LYFORDEATH (PRT) – Nullius in verba, 2018

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Escucho demasiada música al cabo del día. No digo que sea malo; es un hecho, estoy siempre enganchado a unos cascos y en mi casa la televisión no se enciende pero el equipo de música lo tengo que llevar al servicio técnico cada cierto tiempo por horas de uso. Además, como soy un culo inquieto, no me quedo en un solo estilo y en una misma tarde puede pasar por mi reproductor MAHLER, CAMARÓN, JOHN COLTRANE, NAPALM DEATH, RUSH y MAYHEM sin despeinarme. Por eso mismo cuando escucho un disco y no tengo ni idea de lo que hace el grupo en cuestión y me devano los sesos intentando encontrar referencias, algo así como un escalofrío de placer me recorre la espalda. Es justo eso lo que me ha pasado con los portugueses LYFORDEATH y su debut Nullius in verba. Se vendían como black metal progresivo, y son dos elementos que pueden encontrarse tangencialmente en su música, sí, pero no los únicos ni tampoco los más predominantes. Eso sí, es difícil aburrirse con ellos, no paran quietos y al mismo tiempo enganchan.

Vamos a empezar por el sonido. Creo que es muy importante, porque Nullius in verba es un disco tan variado y amplio de estilos que con una producción inadecuada habría quedado relegado al ridículo más absoluto. Afortunadamente no es así. La producción es muy acorde a lo que ofrece el grupo. Se escucha todo en su justa medida, tanto las melodías como los ritmos más pesados como las voces dobladas que son una de las notas definitorias del grupo y que se vuelven fundamentales en el devenir del trabajo. Al mismo tiempo las partes más black, que las hay, no lo pongo en duda, con esta producción quedan integradas también en un contexto americano y groovie que de otra manera habrían chirriado mucho. Finalmente la riqueza instrumental, que hace que todos los elementos sean importantes; especialmente el bajo, por poner un ejemplo, resalta y no se pierde detalle. No es un sonido tope gama, pero es lo suficientemente notable y trabajado como para que uno se regocije en desgranar y descubrir poco a poco cada pieza de este rompecabezas tan bizarro y atrayente al mismo tiempo.

Y pasemos ahora a la madre del cordero. Al quid de la cuestión. ¿Qué hace LYFORDEATH? Pues sinceramente ni idea. Uno escucha ecos de black metal, de eso estoy seguro, en ciertos riffs y ritmos. Sin embargo la voz doblada de Gil Dias nada tiene que ver. Combina un tono cercano al thrash/death o incluso al sonido americano a lo LAMB OF GOD o DEVILDRIVER con otra voz más aspirada y mortuoria, ambas encajadas en la mezcla final al más puro estilo Glenn Benton. De la misma manera los ritmos de Luis Moreira tiran más de groove y medio tiempo que de blast beats y velocidad. Nuevamente nos hacen mirar al otro lado del charco. Pero luego tenemos momentos de oscuridad y tenebrismo, riffs atmosféricos y ambientes opresivos que en algunos momentos me hicieron pensar en SHINING, pero que también beben de los grupos ochenteros de música siniestra. Si todo esto no te resuelve las dudas añade temas cuya duración se alarga hasta casi los diez minutos en ciertas ocasiones (esto también me hizo pensar en los noruegos IN VAIN, pero más formalmente que por parecido razonable).

Yo me decantaría por que LYFORDEATH son metal extremo en su más amplia concepción, navegando entre todas las aguas y épocas. Esto puede hacer pensar que Nullius in verba sea un trabajo disperso y de difícil escucha; sin embargo, no es así. Es más, consiguen enganchar y que como en una novela de Cortázar uno tenga ganas de indagar en todos sus recovecos, por muy extraños que parezcan. Quizás sea la primera parte del trabajo la más accesible, con dos cortes como «Tenebrae» y «Dawn of souls» cuya estructura no es tan extraña, aunque sí sus elementos. Entre ambos y como introducción, dos interludios como elementos ambientales adicionales. El primero de los temas citados es el que ya te pondrá el signo de admiración: ¿esto es black? Para nada. Un tema de thrash death pesado que tiene muchos elementos americanos de LAMB OF GOD por poner un ejemplo, pero no sólo. Y aun así los rasgados y las melodías suenan frías y europeas. El segundo de los cortes mantiene esta línea pero desde un punto de vista más épico. Es aquí donde me vinieron a la mente IN VAIN, pero LYFORDEATH mantiene la pesadez americana y un desarrollo más agresivo y oscuro.

A partir de aquí es donde uno ya sólo puede dejarse llevar. «Mortal«, con más de nueve minutos de duración, es el tema más largo del trabajo y para mi gusto el mejor para darse cuenta de que LYFORDEATH es una banda atípica. Aquí sí que hay elementos de black metal al uso, pero siempre pasados por el tamiz personal del grupo luso: bajo distorsionado siempre presente, partes de ritmos pesados, las voces dobladas de Gil. Igual pasa en «Carved in the bones«, donde también aparecen los riffs afilados y velocidades aceleradas propias del black metal, pero perfectamente integradas en todo lo demás, que nada tiene que ver con este estilo, en este caso hasta utilizando voces habladas y partes heavy épicas que hasta ahora no habían hecho su aparición. Un nuevo interludio y llegamos a «The day the hell froze«, donde volvemos a la oscuridad y el tenebrismo, aquí con unos tintes más doom que en la primera parte del trabajo, olvidando esa parte contundente y groovie de estilo más americano.

Ese thrash death, no exento de variedad, vuelve en «Deus ex machina«, corte con una estructura bastante compleja pero bien construida. Y para el final, dividido en dos partes, el tema título «Nullius in verba«, donde todo eclosiona añadiendo un nuevo registro vocal y otra novedad: letras en portugués. Pero que nadie piense en MOONSPELL, porque se parecen como un huevo y una castaña. En este tema vuelve a aparecer el black metal más de libro, pero incluso así ningún aficionado al black metal ortodoxo podrá decir que nos encontramos ante un trabajo de este estilo. La segunda parte del tema comienza y acaba de forma ambiental en acústico y con Gil recitando limpio en portugués, intercalando un pasaje de black agresivo que no desentona lo más mínimo.

Si después de todo esto que he dicho sacáis algo en claro, ya estáis mejor que yo. Para mí LYFORDEATH ha sido todo un descubrimiento por lo sorprendente y lo extraño. Hacía tiempo que no me sentía desbordado por un grupo como este. Esa sensación de no poder describir de manera global un trabajo no es habitual en nuestros días. Si alguien me dijera «defíneme el disco en pocas palabras», sólo podría decir: me gustan, pero son más raros que un perro verde.

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