Los grandes desapercibidos V : Once upon a time in perfection

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Suelen decir que segundas partes nunca fueron buenas, pues quintas ya ni os cuento. Aunque en el caso que nos encontramos no es cierto. Y no porque yo esté escribiendo este artículo, sino porque esta saga es de lo mejorcito que te puedes encontrar en la red. ¿Qué hay más gratificante y satisfactorio que descubrir grupos raros o poco conocidos y de calidad que, por el motivo que sea, han pasado inadvertidos de tu radar musical?

Así que me dispongo a recoger el testigo que anteriormente portaron Jabo, Antonio, Hector y de nuevo Jabo con su edición pagan/folk de esta saga que espero y deseo dure muchos más artículos. En esta ocasión, yo no me voy a centrar tanto en el mundo más extremo del metal y voy a ampliar algo las miras.

Empezaré con un disco que para los fanáticos del doom puede que no sea tan desconocido, pero posiblemente sí para la gran masa.

ABSTRAKT ALGEBRA (SWE) – Abstrakt algebra, 1995

Bajo este inusual nombre y portada se esconden dos titanes de la música metal. Capitaneando la nave, Leif Edling, el que fuera fundador de los míticos CANDLEMASS, para muchos los creadores del epic doom. Y pilotándola con su portentosa voz, Mats Leven, uno de los mejores cantantes que ha dado el mundo del metal y que ha militado en bandas como THERION, CANDLEMASS, KRUXX, TRANS-SIBERIAN ORCHESTRA, AT VANCE o YNGWIE MALMSTEEN entre otras.

Siendo Leif Edling el máximo responsable del proyecto se podría pensar que estamos ante un grupo netamente doom metal. Y a pesar de que hay doom en este disco, podemos encontrar muchísimo más. Empezando por la marcial e hipnótica “Stigmata”, siguiendo por la speedica y contundente “Shadowplay”, pasando por el funeral doom de “April clouds” donde el órgano se hace amo y señor de la canción y acabando con el mazazo heavy y progresivo que es “Who What Where When”, comprobamos que este disco es una oda al heavy metal en todas sus vertientes.

A todo esto le podemos añadir momentos en que el grupo hace de la experimentación su bandera. Nos queda un trabajo redondo donde todos y cada uno de los integrantes brillan a un gran nivel. Unas lineas de bajo de infarto. Unas guitarras contundentes como pocas con unos riff más demoledores que una apisonadora que además nos deleitan con unos solos brillantes e imaginativos. Una batería que no deja de sorprendernos con ritmos originales, endiablados o marciales según lo requiera el tema. Y por supuesto una labor vocal que roza la perfección, con un Mats Leven inconmensurable ofreciéndonos una cantidad de registros brutal. Desde lo más épico a lo más agresivo, pasando por partes melódicas o susurradas, hace con su voz lo que quiere y más.

Quizás no sea un trabajo apto para todos los públicos, pero desde luego tiene una calidad incontestable y, si te atrapa, ten por seguro que te acompañará durante el resto de tus días.

AQUILUS (AUS) – Griseus, 2011

Cambiamos completamente de tercio.  Nos vamos a la lejana Australia para hablar del que es hasta la fecha el único larga duración de AQUILUS. Una mastodóntica obra de una hora y veinte minutos de lo que podríamos llamar black atmosférico neoclásico… Es dificil definir la obra del señor Waldorf, ya que en muchos momentos de la misma se aleja completamente del metal para convertirse casi en la banda sonora de una película. Una película que bien podría tratarse de El señor de los anillos o algún film de fantasía épica donde los protagonistas son las cuerdas, las orquestaciones, los teclados, instrumentos acústicos y los coros. El disco tiene un gran transfondo de música clásica, tanto por las orquestaciones y los momentos con instrumentos de cuerda como por el gran protagonismo que tiene el piano en todo el trabajo, dejándonos momentos realmente cautivadores y preciosos de este instrumento.

Otra de las bazas del trabajo es la epicidad del mismo. Como ya he comentado antes, parece que esté creado para la BSO de alguna película ultraépica, ya que sus pasajes son capaces de trasladarnos a heroicas epopeyas, a campos de batalla donde se está librando una cruenta contienda o simplemente nos hace revolotear por paisajes y parajes de ensueño. Una parte importante de esto se logra con una mezcla de voces típicas del black o del depressive con coros grandilocuentes y voces susurrantes que generan unas atmósferas brutales.

También son muy importantes los contrastes que hay entre las partes netamente metaleras y las partes más clásicas, ejecutándolos con gran solvencia y criterio. Dejan el mayor protagonismo a las partes calmadas y atmosféricas e introducen los riff de guitarra, dobles bombos o screams en el momento exacto para que destaquen más o le den mayor énfasis a la canción, creando crescendos de extrema belleza y pasajes que te obligan a levantarte del sofá, enfundarte tu armadura y blandir tu espada y salir a luchar por tu reino.

Un disco que hace que durante los ochenta minutos que dura tu mente se abstraiga completamente en él y deje volar tu imaginación a otro mundo. Como apunte final, todo este trabajo está hecho única y exclusivamente por el arriba mencionado Waldorf. Si ya de normal las one man/woman bands me parecen algo remarcable, en este caso es algo estelar.

THROES OF DAWN (FIN) – Dreams of the black Earth, 1998

En el caso de THROES OF DAWN podría haber puesto cualquiera de sus discos, ya que soy bastante fan de ellos. Y además con los cambios de estilo que han tenido durante su trayectoria tenía donde elegir. Pero me he decidido por el disco con el cual los descubrí y que al fin y al cabo es mi favorito.

Este Dreams of the black earth es una oda a la naturaleza en su máximo esplendor. Pocos discos han logrado trasladarme mediante su escucha a frondosos bosques, con placidas brisas ondeando mi cabello (sí, en el 98 aún lucía una lustrosa melena), a hermosos parajes donde la mano del hombre no ha modificado el paisaje y la naturaleza se yergue salvaje y hermosa al mismo tiempo. Pero siempre en tonos marronosos y ocres, nada de verdes primaverales y colorido estival. El disco desprende una melancolía brutal y me es imposible escucharlo sin entrar en una especie de aflicción y sosiego que calma mi alma. Y esto es algo extraño porque básicamente esto es un disco de black metal. Un black muy melódico y con fuertes influencias folk, pero black metal al fin y al cabo.

La incursión de instrumentos acústicos, de pasajes hablados y voces limpias, de unos teclados omnipresentes creando grandes atmósferas, muchas de ellas oscuras, algo tenebrosas y con aire de ensoñación y de una manera magistral de conjugar las partes más cañeras con los momentos melódicos y acústicos hacen de este disco un rara avis dentro del black metal. Si a esto le añadimos unos ritmos de batería muy alejados de los cánones que marcan el estilo, rozando algunos de ellos el progresivo (así evolucionaron a posteriori), tenemos a mi modo de ver un coctel explosivo que además es sumamente variado.

Después editaron el nada desdeñable Binding of the spirit con una propuesta similar a este pero algo más luminosa y sinfónica. Luego vendría la época más avantgarde y con coqueteos con la electrónica y su última etapa, más centrada en el progresivo con fuertes influencias de PINK FLOYD. Pero estos cambios han sido siempre muy naturales, nada forzados y manteniendo en el fondo la esencia del grupo, dejando tras de sí una discografía variada y extremadamente interesante. Muy recomendables en cualquiera de sus épocas.

STIGMATA IV (AUS) – The court of eternity, 1998

Si con TRHOES tenía bastante claro el disco que iba a ser el elegido, en el caso de STYGMA IV me ha sido muy difícil elegir uno de sus álbumes para reseñar. Desde que los descubrí se convirtieron en uno de mis grupos favoritos. A día de hoy los tengo algo olvidados, pero es solo porque en 2005 se separaron a causa de que su batería contrajese una dolencia de espalda que le imposibilitaba seguir tocando el instrumento. El resto del grupo decidió no continuar con otro componente. Desde los tiempos de BIG HEAT mantenían la misma formación y creyeron que sería un sinsentido contratar a un sustituto. La verdad, para mí esto es un acto muy noble y que les honra como compañeros.

Al final me he decidido por este The court of eternity y en este caso no creo que pueda decir que sea porque es mi disco favorito de ellos, ya que lo podría decir tranquilamente también de Phobia o de The human twilight zone. Incluso por un momento me he planteado hacer la crítica de su disco en directo A history in pain y así poder hablar un poco de todas sus épocas y de canciones de varios discos.

¿Entonces por qué este? Pues porque las portadas de los otros son muy feas y esta mola bastante… nah, bromas aparte (aunque tenían un gusto dudoso para las portadas), quizás este sea el disco más nivelado en cuanto a partes heavy/power y progresivas. Sí, amigos, STIGMATA/STIGMATA IV/STYGMA IV era un grupo de heavy/power con un fuerte componente progresivo.

Ahora bien, estamos hablando del power metal más influenciado por la vertiente americana, rollo JAG PANZER o MANILLA ROAD, y por el heavy/power de los primeros SAVATAGE. Y de un estilo similar al de grupos como MORGANA LEFAY, TAD MOROSE, ANGEL DUST o BRAINSTORM, añadiéndole toques progresivos que podrían recordar a grupos como QUEENSRYCHE o FATES WARNING, alejándose de esa búsqueda de la excelencia y complejidad instrumental que buscan otras bandas de prog metal. Así pues, temas como “Mirror Man” o “Fever dream” alargan su minutaje y buscan los cambios de ritmo y añadir capas y detalles para así aumentar la complejidad de los mismos, haciendo que el tema evolucione, crezca y tenga vida propia dentro de una lógica, sin irse por derroteros que no llevan a ningún lado.

Otra de las joyas del disco es sin duda la que le da nombre, “The court of eternity”. Una canción perfecta para definir el sonido global del grupo. Un tema directo y con riffs muy potentes pero no exento de melodía y complejidad instrumental, con unas letras profundas, centradas en la complejidad del ser humano y con un aire oscuro y melancólico que es capaz de llevarnos a la más absoluta desolación.

A lo largo de los sesenta minutos que dura el disco, también podemos encontrar temas mucho más directos y cañeros, como la inicial “The crusade of lies” o la tristemente aún tan en boga “Nature´s revenge”. Ideales para disfrutar de la voz rota de Ritchie Krenmaier, otra de las bazas del grupo. Para un servidor, uno de los cantantes que destilan más feeling y sentimiento dentro del power metal. Es capaz de ser agresivo y demostrar rabia como pocos y a la vez ponerte los pelos como escarpias en las partes más sentidas y emotivas de las canciones. Y paro ya, porque si no podría seguir hablando durante horas de las excelencias del disco, de los magníficos teclados, envolventes y setenteros, las estupendas lineas de bajo o los increíbles solos, y más si sois fans del wah wah…

No sé el motivo por el cual esta banda no llegó a triunfar, si por ser de Austria, por los innumerables cambios de nombres debido a problemas legales (BIG HEATSTIGMATASTIGMATA IV y finalmente STYGMA IV) o por ese componente oscuro que impregna a casi todas sus canciones y el estar a medio camino de dos mundos… que para mí es su seña de identidad y su mejor cualidad. Sea cual fuere, que sirva esta crítica como homenaje. Si logro que alguien más se interese por ellos todo habrá valido la pena.

JULIE LAUGHT NO MORE (SWE) – From the mist of the ruins, 2001

El último disco de este artículo también es al que llegué hace menos tiempo. Hará cosa de año y medio o dos años que conozco a este grupo y desde entonces me enamoré de su original propuesta. Y es que pocos grupos conozco que mezclen el death metal melódico de la escuela sueca de finales de los 90 y el power metal. Así a bote pronto lo primero que me viene a la cabeza es el primer disco de SKYMNING (desbancados precisamente por JULIE), y tiran más para el black que para el death metal.

Lo que nos presenta este grupo es una perfecta fusión entre los dos estilos comentados arriba. Pero hay que puntualizar un poquito. El death melódico al que nos referimos es el que practicaban bandas como DARK TRANQUILLITY o IN FLAMES al inicio de sus carreras, más agresivo y menos melódico que lo más conocido y celebrado de ellos y que compartían con bandas coetáneas como CEREMONIAL OATH, EUCHARIST o los primeros NIGHT IN GALES. Guitarras muy saturadas y sonido algo sucio y crepitante, dobles bombos predominantes y ritmos endiablados tanto de guitarra como de batería pero no exento de un gusto exquisito por la melodía. Sin pasarse de meloso ni azucarado.

La parte melódica también la aporta la influencia power/speed que he mencionado en el primer párrafo, pero de nuevo hay que matizar. Y es que hablamos de ese power/speed alemán primerizo, de bandas como HELLOWEEN, SCANNER o BLIND GUARDIAN. Y la mención a los bardos no es para nada gratuita, ya que la voz limpia me recuerda poderosamente a la de Hansi en sus inicios. Potente y rasposa con cierto deje melódico que casa a las mil maravillas con los guturales profundos y los más rasgados.

Así pues tenemos dos estilos diferenciados pero que a mi entender se complementan muy bien, ya que los dos tienen una base agresiva pero se llevan bien con la melodía. Es un gustazo escuchar temas como “Lords of pleasure”, donde tenemos unas guitarras feroces y malévolas que se fusionan perfectamente con riffs y dobles guitarras que podían salir del mismísimo Walls of Jericho. O “Children of the empty cross”, puro death metal pero con un estribillo que te lleva directo a los tiempos del Follow the blindBattalions of fear. Incluso se permiten momentos épicos a más no poder que te impulsan a levantar tu puño en alto y sacar todo el metal que llevas dentro (el estribillo de “The iron gate” o “200 years”).

Un disco muy nivelado en cuanto caña y melodías que incluso se permite algún momento que otro de calma. Si alguna vez has disfrutado con los grupos arriba mencionados, no dudes en darle una oportunidad a este. Porque seguro que te sorprende y gusta a partes iguales.

Y hasta aquí la chapa. Se han quedado varios discos en el tintero y es más que posible que haya más ediciones por parte de un servidor. Espero haber aportado algo interesante a vuestras tristes vidas (sobre todo en tiempos de cuarentena). Aunque posiblemente a mis conocidos ya les sonasen la mayoría de los discos (porque soy un puto turras con ellos). Hasta entonces no olviden supervitaminarse, mineralizarse y ¡quedaos en vuestra puta casa!

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