Los grandes desapercibidos II: La venganza

Enlaces:

Hace poco nos tomamos la libertad de hablaros de algunos de nuestros discos predilectos, de las obras musicales que de alguna manera han marcado nuestras vidas a nivel personal. Esto siempre plantea el mismo problema: hay demasiados. Mi compañero Javier García era muy consciente de ello cuando hace unos meses decidió hacer algo al respecto y publicó un artículo en el que nos habló de algunos de sus álbumes favoritos de entre aquellos que normalmente no suelen aparecer en listas de favoritos de nadie pero que por el motivo que sea se ganan un puesto importante en nuestras colecciones.

Obviamente siguen quedando muchos, de modo que hoy he decidido continuar la saga. Como bien sabréis, en esta web siempre hemos dado prioridad a la búsqueda de música de calidad que escapa al alcance de los radares, pero a veces es difícil encontrar la ocasión de hablar de aquello que no está de actualidad. Hoy traigo cinco álbumes de los que no se suele hablar tanto como yo querría, con la esperanza de que os gusten tanto como a mí. Aun así la historia de la música está llena de joyas escondidas que esperan ser descubiertas, por lo que es muy posible que volvamos a hablar de algunas pronto…

P.H.O.B.O.S. (FRA) – Tectonics, 2005

Proyecto unipersonal de Frédéric Sacri, P.H.O.B.O.S. es quizá el nombre más conocido de cuantos van a aparecer por aquí. Y ciertamente lo merece. Con frecuencia catalogada como doom metal industrial, la música de P.H.O.B.O.S. es una amalgama entre doom, música industrial ambiental, drone y algunas cosas más, ciertamente difícil de encasillar. El grupo, si es que puede llamarse así, comenzó a sacar sus primeras demos y EPs en 2001, para debutar en larga duración en 2005 con este maravilloso Tectonics que en los años sucesivos ha sabido encontrar el camino hacia los oídos de un público selecto pero entusiasta. Desde entonces han salido un par de discos más y algunos lanzamientos menores, y el proyecto sigue más o menos en activo, si bien a un ritmo lento.

Lo que encontramos en Tectonics es una música totalmente inorgánica y con un sonido abrumadoramente abrasivo que se resiste a cualquier comparación. Bases rítmicas frías y mecánicas sujetan unos riffs gruesos, minimalistas y repetitivos, casi en forma de loop, haciendo que en ocasiones parezca que estamos escuchando un grupo progresivo moderno con sus característicos ritmos matemáticos… solo que tocando a velocidad mínima y brutalidad máxima. Los ruidos extraños y las amenazadoras voces convierten el disco en una experiencia inquietante. Si lo que buscáis es música aplastantemente pesada, no creo que haya muchos discos que se acerquen tanto como éste al límite teórico.

AFTERMATH (USA) – Eyes of tomorrow, 1994

He aquí un álbum que encontré por casualidad un día mirando un catálogo y que compré porque me atrajo la portada (sí, antes hacíamos estas cosas, y seguro que algún lector o lectora siente nostalgia al leerme). La verdad es que el disco resultó ser justo lo que me esperaba, de modo que se puede decir que acerté de pleno.

Eyes of tomorrow fue el único álbum completo de AFTERMATH, uno de tantos grupos olvidados por haber aparecido en mal momento. Empezaron a editar sus primeras demos en la segunda mitad de los ochenta, cuando el panorama del thrash metal difícilmente aceptaba nuevas incorporaciones, y para cuando salió por fin Eyes of tomorrow el estilo estaba prácticamente muerto. Afortunadamente, hay cosas que vuelven, y uno de los motivos por los que he querido hablar de AFTERMATH es que por lo visto hace poco se reunieron. Incluso existen reediciones recientes de Eyes of tomorrow, seguramente mucho mejores que la edición que yo tengo.

En cualquier caso, AFTERMATH mostró en este álbum una afinidad especial con el thrash metal más vanguardista. No hay nada canónico en Eyes of tomorrow, y las comparaciones que podemos encontrar son de por sí bastante particulares: VOIVOD, CORONER, ANACRUSIS, algunos de los primeros grupos de death técnico como OBLIVEON o NOCTURNUS… Incluso algunas rítmicas más pausadas y que recuerdan al funk entroncan en cierto modo con el groove. Estamos ante un disco muy frío y racional que invita a la reflexión más que al headbanging y que nos traslada a terrenos oníricos abstractos y surrealistas.

BLOODSHED (SWE) – Inhabitants of Dis, 2002

Hace quince años (me estoy sintiendo viejísimo al escribir esto) el tema de mezclar black metal y death metal no era tan común. Era aún algo nuevo y emocionante a punto de ponerse de moda. Cuando pasa esto con cualquier movimiento hay bandas que se hacen famosas y otras que por lo que sea desaparecen de la vista de todo el mundo. Posiblemente BLOODSHED fueron vistos como un grupo más de metal extremo con poca novedad. Tampoco creo que ayudase el hecho de que tuvieran un nombre tan típico y con tantas otras bandas llamándose igual. Para evitar confusiones, aclaremos que estamos hablando de los BLOODSHED de Estocolmo, que se formaron a finales de los noventa, sacaron este disco y un EP en 2002, luego otro EP en 2005 y luego se disolvieron. Varios de sus miembros formaron después REV 16:8, un grupo de black metal menos destacable en mi opinión.

Inhabitants of Dis apareció, como decía, en un momento en que esa mezcla entre death y black metal estaba aún poco trabajada. No estando del todo claro cuál era la forma “correcta” de hacerlo, los grupos mostraban su personalidad a medida que buscaban un sonido concreto. Tampoco es que BLOODSHED fuera un grupo tremendamente original, pero enfocó el tema de una manera que con el tiempo se ha perdido. Las partes de black y las de death (con ocasionales influencias thrash muy evidentes) se distinguen claramente, llegando incluso a usar dos voces distintas, pero se combinan con un dinamismo especial y con un buen gusto que hace que los temas sean muy pegadizos y que destilen una rabia muy pura. Es muy difícil evitar moverse al escuchar esto. Recomiendo escuchar también el EP con el que debutaron ese mismo año, Skullcrusher, con el espectacular tema que le daba título como punta de lanza.

KOROVAKILL (AUT) – Waterhells, 2001

Volvemos a los terrenos desconocidos con una obra única. Descubrí este disco algunos años después de leer sobre él en algunas publicaciones porque en el momento de su salida no pude encontrarlo en ningún sitio (ni siquiera en internet) y la espera mereció la pena. KOROVAKILL fue un nombre usado únicamente en este disco, ya que en los 90 sacaron un par de trabajos llamándose simplemente KOROVA y varios años después cambiaron de nuevo a CHRYST.

Este grupo de Austria, cuyos miembros han formado parte de muchos otros proyectos, se movía entre el black metal, el avant-garde y el doom, una mezcla de la que, como fácilmente se intuye, pueden salir muchas cosas diferentes. En efecto, ninguno de los demás trabajos de estos músicos, usaran el nombre que usaran, se parece a Waterhells.

Waterhells maneja armonías e intenciones típicas del black metal sobre tempos medios y lentos con detalles teatrales inesperados creando un álbum muy oscuro, asfixiante, claustrofóbico y malévolo. Quisiera poder decir lo contrario, pero no creo que en ningún otro álbum hayan sabido manejar estos recursos con la misma efectividad expresiva. Otros grupos de black metal vanguardista o depresivo han utilizado después fórmulas parecidas, pero KOROVAKILL consiguió mantenerse en lo sutil sin que sus recursos sonaran exagerados o forzados. Destaca especialmente la facilidad con la que el álbum construye desarrollos muy amplios a partir de variaciones con muy pocas ideas, extendiendo los riffs en pasajes larguísimos, y también el inquietante concepto lírico en que lo envolvieron. Para mí un disco inolvidable y una gran fuente de inspiración.

PAVOR (DEU) – Furioso, 2003

Dejamos lo mejor para el final. El evento principal de esta presentación es este maravilloso grupo alemán (pese al uso del español en su nombre y en el título del disco) que seguramente ya conozcan muchas personas que sean entendidas del death metal técnico, pero que puede sonar menos familiar al público más general. Una vez más se trata de una banda de producción reducida, con varios lanzamientos a lo largo de los noventa y este segundo LP de 2003 como última referencia conocida.

La gracia de PAVOR está en practicar un estilo que podríamos decir que se encuentra a medio camino entre dos vertientes muy distintas: por un lado, la vistosidad instrumental de NECROPHAGIST y muchos otros; por el otro, el sonido disonante y denso de bandas tan diferentes como GORGUTS, IMMOLATION o ULCERATE. Furioso recuerda a los dos estilos a partes iguales gracias a la combinación de texturas y fraseos, convirtiéndose en un puente que tristemente no se suele construir a menudo.

No me resisto a mencionar lo que más me gusta de este álbum: el bajo de Rainer Landfermann. Sí, el tipo que puso esas voces tan entermizas y desquiciadas en el segundo disco de BETHLEHEM y en alguna colaboración con ANAAL NATHRAKH en este caso se aparta del micrófono y ofrece una de las mejores interpretaciones al bajo de la historia del género, con todo lo que esta afirmación implica. Oír para creer.

Por desgracia no ha habido noticias de PAVOR desde la aparición de Furioso, y el disco en sí es difícil de encontrar. Lo mismo sucede con su debut de 1994, A pale debilitating autumn, también recomendable. No hay indicios de que el proyecto vaya a reactivarse, pero hay quien dice que la esperanza es lo último que se pierde. Espero que al menos podamos hacer justicia al legado de un grupo irrepetible.

Comparte:

COMENTARIOS