LEPROUS (NOR) – Malina, 2017

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Tengo la sensación de llevar dos años hablando sin parar de LEPROUS. Admito que me subí tarde al tren, ya que los primeros álbumes del grupo me parecieron interesantes pero no todos me terminaron de enganchar. Sin embargo, desde que apareció The congregation se ha convertido sin duda en una de mis bandas favoritas. Diría que no soy el único que ha sufrido este efecto, ya que la popularidad del grupo ha crecido de forma notable en este período, con el directo Live at Rockefeller Music Hall del año pasado como testimonio de los buenos tiempos que corren para estos noruegos. Con frecuencia, cuando pasan estas cosas los grupos optan por aprovechar los vientos favorables hasta que empiezan a calmarse. En cambio LEPROUS decide seguir adelante con su habitual ritmo de trabajo presentando con puntualidad su nueva obra.

Dos cosas he tenido bien claras desde la primera escucha de Malina: que las comparaciones con The congregation van a ser inevitables (por lo que no voy a preocuparme por intentar evitarlas) y que van a llover críticas.

Si The congregation ya consiguió llamar la atención por ser el disco más accesible de LEPROUS hasta la fecha de su salida, facilitando su llegada a oídos de gustos más eclécticos, Malina tiene un carácter aún más universal y familiar. Es menos metalero que cualquier disco anterior de LEPROUS, y estoy seguro de que muchas personas no van a aceptar eso.

Ahora bien, hasta qué punto pueda estar justificado un posible rechazo basado en ese hecho es algo que no tengo tan claro. La mayor parte del material de Malina podría encajar perfectamente en The congregation a grandes rasgos: sigue siendo música compleja con bastante experimentación rítmica y melódica encuadrada en una atmósfera sobria, elegante y melancólica. La principal diferencia es que el material de Malina suena más orgánico y vital. Resulta llamativo, por paradójico, que esto haga que la mayor parte del disco gane en intensidad, pese a carecer de momentos tan oscuros como los de The congregation (todos recordamos aquella auténtica caída al abismo que fue el final de “Rewind“). El disco parece evocar una pasión más racionalizada y realista, basada en la familiaridad de un ritmo de rock de toda la vida sobre el que los cinco músicos despliegan toda su imaginación.

De esta manera, los primeros cortes de Malina pueden darnos una idea equivocada de lo que vamos a encontrar más adelante, haciéndonos creer que estamos ante un álbum de rock progresivo suave y falto de garra. Esta percepción se desvanece al llegar al estribillo de “Stuck” o a “From the flame“, que fue una gran elección de single simplemente porque es un temazo: complejo y técnico, a la par que dramático, pero tremendamente pegadizo y fácil de escuchar. Más adelante, y para quienes busquen cosas más estereotípicamente catalogables como “metal”, aparecen algunos de los momentos más apasionados en “Illuminate” o en el ritmo obsesivo de “Coma“, por citar algunos de mis temas favoritos… pero una vez más le deseo suerte a quien pretenda encontrar temas de relleno.

En cuanto a la interpretación, sigue brillando con luz propia Einar Solberg. Cada vez más asentado en un estilo personal e intransferible nos regala líneas vocales de gran dificultad que, sin embargo, son las que llevan toda la carga de sentimiento de las composiciones. También vuelve a llamar la atención el batería Baard Kolstad en su segundo trabajo con LEPROUS, un chico aún muy joven destinado a labrarse una carrera de leyenda. Junto a él, las guitarras y el bajo dibujan patrones melódicos bellos en su simplicidad sobre extraños experimentos rítmicos, convirtiendo Malina en un ejemplar ejercicio de precisión y control. De hecho, muchos temas del álbum suenan complicados de llevar al directo. Aunque vete a saber… lo mismo pensé en su día con The congregation y luego me chaparon la boca.

Tras todo lo dicho, Malina es un disco emocionante surgido de la creatividad de un grupo que está en su mejor momento. Sabiendo cómo funcionan las cosas, no dudo que haya muchos comentarios negativos dirigidos al disco. Pero estoy seguro de que el tiempo le dará la razón a LEPROUS y Malina se convertirá para mucha gente en otro clásico inolvidable.

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