LIE IN RUINS (FIN) – Floating in timeless streams, 2020

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Creo que no podría definir mejor este disco si afirmo que es un nicho de mercado. Con ello me refiero a dos aspectos, uno subsecuente del siguiente. El primero es que nada más ver la nacionalidad de la banda y el título de la obra se sabe que es el equivalente a un disco salido de Noruega con la portada en blanco y negro. El segundo, o más bien la consecuencia directa del anterior, es que el consumidor al que va destinado es aquel fan del death metal finlandés moderno. 

Floating in timeless streams no es ni innovador ni rompedor. Pero es que el público potencial de este disco sabe a lo que viene y tiene lo que busca. Quien trate de encontrar algo más se miente a sí mismo y es probable que lo considere genérico y aburrido. Identificados estos dos bandos, la valoración se aleja muchísimo de toda objetividad posible.

Puestas las cartas sobre la mesa, ¿es simplemente una buena obra por ser death metal de Finlandia? Reconociendo mi fanatismo ante este estilo de antemano, debo decir que lo es, pero por derecho propio. Cumple todos los tópicos del estilo: impera más la oscuridad sobre la agresividad, con voces cavernosas sin caer en la parodia, introduciendo partes lentas cuando es necesario, creando ecos con las guitarras y tratando siempre de crear una atmósfera perenne. Realiza estas tareas de manera muy convincente. Aunque también es cierto que al principio puede hacerse un tanto plano, tanto en una primera escucha general como en el corte inicial, «Earth shall mourn«, que resulta ser un tanto flojo en comparación con el resto. Cumple en cuanto a ofrecer un inicio potente, pero podría decirse que es death metal «sin más» y no ofrece ninguna de las virtudes en adelante presentes.

Es, en cambio, en «Spectral realms of fornication» cuando el álbum se pone más interesante. Aquí, mediante partes lentas, la canción respira, puede ennegrecerse, introduce una parte limpia donde los teclados, muy sutiles, acrecientan la tenebrosidad que debe tener un álbum de death finlandés, para después volver a los blast beats y a bajar escalas en el solo de guitarra. Recursos lejos de ser revolucionarios, pero que suenan maravillosos por la ley del contraste: si todo es heavy, nada es heavy; si introduces variaciones, el impacto se multiplica. El grupo además introduce al final otra de esas herramientas simples pero efectivas: los interludios. Tan sólo hay dos, y ni tan siquiera estamos hablando de algo ultra exótico al estilo de NECROS CHRISTOS, pero empalman a otro corte como si nada y provocan esa ansiada sensación de unidad. Al final de todo cuarenta y dos minutos acaban pesando como veinte. 

Podría decir que las partes más satisfactorias son las lentas, y en cierto sentido es así, porque suenan demoledoras (en especial las presentes en la triada «Drowned«/»The path«/»Descending further«), pero desde una perspectiva más amplia esta satisfacción surge porque no son las únicas protagonistas. Ni los blast beats ni los solos desbocados se olvidan de nosotros. Siempre están al acecho creando una experiencia mucho más completa, a kilómetros de la monotonía. Incluso el segundo interludio, que con con ese órgano fúnebre desentona un tanto, también cumple su propósito como introducción a «Where mountains sleep«, que en este ejercicio de fantástica previsibilidad cierra el álbum de manera cien por cien ambiental tras haber estado bañándose en el death pantanoso. 

Puede que este Floatless in timeless streams no llegue al mismo nivel de altitud que obras de KRYPTS o DESOLATE SHRINE (a pesar de compartir cantante), pero me parece un disco más que añadir a la colección de sonidos de escenas, y no por obligación, sino por merecimiento.

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