LEPROUS (NOR) – Pitfalls, 2019

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Cada vez estoy más convencido de que cuando decimos que los gustos son subjetivos en realidad queremos decir otra cosa. Existen razones por las que disfrutamos de ciertas obras artísticas o las apreciamos. Frecuentemente no sabemos explicar esas razones, pero eso no significa que no puedan explicarse. Nuestras expectativas, nuestras experiencias, nuestros conocimientos o las asociaciones que atribuimos a una creación conforman un entramado demasiado complejo como para dar cuenta con precisión de la forma en que entendemos el arte; en este caso, la música. La subjetividad no es más que una forma de eludir esta cuestión.

Como muchos grupos progresivos antes que ellos, LEPROUS ha dado un paso audaz en el momento más arriesgado. Con su popularidad en su punto más alto y aún saboreando los frutos de sus últimas obras, las que han llevado a la banda a sus mayores cotas de éxito, han hecho un disco a sabiendas de que sus características pueden resultar alienantes para parte de la audiencia. Pitfalls ha generado en muy poco tiempo reacciones muy enfrentadas, y la propia banda era consciente de que esto ocurriría. Ahora bien, ¿es realmente un cambio tan radical? La respuesta es relativa a la manera en que entendamos la música.

Si nos enfrentamos al álbum sin ideas preconcebidas y lo escuchamos de una vez, la primera impresión con “Below” no será de absoluta sorpresa. Como suele ocurrir en estos casos, el primer tema es una suerte de puente entre el sonido del anterior disco y el nuevo. Las sorpresas empiezan con “I lose hope”, un tema más tranquilo con un ritmo contagioso e incluso bailable que puede recordar al trip hop. No hay gritos ni distorsiones explosivas. Los siguientes temas siguen una tónica parecida, moviéndose en registros plácidos y ambientales, hasta llegar un “Alleviate” que, como ocurriera con el primer tema, no habría desentonado en Malina. A estas alturas ya hemos comprobado que el protagonismo de la voz de Einar Solberg en el disco está muy marcado, basándose en sus características sílabas alargadas y confiando en los tonos suaves más que nunca. Las guitarras vuelven a las secuencias melódicas limpias que servían para crear contraste en sus discos anteriores, solo que aquí se convierten en la tónica general, y la batería se centra en los recursos de fusión mucho más que en los ritmos pesados y contundentes. A esto habría que sumarle los teclados y la presencia de cuerdas frotadas, con el cello ya integrado por completo en el sonido de la banda.

Ahora bien, casi todo lo que hemos comentado hasta ahora son únicamente datos tímbricos. Mucha gente basa sus gustos musicales únicamente en estos aspectos. Si prestamos más atención nos daremos cuenta de que muchos de los temas más tranquilos se basan en decisiones armónicas muy ingeniosas y a menudo bastante intrincadas. Los riffs siguen los patrones rítmicos minimalistas y los “silencios enfáticos” que tan bien le han funcionado siempre a LEPROUS, independientemente de que se toquen en notas más limpias y leves, y la estructura de muchos temas es compleja y cambiante, acercándose a los primeros discos del grupo mucho más de lo que mucha gente querrá admitir.

Una vez entendido esto, la segunda mitad del disco es un crescendo larguísimo que tiene un punto de inflexión en mi tema favorito, “Distant bells”, un valiente experimento armónico de tensión constante desembocando en un clímax que es seguramente de los momentos más épicos y emocionantes de Pitfalls. Todo esto termina con “The sky is red”, que termina en un epílogo a modo de outro en el que la sensación de asfixia, inevitabilidad y decadencia lo convierten en uno de los momentos más oscuros de toda la carrera del grupo.

Pitfalls es exactamente la clase de disco que hace que alguna gente diga que el grupo ha perdido su esencia, y que al mismo tiempo puede llegar a encantar a otras personas más abiertas de mente que pueden llegar a sorprenderse mucho si no se paran a analizar los detalles que he comentado. Entre el rock progresivo, el art pop y la electrónica más accesible, resultará menos sorprendente para quienes tengan horizontes musicales más amplios, pero ninguna perspectiva puede ignorar la maravillosa expresividad de estos temas. Estamos ante uno de los discos más oscuros y negativos de LEPROUS, y también ante un candidato a ser el mejor de la historia de la banda. Aún es pronto para juzgarlo, y habrá que ver cómo lo trata el tiempo, pero mientras tanto lo mínimo que podemos decir es que Pitfalls es una pieza inestimable en el legado de un grupo que está haciendo historia.

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