LEPROUS (NOR) – Aphelion, 2021

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Las personas entusiastas y/o estudiosas de cualquier forma de expresión cultural organizamos nuestra visión sobre las mismas estableciendo en ellas divisiones cronológicas. Esto nos permite entender la evolución de nuestro objeto de estudio en diferentes períodos conectados con distintos contextos temporales, al tiempo que cumple un propósito de clarificación didáctica. En el caso concreto del heavy metal y del rock en general es común organizar la historia de cada género en décadas, y a menudo resulta sencillo estimar el momento de creación de una obra por su sonido e incluso asociar un estilo concreto a una época. El período comprendido entre 2010 y 2020 estuvo marcado, para bien y para mal, por la globalización de las comunicaciones, por la imposición del culto a lo visual y por un final abrupto en forma de crisis sanitaria cuyas consecuencias a largo plazo para el mundo de la música están aún por manifestarse. En el plano del rock y el metal asistimos a la coexistencia de manifestaciones que podríamos llamar conservadoras, continuistas o nostálgicas con otras de carácter más atrevido o innovador. Entre las primeras encontramos un rock independiente que ya no tiene nada de alternativo, un metal extremo que llega al público masivo gracias a un cambio de imagen pero no de fondo y también numerosos regresos de propuestas añejas; entre las segundas, la década estuvo en gran parte dominada por una nueva y poderosa ola de rock/metal progresivo. Muchos subgéneros, tendencias y aproximaciones diferentes vivieron años de apogeo con lanzamientos excelentes y bandas muy trabajadoras. Cuando en el futuro se me pida mi opinión diré que, para mí, la mejor banda de esta década fue, sin duda alguna, LEPROUS.

Los últimos cuatro álbumes de la banda noruega han mostrado una sutil evolución que ha terminado por situar a LEPROUS en un estilo propio y con una identidad única instantáneamente identificable, algo que tiene mucho valor. Pero además cada uno de ellos ha ido presentando cambios e ideas que han permitido que cada obra desplegara su propia personalidad, lo que tiene más valor aún. Aphelion es heredero de todas las semillas plantadas en este camino, y representa un avance aún más lejos en la misma senda.

Naturalmente, hablamos de un avance sutil que, si bien resultará evidente para quienes hayan estado prestando atención a LEPROUS durante los últimos años, probablemente pase más desapercibido para el resto. Aphelion es una obra tan atrevida como oscura, como las implicaciones de su título dejan claro desde el principio. Es un disco cargado de negatividad, pero también, y de nuevo en consonancia con su título, de esperanza e intenciones de retomar el acercamiento hacia la luz. Si Coal y The congregation presentaban unas intenciones épicas y grandiosas en su lúgubre solemnidad, los álbumes posteriores, especialmente Pitfalls, nos permitieron ver una cara mucho más íntima. Las letras han ido reflejando claramente este cambio, y Aphelion ahonda en ello presentándose como un álbum muy personal e introspectivo.

Esta continuidad estética tiene una relación menos clara con la forma musical. Instrumentalmente Aphelion hereda la variedad tímbrica de Pitfalls pero recurriendo menos a los sonidos electrónicos y recuperando un carácter más orgánico que recuerda a Malina. Cabe mencionar también que Aphelion cuenta con composiciones muy ambiciosas, con estructuras complejas y temas con muchas partes diferentes, y esto puede recordarnos a los primeros álbumes de LEPROUS o, quizá, a lo que aquellos álbumes deberían haber sido.

Toda esta variedad convierte a Aphelion en un álbum muy complicado conceptualmente. A primera vista se percibe como una colección de temas, mucho menos cohesionada y homogénea que las últimas obras de la banda, pero precisamente por ello sorprende que en todo momento mantenga su carácter elegante y sugestivo. Hay muchos momentos destacados en el disco; entre mis preferidos están la conmovedora “Have you ever?”, las melodías de guitarra cercanas al blues en “The shadow sides”, “The silent revelation” o mi favorita, la imprevisible “Silhouette”. Además, LEPROUS recuperan la tradición de terminar en un pico de intensidad con “Nighttime disguise”, en la que un desatado Einar Solberg vuelve a sus voces rasgadas. Seguramente al menos dos o tres de estos temas mencionados tendrán una presencia destacada en los directos.

Más allá del poder de LEPROUS para transmitir emociones puras, Aphelion es una obra valiente que conmueve, inspira y no deja de ofrecer cosas nuevas a sus oyentes. No hay sorpresas: es un álbum excelente. Nadie está haciendo lo que hace LEPROUS.

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