MARE MORTUM 2019: SATURNUS (DNK) + HELEVORN (ESP) + ONIROPHAGUS (ESP) – Barcelona – 22/02/19

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Tras descansar unos días, de nuevo, me encontré enfrascada en un fin de semana lleno de citas musicales que iban a hacerme ir de un lado a otro. Era un plan perfecto y tenia la sensación de que vendrían más días con ese ritmo. Esta vez no podía dejar pasar la oportunidad de subir a la montaña de Montjuich, en Barcelona, para dirigirme a la Sala Upload. Esa noche de viernes me tocaba disfrutar de lo lindo con las bandas que iban a inundar la sala de música con sabor a doom y death doom.

La promotora Chroma Nation, que se está haciendo un buen lugar en la escena gracias a los conciertos que programa, y Deathlight Music nos ofrecían la oportunidad de disfrutar de un evento muy especial. Bajo el nombre de Mare Mortum 2019 ofrecían la oportunidad de asistir a un concierto de buen doom metal y con nombres en su cartel de la calidad de los daneses SATURNUS, que llevaban más de diez años sin venir a tocar por Barcelona.

Llegaban al territorio nacional con dos fechas en las que les acompañaban los baleares HELEVORN presentando su último trabajo Aamamata, que vio la luz el pasado 23 de enero. No dejaron pasar la oportunidad de acompañarse de dos bandas más; en Barcelona ONIROPHAGUS, que justamente hacía dos días estrenaban su último trabajo Endarkenment (Illumination through prutrefaction), mientras que los encargados de romper el hielo en las Islas Baleares iban a ser los ecologistas (en sus letras utilizan un discurso de defensa del medioambiente) AEOLIAN.

Con una venta anticipada de la mitad de aforo se abrieron las puertas de la ceremonia. El ambiente era bastante bueno y la Sala Upload empezó a llenarse de seguidores del buen doom. Curiosamente me pareció constatar una mayoría masculina de espectadores y sospechaba que sería la tónica entre las personas que subirían a tocar esa noche (reitero mi lucha por solucionarlo).

Antes de que empezara todo pude ver unas cuantas caras conocidas y me percaté de que había una considerable cantidad de público desconocido, por lo que seguramente gente de fuera de la ciudad también se desplazó a disfrutar de la velada. También pude observar lo bien cuidados que estaban los músicos puesto que tenían su espacio para alimentarse adecuadamente. Nos sorprendió a todos que, en el interior de la Sala Upload, ofrecían bocadillos y otros “manjares” para saciar los estómagos vacíos de los allí presentes..

Por motivos que desconozco tardamos en acceder a la sala y ONIROPHAGUS empezó cerca de media hora más tarde de lo previsto. Un escenario bañado en luz roja nos congregó a los asistentes, y los seis componentes de la banda (recordemos que tienen tres guitarristas) subieron dispuestos a mostrarnos todo lo que habían trabajado para la ocasión. La noche anterior al concierto había estado escuchando Endarkenment (Illumination through prutrefaction) y me corroía la curiosidad por saber con qué nos iban a sorprender. Ya los había visto anteriormente y, de momento, no me sentí defraudada con lo que ofrecieron en cada actuación.

Con el primer tema, “Baikal” de su segundo disco Prehuman, nos abofetearon la cara a todos y, sin dudarlo, comenzamos a mover la cabeza al compás de los riffs de sus guitarristas. Edu, su vocalista, tenía el semblante más serio de lo habitual y parecía que iba a ofrecernos un frontman más cercano al estilo que practican, oscuro y apesadumbrado. Resultó una buena elección de tema para empezar su set-list y demostrar que los tres guitarras estaban allí arriba por algún motivo.

Al acabar ese primer tema el silencio reinó en la sala y únicamente un rumor de sonido sampleado llenaba ese vacío sonoro. Ni siquiera su vocalista se dirigía a nosotros y con un cambio de iluminación del escenario a un frio azul empezó a sonar “Decarnized” de su primer trabajo Defiler of hope. Es un tema pesado y contundente que nos seguía haciendo mover la cabeza a su ritmo. Lástima que el sonido no los estaba acompañado y no permitía distinguir bien los juegos armónicos que hacían sus guitarristas, pero de momento estábamos disfrutando del doom-death que practican.

De nuevo un cambio de iluminación a rojo, color que predomina en la portada de su último trabajo Endarkenment (Illumination through prutrefaction), por lo que sospechaba que algún tema de este iba a caer. Y así fue; se atrevieron con el tema que cierra su nuevo disco. Nos esperaban 22 minutos de descarga de doom-death ya que se atrevieron a tocar “Endarkenment”, que está estructurado en tres subtemas o, como se suele decir en música clásica, tres movimientos: “Putrefaction”, “Nibbida” y “Illumination”. Pienso que es aconsejable también prestar atención a sus letras ya que dicen mucho más de lo que puede parecer a simple vista.

Seguía teniendo una sensación de impotencia al no poder escuchar bien todo lo que estaba sonando y tuve que apretar un poco más mis tapones de los oídos para matar la bola de graves que se estaba formando. En algunos momentos parecía mejorar pero daba rabia no poder seguir las líneas melódicas de sus guitarristas y disfrutar del buen concierto que estaban ofreciendo. Continuando con la sobriedad presentada desde el principio se despidieron de nosotros y me quedaron ganas de volver a verlos en directo con mejor sonido, ya que han mejorado en este último trabajo respecto a los dos anteriores y tienen mucho que ofrecer.

Llegaba el momento de HELEVORN, a los que recordaba haber visto en la edición del Madrid is the dark del 2017, y me llamaron la atención por llevar teclados en directo (sí, es deformación profesional, qué se le va a hacer), ya que muchos grupos los llevan secuenciados y parece que los teclistas sean una especie en extinción. Los mallorquines venían dispuestos a presentar su último trabajo Aamamata. De momento todas las bandas venían con temas nuevos. ¿Qué estarían pensando SATURNUS de ello? Estos llevan años sin sacar nada nuevo y tocando (algo que no me importa en absoluto) los mismos temas de hace un montón.

La iluminación del escenario cambió totalmente y tomó un aire más grandilocuente y lleno de contrastes. Desconozco si la sobriedad anterior era la que habían querido ONIROPHAGUS y esperaba que el sonido mejorase. En esos momentos la Sala Upload lucía un aforo más que considerable y daba ánimos ver que había una considerable cantidad de público dispuesta a disfrutar del estilo musical que marcaba el cartel de esa noche.

Abrir su concierto con un tema dedicado a la represión y la persecución policial sufrida en una época supuestamente ya superada me puso en precedentes de que estaba delante de una banda que no se calla e intenta decir algo más del habitual mensaje depresivo que se lanza en las letras de los grupos que practican doom. “Aurora” nos habla acerca de una activista comunista mallorquina, Aurora Picornell, ejecutada hace ya ochenta años, de la que no se ha localizado todavía su cuerpo y cuyas reivindicaciones siguen demasiado vigentes, por desgracia.

Albergaba la esperanza de que el sonido hubiera mejorado pero continuaba la bola y no entendía qué estaba pasando, ya que he escuchado otros conciertos en esta misma sala que han sonado muy bien. Me daba rabia no poder disfrutar de lo que estaba sonando esa noche. Por suerte al público allí presente no parecía importarle y, desde el minuto cero, se entregaron a HELEVORN y su música.

Continuando con “A sail to sanity”, iban a presentar buena parte de los temas de su nuevo disco, nos ofrecieron más caña y energía e incluso parecía que el sonido estaba mejorando. Este tema tiene un riff de guitarra que me llamó la atención pero me costaba discernir los detalles de cada uno de los músicos. Hasta ese momento la voz de Josep, su vocalista, había sonado por debajo del resto pero, finalmente, pareció que el potenciómetro de su canal había subido un poco antes de acabar el tema.

Saludando al respetable en diferentes idiomas “Delusive eyes”, quinto tema de su tercer disco Compassion forlorn, hicieron que este se emocionara y comenzara a mover su cabeza haciendo el típico “head-banging” doomero en el que se afirma con elegancia (salvo alguna locuela que se deja llevar un poco más). En este momento me fijé en que debían tener alguna dificultad en monitores, ya que su vocalista sonaba demasiado por encima del resto de músicos y con una afinación un poco complicada. Es un tema con una melodía de voz limpia que pide tener buen sonido para clavar la notas en algún fragmento.

Por otro lado, las partes guturales de todo el concierto estaban sonando profundas y contundentes. Es el registro que más me gusta de Josep (de nuevo me dejo llevar por los gustos propios). En cambio, con “Goodbye, hope” en la parte limpia y más grave sonó mejor pero continuaba demasiado presente por encima del resto de los instrumentos y no se podían distinguir las melodías que hacían. Una lástima, ya que pienso que tuvieron mejor suerte en el concierto que dieron al día siguiente.

Blackened waves” es un tema que dedicaron a todas la personas que pierden la vida en el Mediterráneo. Está claro que HELEVORN utiliza su música para hablar de todo lo que les importa e intenta remover la conciencia de los que les escuchen. Antes de continuar con el siguiente tema, “The inner crumble” de Compassion forlorn, su vocalista nos comentó, si no entendí mal, acerca de un accidente que sufrió su batería y que este había trabajado duro para estar lo suficientemente en forma y poder acompañarlos en los conciertos. Los músicos estamos hechos de otra pasta.

Continuando con la presentación de su nuevo disco tocaron “Forgotten fields”, un tema muy contundente que tiene un riff de guitarra muy sutil y que me llamó la atención, unos colchones de teclado y un arreglo final de piano que me permitieron, al fin, poder escuchar algo de las teclas. Para finalizar su set escogieron temas de sus anteriores trabajos: “From our glorious days” de su segundo disco lanzado en 2010, Forthcoming displeasures,y “Burden me”, segundo tema de Compassion forlornun tema más bailable en el que los guturales de Josep sonaron más contundentes y el sonido pareció mejorar dejando que el público disfrutase y acabara con mejor sabor de boca.

Tras unos momentos de descanso y pruebas de sonido llegaba el turno de SATURNUS. Con la friolera de diez años sin pisar Barcelona volvían de nuevo a la ciudad como cabezas de cartel del evento de esa noche. La decepción me atacó al observar que su teclista se quedó relegado a una pista de audio en el secuenciador de la claca que supongo lleva el batería (sigh!) pero no me dejé llevar por mis demonios internos y me dispuse a disfrutar de su actuación.

Por suerte el sonido había mejorado notablemente y la sala estaba lo suficientemente llena, en ese momento, para que SATURNUS se sintieran arropados y descargaran el repertorio que tenían preparado. Realmente no me esperaba muchas sorpresas, ya que es una banda que, aunque lleva activa desde principios de los 90, únicamente tiene cuatro discos de larga duración y las veces que los he visto no han innovado mucho en la selección de temas.

De todas maneras, como es un grupo que gusta y hacía tiempo que no veíamos en directo no parecía que importase demasiado a los allí presentes. Con mucha energía y buen rollo empezaron a sonar las primeras notas de “Rain wash me” de su famoso Veronika decices to die y no, me repito, no pude evitar sentir la nostalgia de poder ver tocar en directo la introducción de piano y cuerdas, aunque comprobar que la guitarra solista iba a estar bien presente y se iba a distinguir hizo que no me importara tanto.

Se notaba que estaban a gusto y el clima que se respiraba entre ellos era muy distendido. Con “Starres” me percaté que el bombo había estado bastante ausente en las anteriores bandas y que iban a hacer un repaso de temas antiguos, ya que este se pudo escuchar por primera vez allá por el 1998. Cuando los acordes de “Wind torn” empezaron a sonar y la melodía de su guitarra solista inundó la sala los allí presentes ya estábamos totalmente inmersos en las canciones de SATURNUS.

Los que tengan presentes sus discos y los hayan escuchado saben que en la gran mayoría de temas utilizan la misma fórmula siempre. Tal vez modifiquen un poco la estructura de los temas respecto a quién da comienzo o cuándo entra la guitarra solista y la alternancia de guturales, discurso doom y voces limpias por parte de su cantante, pero a sus seguidores no parece importar nada. “Pretend” pone el punto macarra a los directos de esta banda y siempre me ha llamado mucho la atención cuando lo oigo justo después de “I long”, su tema fetiche, que estaba segura iba a escuchar esa noche.

A estas alturas los componentes de SATURNUS estaban demostrando que se sentían muy a gusto y no tenían problema alguno en hacer bromas entre ellos o con el público. Escuchar un sonido de pajaritos ya nos llevó a todos los presentes a pensar que algún tema de Paradise belongs to you iba a caer, y así fue, ya que sonó “I love thee”.

Poco a poco fueron dando buena cuenta de cada uno de los trabajos que tienen alternando los temas que los forman y sin olvidar ninguno. Pudimos escuchar “Litany of rain” y “Forest of insomnia” de Saturn in ascension, y “Empty handed” de Martyre. Con “Murky waters” continuaba el buen ambiente de la sala y, de repente, al finalizar este tema, hicieron una serie de comentarios y bromas acerca de su falta de temas nuevos y que realmente estaban sacando partido a sus trabajos anteriores.

Y vino la sorpresa, ya que presentaron tema nuevo. Tras la promesa de tener un trabajo completo a finales de año, empezaron a sonar las primeras notas de “Thorns”, un tema nuevo al fin. Evidentemente no han abandonado la fórmula que les funciona pero me sonó un poco más lento e incluso me atrevería a decir con una pizca de funeral doom.

Es difícil hablar sobre un tema que se escucha por primera vez pero intentaré dar mi impresión inicial. Empieza con unas guitarras potentes, la voz recitada habitual de SATURNUS, los mismos patrones de batería, sonidos de teclado bastante similares a los que utilizan, y tal vez la diferencia la encontré en la forma y sonido que le dieron a la guitarra solista. Me hizo especial gracia como miraban a su batería para asegurarse de las vueltas que llevaban y hacer los cambios en el momento adecuado. Aunque tenía un feeling más triste y melancólico (si es que es posible) de lo habitual, no me pareció que fuera un tema a destacar; esperemos que en el resultado final hayan mejores canciones.

Un concierto de SATURNUS nunca lo será al cien por cien si no suenan temas como “I long” y, como no nos podían decepcionar, así fue. De nuevo lloré ante la imposibilidad de disfrutar de las frases de piano tocadas en directo pero me dejé llevar por los acordes que la forman y disfrutar de lo que estaba sonando imaginando que los mensajes MIDI en realidad eran los dedos de una persona. De todas maneras no me dejé absorber por la frustración y recordé que uno de los mejores momentos es el solo de su bajista y su extensión de correa absoluta hacia el suelo y, de nuevo, nos hicieron disfrutar de ello. Aunque con menos compases de los habituales.

El concierto iba llegando a su final y nos comunicaron a los allí presentes que no podían alargar más su show por falta de tiempo. Se despidieron y nos dejaron con la lagrimilla en en la mejilla. Pero no acabó todo allí, ya que volvieron al escenario bromeando acerca de qué tema iban a tocar. “Christ goodbye” era otro de los que faltaban para redondear la noche, pero no disponían de los ocho minutos que dura.

Tras dejarnos con la miel en la boca al dejarnos escuchar dos compases de las bases de “Christ goodbye” decidieron acabar con “A fathers providence” y hacernos viajar al pasado con sus melodías de piano que recuerdan temas compuestos mucho más pronto de lo que este había sido. De esta manera finalizaba una buena noche de doom-death melódico representada por bandas muy interesantes dejando presente que, en la actualidad, el doom está entrando en una época especial.

Esa noche pudimos ver que dos bandas con una larga carrera musical como SATURNUS y HELEVORN y la relativamente nueva apuesta de ONIROPHAGUS pueden congregar un volumen de público más que considerable, constatando que se está formando una buena escena de doom-death.

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