MADERA (ESP) – Infectado, 2019

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Tres años hemos tenido que esperar para escuchar material nuevo de los catalanes MADERA, sumándose a una escena que hace justicia a la legendaria calidad catalana en cuanto a interpretar los diferentes puntos de vista del death metal. Con el resurgir de VIDRES A LA SANG, uno de los máximos exponentes de esta leyenda, las bandas catalanas vuelven a tener a ese portaestandarte que les da bonificador a la moral, como en Warhammer, para arrollar todo a su paso: VRADEMARGK, ATREXIAL, ONIROPHAGUS, AVGRUNN, HUMAN CARNAGE, ANGOIXA o DECAPITATED CHRIST son sólo algunos de los nombres de estos agentes de la destrucción de los Países Catalanes, que demuestran su versatilidad y buen estado de forma en lo que a death metal en cualquiera de sus variantes se refiere. 

Pero bueno, quitándonos de hostias fantástico-oníricas (que parece que he desayunado leche con cereales, pero sustituyendo la leche por vino y los cereales por tripis) nos centramos en Infectado, este nuevo y segundo LP de estos catalanes. ¿Me ha gustado? Por supuesto. ¿Me ha enganchado? Pues diría que no, o al menos no tanto como Green poison. MADERA ha declarado con esta nueva entrega que no le gusta mucho salir de su zona de confort, cosa que aunque por un lado es comprensible, por otro puede resultar un arma de doble filo, pues parece este Infectado una abominable (en el buen sentido) prolongación de aquel Green poison con el que saltaban a la escena en 2016.

Pero, puntualizando, sí he notado alguna pequeña diferencia o mejoría con respecto a su ópera prima. No suficientes para despegarse esencialmente entre sí, pero sí para otorgar un puntito de frescura. Sigue pues MADERA ofertando un death metal directo a la yugular, de los que te dan ganas de irrumpir en el congreso de los diputados haciendo el molinillo con sendas bombonas de butano, una en cada extremidad, al grito de “¡Bonanza!”, disfrazado de Ghandi. 

Y aunque su punto fuerte es el death, por supuesto, nos incluyen flashazos de otros estilos, principalmente el thrash metal, que se han hecho un poco más perceptibles en este larga duración. También han echado mano de melodías con más frecuencia, aunque sin elevar la nomenclatura a ‘melódico’. Me atrevería a decir que me suena a alguna especie de crossover, pues según en qué momentos llegan a sonar levemente hardcoretas, quizá en parte gracias a la voz, una de las cosas que más me moló en Green poisonEn Infectado, la voz presenta alguna textura nueva, enriqueciendo no sólo las líneas guturales, sino también tornando el conjunto algo más interesante.

Poco más que añadir por mi parte, excepto la conclusión de que me gustaría un poco más de atrevimiento por parte de MADERA de cara a un futuro tercer trabajo. Pero, como en todo, esto es cuestión de mi (humilde) gusto personal, así que veremos hacia dónde se encaminan los catalanes.

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