LUIS IBÁÑEZ – Nuevas formas de sobrevivir, 2014

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luisibañez03Luis Ibáñez debería empezar a sacar el paraguas ante los predecibles palos que le van a llover.  Y no será por la calidad compositiva de su primer disco en solitario, sino por el cambio de rumbo que ha decidido emprender, a nivel musical, tras su salida de VOODOO TALES.

Cierto es que con SEASONGS ya abrazara de un modo u otro el pop rock, aunque seguramente de manera diferente a ahora, pero el ex de VOODOO TALES, ENDUGU e HYPNOSYS vuelve al redil del rock más suave y sutil, después de trabajar en géneros como el hard rock (el que le ha llevado a salir del anonimato hace años), heavy, thrash y hasta rock progresivo.

Nuevas formas de sobrevivir es un disco de pop rock de guante blanco, como le gustaría decir al cantante, que acaricia transversalmente la música negra americana (solo hay que escuchar “Más allá de los sueños”, con esos teclados y coros casi góspel, o “Algo más en la vida”, el único tema prescindible del disco, de matices sureños). Incluso “Los años locos” nos lleva a los States de en blanco y negro, de guitarra acústica, al servicio de la letra, sureño de nuevo y de rollo cantautor por momentos, blues rock en otros.

El caso es que, superada la pregunta inicial “¿qué cojones es esto?”, que uno se plantea tras escuchar “Días de vino y rosas”, totalmente pop, los prejuicios quedan atrás y uno se rinde ante la calidad compositiva del álbum. Solo hay que oír “Tu glamour”, con teclados muy AOR (fantástica, la mejor canción del disco) o “Imelda”, previsible pero encantadora. Hipnótica.

Nuevas formas de sobrevivir”, el corte que da nombre al redondo, es más mediocre aunque más rockero que casi todo el disco en su conjunto, mientras que “El fin del mundo” es la composición donde más experimenta el artista, con un bajo muy funky. Cierra el disco “Hasta siempre” (¿dedicada a sus ex compañeros tras la salida de VOODOO TALES en 2012?).

Nuevas formas de sobrevivir es, en definitiva, precisamente eso: nuevas maneras de seguir adelante sin aferrarse a la fórmula que dio el éxito al cantante. Un disco con clase, no apto para talibanes del hard rock, que muchos seguidores  de VOODOO no entenderán.

Tampoco es mi intención que lo comprendan, solo lo es plasmar, en unas pocas líneas, la alta calidad compositiva del álbum y la excelente aptitud que vuelve a demostrar, una vez más y aunque de forma más evidente, Luis Ibáñez en relación a las letras. Chapeau, pero ve sacando el paraguas por si acaso, Luis. Te lloverán palos.

firmatopo

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