MAMMOTH STORM (SWE) – Alruna, 2019

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ISOLE (FORLORN), CANDLEMASS, COUNT RAVEN, MEMENTO MORI, BELOW, SORCERER, AVATARIUM… No hay ninguna duda de que el nivel del doom en Suecia, como de casi todo el metal y metal extremo que sale de allí, es de una calidad innegable. Es algo que se sabe hasta en el rincón más inexorable del planeta. Hasta los dragones de Komodo saben del tema. No es de extrañar entonces que en los últimos diez años hayan ido emergiendo auténticos titanes de estilos derivados del metal de los malditos. 

Hoy nos centraremos en un subgénero del doom que también se les da muy bien a los suecos: el stoner doom. Por supuesto, además de la mezcla de elementos propios del heavy metal y del doom como ingredientes principales del stoner doom, podemos encontrar otro ingrediente como es la psicodelia. 

Siempre hay bandas de stoner que le tiran más al doom, otras más a la psicodelia, al hard rock o al metal, pero da igual qué camino elijan, puesto que si sale de Suecia, amigas mías, hay un alto porcentaje de probabilidades de que sea bueno: GREENLEAF, OCEAN CHIEF, TRUCKFIGHTERS, HORISONT, SPELLJAMMER, SCRAECKOEDLAN, MONOLORD o CITIES OF MARS, por nombrar unos cuantos, forman parte de una escena músico-canábica en muy buena forma y en la cual se fijan muchas bandas noveles para inspirar sus obras.

Además de las ya mencionadas, podemos encontrar a otra banda potente, formada en 2012 y que estoy seguro de que con este disco comenzará a encauzar su consolidación dentro del género a nivel europeo como mínimo. Os hablo de MAMMOTH STORM y de su nueva obra Alruna, editada por el sello italiano Argonauta Records.

No es su primer LP, aunque sí es el primero que escucho de ellos y me ha gustado muchísimo. Para empezar, su stoner doom, más cercano al metal, suena oscurísimo, sin la necesidad de abusar mucho de sintetizadores para crear atmósferas. Con la simple (pero efectiva) ayuda de un órgano, consiguen una oscuridad orgánica, ancestral, de las que apenas se encuentran a día de hoy, donde se echa mano muy a menudo de samples programados que, por supuesto, hacen muy buen papel cuando están bien confeccionados e insertados en la música, pero pierden ese punto de humanidad inconfundible de un órgano tocado por un músico. 

En lo que al resto de elementos respecta, y como no podía ser de otra manera tratándose del género que se trata, el bajo tiene una importancia bestial, casi a la altura de las guitarras, aportando agresividad y cuerpo. Mantienen esa pugna con el bajo unas pesadísimas guitarras que crean un muro sónico comparable a una poderosa montaña. 

Como apuntaba antes, las guitarras basan sus maneras en un stoner doom muy metalizado en el que a veces se aprecian destellos sludge. También gracias a las líneas vocales justamente ejecutadas por Daniel Arvidsson, a quien algunos pueden conocer por su papel como guitarrista en DRACONIAN, otros titanes del doom. Estas voces, a medio camino entre el vocal fry con algo de timbre y el gutural, le dan ese toquecito extremo al global que tan bien le viene a este opus. 

En realidad no es que hayan editado un disco innovador, pues incluso la percusión sigue los patrones típicos del estilo, sin ahondar demasiado en experimentaciones, pero todo está hecho a la medida de todo, resultando compacto, contundente y trabajado. Una obra más que correcta y que estoy seguro que seguirá sonando durante un tiempo en mis auriculares.

 

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