MALSANCTUM (CAN) – Malsanctum, 2018

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En los espectáculos de magia un elemento indispensable es la inmersión. Sabemos que nos están engañando, pero nos dejamos llevar, no le buscamos los trucos al mago porque el encanto está en creer que vemos cosas increíbles. Esa inmersión no siempre es aplicada en otros ámbitos donde sí es necesario: el terror. Ya sea en una película o en un videojuego, no falta aquella amargada voz que clama”esto es una mierda, a mi no me da miedo“. Por qué existe esa doble moral daría para un debate que no abriremos ahora. Pero para los que sí deciden meterse en la experiencia los fantasmas son reales durante un corto espacio de tiempo. Sólo así se genera ese miedo artificial. Lo mismo pasa en este opus: bien podemos considerar que es una bola de ruido aburrida e infumable, o bien una experiencia que deja muy mal cuerpo.

Del grupo canadiense MALSANCTUM no se sabe nada, sólo rumores. Algunos dicen que detrás de este proyecto está gente de ANTEDILUVIAN, otra banda llena de positividad. Este anonimato le sienta muy bien al disco, porque ¿qué clase de ser humano ha creado esta pesadilla tan horrenda? Pasando por esa portada que parece cutre pero inquietante. Como imaginería religiosa vieja y gastada que ahora sólo da pavor cuando antes provocaba devoción.

The father“, “The son” y “The shattered spirit“. Estos son los tres únicos temas que encontraremos en esta obra homónima. Cortes de 10, 9 y 23 minutos que no se muestran nada amables con nosotros desde el primer momento gracias a su mezcla de dark ambient y funeral doom extremadamente sucio. Pero es que una producción limpia habría fastidiado el propósito de la obra. 

Quizás lo más cercano sea GNAW THEIR TONGUES, al menos en discos como “An epiphanic vomiting of blood” y “All the dread magnificence of perversity“, por el ambiente que genera, la crudeza de la música, el uso muy estratégico de samples y sobretodo la sensación de intranquilidad que genera.

Y es que MALSANCTUM son ideales para escucharlos a oscuras completamente, para generar ese “hay algo detrás de mí y no sé qué es”. Un malestar que sólo finaliza con el término de la obra. No son muchos los que son capaces de provocarte miedo con su música… si les dejas.

The father” comienza como una obra de dark ambient, pero pronto el tema cambia por completo para ofrecernos su cara más desagradable. Es cierto que la mala producción (consciente) hace realmente complejo discernir qué escuchamos. Pero una vez analizando vemos que no es tan distinto lo que ofrecen de otros grupos de funeral doom opresivo. Riffs extremadamente largos, voces guturales muy profundas ininteligibles hasta el punto de ser gruñidos. Mención especial al tratamiento de la batería, tan lejana en la mezcla y con tanto eco que los blastbeats parecen tambores.

Pero la estructura de los temas irá degenerando poco a poco, al igual que el tono de la obra. Es en “The son” cuando los samples de asesinos en serie entran en juego. Recurso que ya usan los mencionados GNAW THEIR TONGUES o DRAGGED INTO SUNLIGHT y que aquí logran ese mismo efecto desagradable. Si grupos como CARACH ANGREN cuentan historias de fantasmas grandilocuentes, este Malsanctum podría servir de banda sonora a abominaciones como August Underground (Fred Vogel, 2001).

The shattered spirit” entra de lleno en el drone, con esos riffs interminables acompañados de alaridos. Quizás sea menos atronador que los cortes precedentes, pero continúa siendo extremadamente denso con la capacidad de descolocar al oyente con algún que otro momento realmente extraño (más aún si cabe). 

Es un álbum sin un final feliz, acaba y es como si nos hubiésemos despertado de una pesadilla extremadamente desagradable. Que te expulsa y no tienes ganas de volver. Pero a su vez causa fascinación, como esas películas snuff realistas que no puedes dejar de mirar, dudando si lo que realmente estás presenciando es real o no.

MALSANCTUM han creado un horror al que uno no puede dejar de mirar, un disco abominable que queda en tu mente, incapaz de ser olvidado. Una fascinación por el sufrimiento.

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