LÓSTREGOS (ESP) – Onde calan os corazóns, ruxen as pedras, 2021

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Comenzaré esta reseña con un comentario de riesgo que posiblemente sea malinterpretado y objeto de críticas, pero no es más que una percepción personal. Si un grupo se autodenomina a sí mismo como folk, creo que tiene un plus de credibilidad si ese elemento folklórico, que tanto define su identidad, está directamente emparentado con la región o el país del que proviene.

Poniendo el ejemplo de España, encuentro más coherente si un grupo andaluz introdujese instrumentos del norte de África o de medio oriente, o bien en el aspecto lírico explotasen alguna de las historias que nos han dejado los ocho siglos de reinos árabes en el centro y sur de la península, que si versasen sobre la colonización anglosajona del lejano oeste. No quiere decir esto que cada uno no sea libre de introducir las temáticas e instrumentos que crea convenientes, al igual que tampoco hace la música en términos estrictamente técnicos mejor o peor (quien es malo, es malo, hable de lo que hable). Y aún podríamos debatir de si la etiqueta folk puede ganarse sólo con las letras o debe, de manera obligatoria, introducir instrumentos acordes con la temática, pero eso daría para varios artículos de opinión.

Esta coherencia provoca que haya cierto trasfondo y parecido entre grupos como LÓSTREGOS, DIOIVO, NAKKIGA o NUMEN, más allá del black metal melódico que comparten todos. Porque si hay una región de España donde pueda darse este tipo de black metal naturista/pagano es precisamente en Galicia y la cornisa cantábrica y que recuerda sobremanera a titanes británicos del género como WINTERFYLLETH

LÓSTREGOS (relámpago en gallego) llevan desde su primer EP narrando historias y leyendas de su región, algo que no iba a cambiar en su segundo álbum completo. Si bien no tengo las capacidades para discernir si ese aspecto lo hacen mejor o peor, pues no conozco las leyendas ni el folklore de la zona, en el ámbito musical puedo afirmar que lo que podía haber salido como un desastre, termina siendo un resultado magnífico. 

Cuatro temas que como mínimo superan la barrera de los ocho minutos representan una apuesta muy arriesgada. Si tu material no es lo suficientemente interesante y variado como para justificar tales duraciones, el fracaso y el olvido pueden ser mayúsculos. Es más, los inicios de «Deidades da noite / Ritos de morte» no auguran nada especialmente positivo. Un black metal que no sale de lo común y que, aunque no suena mal, hace difícil argumentar los ocho minutos. Y, sin embargo, a la mitad aproximadamente, con un truco tan sencillo como es un riff épico, tiran del freno de mano para hacer una curva de ciento ochenta grados y automáticamente nosotros, al oír el derrape, giramos nuestra cabeza de manera instintiva. Pero aún hay más cambios bruscos. ¿Qué tal si poco después eliminamos las guitarras, dejamos la base rítmica intacta e introducimos sintetizadores? Es algo tramposo, que ni se intuye, ni se ve venir. Pero los cambios y los resultados son tan buenos que debemos hacer la vista gorda.

Onde calan os corazóns, ruxen as pedras es el álbum de las mil curvas; nunca sabes qué vendrá en la siguiente horquilla. Podrían haber dividido cada canción por partes, sería incluso más fiel a la realidad, pero mataría esa imprevisibilidad. ¿Pega en un estilo tan solemne secciones a lo d-beat? Aquí sí, porque cuando parece que la canción transita el peligroso sendero de la monotonía, las variaciones tan bruscas son una patada en la boca para no dormirnos. Hasta el absurdo de combatir el fuego con el fuego.

Situémonos en «O meigo das pedras«, la tercera canción de la obra y la que posiblemente tenga un comienzo más agresivo. Tras este fuerte inicio, se encuentra una parte intermedia relativamente más calmada con guitarras acústicas y medios tempos y que irá volviendo a coger velocidad progresivamente hasta su finalización… Pero, por si había algún riesgo de aburrimiento, los coruñeses, sin previo aviso, meten una parte final de treinta segundos donde se concentra toda la mala hostia. Velocidad contra más velocidad, como napalm para apagar un incendio. 

Es imposible detallar todos los giros que meten LÓSTREGOS en estos cuarenta y cinco minutos, como las secciones inspiradísima en BLACK SABBATH de «Bisbar que emana do ventre da Terra«, la sutileza con la que introducen violines y cellos… Asombra la atención al detalle de los gallegos y la capacidad que tienen para introducir esas variaciones y hacerlo encima casi de golpe, sin apenas transiciones para habituar al oyente. Mejor conducir de manera brusca y que seamos nosotros los que como podamos nos adaptemos a lo que oímos a cada minuto. 

Todo ello demuestra que los de Coruña han pulido y trabajado todo este material hasta el extremo, porque muchos otros no habrían sido capaces de gestionar todos estos cambios y que aun así salga a la luz una obra que pone un listón tan alto. 

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