MAN DAITÕRGUL – Gulkenha, 2017

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Una de las cosas que más aprecio en una banda es la originalidad en las letras. El mundo está lleno de thrash radioactivo, death podrido y black satánico. No me malinterpretéis… no es que no me guste todo eso, pero cuando algo se sale de lo que es generalmente normal, hablando en sus canciones de otras cosas que no son propias del género al que pertenezcan, pues qué queréis que os diga… a mí con eso ya me convencen bastante.

Además de esto y como ya saben los que bien me conocen, sin nos centramos en el black metal y/o géneros paganos cuyas voces sean interpretadas en lenguas que no sean la inglesa, entonces me posicionan en una situació en la que la banda o proyecto en cuestión ya lo tiene que hacer nefastamente mal para que no me guste.

No es el caso de MAN DAITÕRGUL, ya que además de contar con la originalidad que le otorga el basar las líricas en el trasfondo que ha creado Nagh Faëre (único miembro de este proyecto) para una novela que está escribiendo  las letras están escritas en baaldro, un idioma creado para ese mismo trasfondo. ¿Qué hay más original que esto? De hecho, el propio nombre de la banda se traduce al castellano como “La Fortaleza de las mil torres”, así que, efectivamente, la creatividad es uno de los puntos fuertes de MAN DAITÕRGUL.

Incluso el nombre del disco, como no podía ser de otra manera, es en baaldro. Gulkenha (La Reina azul) casa a la perfección con música y portada, en la que podemos observar en un atractivo color azul a una poderosa guerrera.

Pero dejando un poco de lado las introducciones, centrándonos en lo musical, es una pena que no hayan seguido toda esta vena creativa, ya que lo que encontramos en Gulkenha no es black metal del más creativo que he escuchado. Al revés; con un sonido ciertamente primitivo, aunque distinguible, este tipo enfoca su música hacia un black igualmente primitivo, con un sonido en las guitarras cuanto menos peculiar, pero con buenas ideas y hecho con corazón.

Ya lo he comentado muchas veces, pero cuando escuchas un proyecto “one man band” (o un “one woman band“) se nota, o al menos yo lo noto en muchas ocasiones. La personalidad con la que se confeccionan los temas dan a veces la extraña sensación de conocer en cierto modo al músico de marras. Es algo más que lógico, ya que al tratarse de una sola persona la que compone, es únicamente el sentir de ésta el que se refleja en la música y Nagh Faëre ha sabido plasmar bien ese trasfondo fantástico-oscuro que muy probablemente esconda esa novela en la que trabaja. No nos encontramos ante un trabajo técnico ni, como decía antes, innovador, pero al tratarse de black con un trasfondo fantástico, llega a sonar un poco pagano en ocasiones.

Hace que piense en bandas como los alemanes HEL, los polacos SLAVLAND (aunque mucho menos rápido, claro), SIVYJ YAR o los primeros PAGAN REIGN, por supuesto, sin la carga folclórica que muchos de estos ejemplos llevan consigo. Hablo un poco más del sentimiento que despierta en mí MAN DAITÕRGUL que lo que se puedan parecen en lo estrictamente musical. Es como si al black metal de KOLDBRANN, CRAFT o SARGEIST le bajaras algo de intensidad escandinava y lo tintaras con una finísima capa de esmalte de black pagano ruso, acompañado la mayor parte del tiempo de unos cuanto menos socorridos fondos de teclados, que siempre ayudan a rellenar, acompañando bastante bien al resto de base musical y contando siempre con esa producción un tanto casera, pero suficiente para lo que Nagh Faëre seguramente quiera transmitir.

Voces que siguen un poco esa estela de primitivismo marcada por el sonido general del disco y las composiciones, pero adornadas a veces con un pintoresco efecto de distorsión. Sí es cierto que Gulkenha me ha dejado un poco frío en algunos aspectos, pero no es un trabajo que me haya disgustado. Espero que en un futuro vaya mejorando un poco la producción, o al menos se decante por otros sonidos para pintar las guitarras, pero esto es como todo siempre: cuestión de gustos.

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