva faceta desconocida para muchos. Bravo por su valentía y por el magnífico resultado final y es que, así, verdaderamente da gusto. Hipnótico y magnético, como aquellas películas de los años 70’s…

 

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