L’HOMME ABSURDE (RUS) – Sleepless, 2018

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L’HOMME ABSURDE nace en Moscú durante el año 2015 como proyecto personal de A, músico que ya era conocido en la escena local por ser batería de bandas como MARE INFINITUM, A YOUNG MAN’S FUNERAL, COMATOSE VIGIL o IN SIBERIAN SLUSH. Ya en 2016 pasaría de ser una “one man band” a establecerse como cuarteto, dando lugar a su primer larga duración Monsters. A pesar de las buenas críticas que cosecharía, su lanzamiento tuvo escasa repercusión internacional, sepultado entre la gran cantidad de novedades que surgieron en aquel año.

Con Sleepless mantienen el núcleo de su propuesta musical; no obstante, transmite una sensación diferente a la de su debut. Continúan apostando por un post black  frío, que desde los medios tiempos es capaz de modular los ritmos para acercarse al black, así como para mostrar una vertiente claramente influenciada por los punteos y la cadencia del post-punk.

El cambio más llamativo respecto a Monsters radica en la producción, que ahonda en su carácter tosco y gélido, aumentando la sensación depresiva que emana de su música. La voz, con algún eco de black depresivo pero sin encajar en una voz black metal al uso, suena algo lejana pero bien mezclada entre los instrumentos, consiguiendo al final un cierto halo crudo. Cuando el sonido metálico deja paso a ciertos pasajes de la escuela de JOY DIVISION dicha producción se vuelve prístina y deja apreciar todos los detalles que nos ofrecen las variaciones de ritmo. Esta crudeza puede ser un aliciente para los más puristas de un estilo clásico, al tiempo que quien busque el tipo de black más limpio y preciosista también encontrarán buenos argumentos para disfrutar de esta obra.

Sleepless no es un álbum perfecto y, precisamente por buscar ese equilibrio en la producción entre dos extremos, en ocasiones queda varado en un limbo sonoro que provoca una sensación de encontrarnos ante un disco demasiado plano. La voz de A, aunque correcta y bien enmarcada en el contexto instrumental que la rodea, no resulta de ayuda en este sentido, ya que apenas varía su registro. Parece que nos encontramos ante un disco transicional, una estación en el camino de una evolución musical sin una meta definida, que decide su rumbo en función de la inspiración de su líder. No podemos saber qué forma tomarán su próximas composiciones, si tratarán de regresar a las raíces de su debut, repetirán la fórmula de este segundo trabajo o bien buscarán alternativas que profundicen en su sonido. Entretanto queda esperar, deseando que esa búsqueda sirva para explotar toda la potencialidad que han demostrado hasta el día de hoy, superando ese pequeño escalón que les separa de crear algo memorable.

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