LUCIFER’S CHILD (GRC) – The order, 2018

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Entre selfies, postureos de gimnasio y vídeos de gochadas culinarias, me topé en Instagram con una imagen de LUCIFER’S CHILD. Era la portada de su nuevo trabajo: The order.

Pese a que la temática ocultista no suele captar mi interés, esta especie de cuadro añejo creado por Daniele Valeriani (DARK FUNERAL, DISSECTION…), en la que el demonio está literalmente presente, consiguió llamar mi atención lo suficiente como para investigarlos.

Con ello, y conociendo bandas como ACHERONTAS, DODSFERD o SAD, el aliciente definitivo para escucharles vino con descubrir su procedencia: Grecia.

Metal Archives me chivó también que estamos ante un proyecto de 2013 creado por George Emmanuele, guitarrista de ROTTING CHRIST desde 2014, junto a miembros de otros combos griegos como NIGHTFALL, CHAOSTAR, KARMA VIOLENCE, o DESCENDING. Y ahora os cuento yo…

Como decía justo arriba, George comenzó con ROTTING CHRIST después de gestar su propia banda, pero parece que querían seguir una fórmula similar a la de estos grandes de la escena helénica. Esas influencias en forma de riffs orientales se convirtieron en un patrón a lo largo de todo su primer trabajo, The wiccan.

Por suerte, dejan de ser protagonistas en este nuevo material con el que puedo afirmar que han dado un paso adelante abandonando un sonido más heavy y peor producido, fusionando ese black death “chicharrero” de su debut con un  mar de melodías tremolopickianas y añadiendo una buena dosis de black & roll.

Los primeros temas de The order, “Viva morte”, el single que da título al LP, y “The fall of the rebel angel”, hacen una especie de nexo entre ambos trabajos. Ahí comenzaremos a notar el gran peso de WATAIN en sus composiciones y en las voces (con bastante más registro gutural que E., todo sea dicho) e incluso de BEHEMOTH por toda esa oscuridad, las ambientaciones y coros que llevan detrás.

Le sigue la que es para mí la mejor canción de los hijos de Lucifer, “Through fire we burn”. Casi ocho minutos en los que coquetean ligeramente con el progresivo, y en los que nos muestran diferentes facetas melódicas, con un precioso puente acústico y una interpretación vocal perfecta. Sería muy interesante que su evolución les llevase hacia este tipo de black metal, pues sin ninguna duda este tema marca la diferencia.

A partir de aquí también escucharemos a SATYRICON por el predominio de los medios tiempos y las partes blackandrolleras. Como ejemplo “El drago-un” o “Haraya”, que además cuenta con una base rítmica exquisita, lo que me lleva a mencionar un aspecto que han cuidado mucho en The order: el sonido. Y es que el bajo y la batería están totalmente equilibrados con el resto de instrumentos, así como con las voces, alaridos, cantos… Está todo grabado y producido al punto.

Y, saltándome “Black heart”, que curiosamente está escrita y cantada en noruego, llega la despedida. Cinco minutos instrumentales que te van poniendo en contexto y te transmiten sensación de clausura, consumiéndose con gritos agónicos que exclaman el nombre del corte: “Siste farvel”.

Esta oda al “portador de luz” ha sido escuchada y el ángel caído parece haberles concedido mayor visibilidad ante público, medios y festivales. Y ha quedado claro que LUCIFER’S CHILD no han inventado una nueva ola de black metal y que siguen teniendo unas influencias muy marcadas. Pero con The order nos demuestran que sí son expertos en coger una base de black macarra y convertirla en pura melodía. En crear tensión combinado una base rítmica apocada con riffs agudos e incisivos. En atraparte en el lado oscuro con una escala como si de un canto de sirena se tratara. Y en hacerte sentir malvada, muy malvada.

Las próximas portadas serán importantes, pero no decisivas. Ya estoy cautivada y deseando hacerme con su siguiente material. De momento, os recomiendo que le deis una oportunidad al que ha sido uno de mis trabajos favoritos de 2018: The order.

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