LEPROUS (NOR) + AGENT FRESCO (ISL) + ALITHIA (AUS) + ASTROSAUR (NOR) – Madrid – 09/11/17

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Noche fría en la capital en contraste con el calor que experimentaríamos en la sala But. Los noruegos LEPROUS se encuentran presentando su último trabajo, Malina, con unos acompañantes de auténtico lujo como son AGENT FRESCO y completando el cartel con ASTROSAUR y ALITHIA en una alineación irresistible. Con una sala casi llena y muchas expectativas, el evento comenzó con una puntualidad de la que mucha gente debería tomar nota.

Los primeros en abrir la noche, ya con un nutrido público delante de ellos, fueron los también noruegos ASTROSAUR, presentando su primer y único disco hasta la fecha, Fade in // Space out. A priori, antes de ir al concierto mi desconocimiento sobre los dos primeros grupos me hizo investigar por las redes, y ASTROSAUR fueron los que más me sorprendieron. El trío con el guitarrista Eirik Kråkenes a la cabeza, que se hizo con un puesto temporalmente en LEPROUS durante la gira de estos con DEVIN TOWNSEND, parte de unas bases instrumentales que mezclan todo lo que uno puede imaginarse de este género. Stoner, piscodelia, mucho fuzz, jazz, ambient… Todo con un sentido de la intensidad y del ritmo muy marcado que hace que sus composiciones, largas o cortas, cuenten una historia coherente.

Como suele pasar en los grupos instrumentales, la duda sobre el escenario es cómo lo llenarán. En este caso la duda se despejó pronto, porque hasta Jonatan Eikum detrás de los parches tiene una presencia brutal en escena, cediendo, claro está, el protagonismo visual a Eirik, que es el más concentrado de los tres con sus cambios de efectos y pedaleras; y sobre todo en Steinar Glas, que se vuelve fundamental en los solos y vaivenes psicodélicos de Eirik y es el más motivado de todos.

En la media hora que estuvieron en escena decidieron ofrecer los temas de su trabajo en el orden en el que están concebidos, sólo dejándose en el tintero el propio tema título por su extensión. El primer corte, “Necronauts”, es sencillamente brutal. Tiene partes rápidas (algunos blast beats incluso), improvisación jazzy, tono de guitarra fofo y pesado… y todo encaja. Más pegadizo es “Space mountains” con ese riff y ritmo kraut constante y machacón que no se quita uno fácilmente de encima, mientras que “Yugen” saca más un lado jazzístico, y para cerrar “Fishing for kraken” volvió al terreno de riffs y líneas pegadizas y reconocibles.

Tenía ganas de verlos y no me defraudaron, y creo que a los allí presentes tampoco. Acompañados de un juego de luces muy astral psicodélico y de sus propios movimientos espasmódicos, la música de ASTROSAUR es un puro trance instrumental que bebe del pasado, el presente y el futuro y que no debe pasar desapercibido a los amantes de este tipo de grupos. Ni que decir tiene que este que suscribe se trajo su CD para casa sin pensarlo.

Caso diferente era para mi el de los siguientes en aparecer, después de un rápido cambio de escenario, y que tendrían ante sí otra media hora para convencer de sus cualidades. Me refiero a los australianos ALITHIA, los más “raros” del lugar. Lo que había escuchado de ellos previamente no me terminó de convencer. Me parecía todo muy embarullado, y por eso decidí no llevarme una idea prefijada y no escuché nada más hasta el propio concierto, a ver si me convencían. Además vienen envueltos en varios cambios de formación recientes con lo que aquello podría sonar más inmaduro incluso. Es más, su vocalista habitual, John Rousvanis, lleva un tiempo enfermo y no pudo incorporarse a la gira, con lo que optaron por tirar de una invitada especial, Marjana Semkina, de los rusos IAMTHEMORNING, que para mi gusto terminó de hacer aquello aún más bizarro e inconexo, siendo lo mejor que se pudo ver esta noche, su voz.

Con un par de EPs y un disco completo a sus espaldas, To the edge of time, ALITHIA centraron su setlist en este último y en presentar temas nuevos (tocar más bien, que presentar no presentaron nada). Esto me impide tener una idea más amplia de su música, pero a priori me llamaron la atención dos cosas: las variopintas etnias de sus componentes (el latino Jeffrey Ortiz Raul en los teclados, voz y percusión fue el que más protagonismo tuvo, aprovechando su castellano para alentar al público) y la mezcolanza de pasajes que los temas contienen en su extensión. Menos mal que al menos todo sonó más o menos bien.

Comenzaron con “Pi” y casi parecía que volvíamos a tener a un grupo instrumental al frente, donde la presencia de teclados entre el propio Jeffrey y Danny Constantino, que fue uno de los más histriónicos, llenaban todo. El inicio fue bueno, aunque uno no sabía muy bien qué papel iba a tener Marjana oculta entre bambalinas, hasta que en un momento de intensidad musical ésta de repente paró y salió ella con su delicada voz a poner la nota de color. Esta iba a ser la tónica general de los temas, una mezcla entre delicadeza y virtuosismo poderoso, en donde entre medias se entrecruzaban pasajes ambientales y ritmos tribales cortesía del arsenal percusivo de Jeffrey también muy presente con su voz.

The veil”, “Diamonds” y “Empress” fueron las siguientes, esta última con el guitarrista de aspecto oriental Nguyen Phambam siendo protagonista con su voz rasgada. Finalmente “Sacrifice” cerró acaparando el protagonismo esta vez el bajista Tibor Gede, que fue el segundo más activo de todos y que asumió el papel de vocalista casi principal en este corte con unas voces agresivas que le salieron del alma, siendo uno de los cortes más llamativos.

Para mi gusto, y aunque no cabe duda de que tienen personalidad y son originales (me hacen pensar en ALCHEMIST en más de una ocasión…), creo que aún tienen que pulir las transiciones y la continuidad estructural de los temas. La presencia circunstancial de Marjana puede que restara algo de empaque al conjunto aunque les hizo ganar belleza en los pasajes tranquilos, pero en cualquier caso ALITHIA no me convencieron del todo, aunque su recital en entrega fue intachable.

Y llegaba el momento. Debo confesar que el principal atractivo del cartel de esta noche para mí eran los islandeses AGENT FRESCO. Era la cuarta vez en la que me ponía delante de LEPROUS pero la primera frente a AGENT FRESCO. Me los perdí cuando vinieron con KATATONIA el año anterior pero me hablaron muy bien de ellos y todo el mundo salió flipando de aquel concierto, así que me picó la curiosidad y escuché los dos discos del grupo. Y, efectivamente, motivos había para flipar. La música del grupo es sorprendentemente accesible pero a la vez sorprendentemente arriesgada, sobre todo por la labor de su vocalista, Arnór Dan Arnarson, con un rango tonal sobrehumano. Mi duda era doble, aunque reducible a una: ¿cómo llevan toda la música contenida en sus discos al directo? ¿Secuencias de teclados? ¿Pregrabados en coros? Pues no. Ni trampa ni cartón.

Como primer grupo principal o segundo cabeza de cartel según se mire, el grupo iba a gozar de mayor espacio que sus predecesores, y podríamos disfrutar de ellos durante cincuenta minutos que se hicieron cortísimos. También la sala But colgaría el casi lleno con los islandeses, demostrando que es un valor en alza que, gracias al boca a boca de los que asistieron a aquel concierto con KATATONIA o los que les han descubierto, se ha abierto un hueco por méritos propios de calidad y buen hacer. Hasta seríamos testigos de un sorprendente hecho, y es que el bajista habitual del grupo, Vignir Rafn Hilmarsson (sustituido para la ocasión por Nicolai de VOLA, otro interesante grupo que también compartió escenario con ellos en la gira de KATATONIA), iba a ser padre esa misma noche como el propio Arnór nos iría narrando en directo según veía los mensajes enviados a su móvil.

AGENT FRESCO andan preparando nuevo disco y de hecho presentarían un nuevo tema, pero su setlist se centraría en lo que hasta ahora tienen grabado, sus dos magníficos A long time listening y, claro está, Destrier, del que cayeron más temas. Curiosamente para abrir boca usaron la dicotomía antagónica de su primer disco: “Anemoi” y “He is listening”. Aquí quedó claro que su guitarrista y teclista Þórarinn Guðnason es dios y que se mueve entre las teclas y la guitarra como pez en el agua (por su parte Nicolai le echaría una mano en el sintetizador, o el propio Arnór ocasionalmente en los pasajes de guitarra y teclado simultaneo). Y por otro lado que el vocalista de AGENT FRESCO tiene un don en sus cuerdas vocales. Su rango tonal, que va desde lo más soprano hasta lo más agresivo, es ejecutado sin tachas, sin partes débiles, sin tener que utilizar trucos para modular ni nada. Es su voz. Es su cualidad innata.

Quedó claro en la pegadiza “Howls” y su “I remember” en el coro, que alguna que estaba cerca de mí estuvo repitiendo toda la tarde… Y también en el riesgo vocal de “Pyre”, que fue la siguiente y en donde Arnór modula perfectamente en los tonos altos, incluso en los momentos más desnudos en donde cualquier fallo se nota. Una lección magistral de como usar la distancia al micrófono, de como usar su propio cuerpo como caja de resonancia y de cómo interactuar con el público mientras tanto. La bonita “Wait for me” fue la siguiente, momento en que decidieron presentar un nuevo tema que me sorprendió mucho porque es muy intenso y arriesgado, más si cabe para las cuerdas vocales de Arnór.

La segunda parte del concierto, ya sabiendo que Vignir acababa de ser padre y que nos mandaba un saludo en castellano desde Islandia, estuvo marcada por la contundencia de “See hell”, la corta y clasicista “Angst” y el momento “teclados” de la noche con la barroca “Bemoan”, que rozó el éxtasis absoluto. Porque además es que todo sonaba perfectamente. Mejor incluso que luego con LEPROUS. Todo natural, fluyendo sin trabas y dejándonos boquiabiertos.

El final estuvo marcado por temas como “Dark water”, de nuevo de su primer disco la variable y pegadiza “Eyes of a cloud catcher” y sobre todo la fantástica “The autumn red”, donde su batería inconfundible, Hrafnkell Örn Guðjónsson, tuvo su momento de gloria en ese final tan KING CRIMSON que tiene el tema. Esta conclusión el concierto fue además apoteósica cuando Arnór se bajó del escenario y recorrió el foso entero saludando a todo el que podía hasta llegar al final de la sala y subido sobre unos bancos terminar de cantar el tema para rápidamente volver al escenario.

Par a mi gusto AGENT FRESCO es un valor en alza. Un grupo único con un vocalista al que hay que cuidar, y de qué manera, y que poco a poco se va haciendo un hueco en la escena internacional. Merecen gira propia. Por lo que pude comprobar la expectación alrededor de ellos era grande y la gente al final coreaba su nombre con sinceridad. No fue para menos. Difícil lo tenían Einar y los suyos para superarles.

Tras una breve pausa se anunciaba el comienzo de la intervención de LEPROUS con la aparición en escena del cellista Raph Weinroth-Browne. Apropiándose en solitario del espectáculo musical, consiguió que el público estuviera ya totalmente metido en materia para cuando comenzaron a aparecer los demás miembros de la banda para comenzar con “Bonneville”. Este primer corte de Malina funcionó en esencia a modo de prólogo de lo que acabaría siendo una actuación larga e intensa.

El setlist de LEPROUS estuvo conformado en su totalidad por temas de Malina, The congregation y Coal. Esto es comprensible, teniendo en cuenta que gracias a estos últimos lanzamientos la popularidad del grupo ha subido como la espuma. Yo personalmente pienso que son claramente superiores a sus primeros trabajos; me suenan mucho más naturales, enfocados y sobrios. Por tanto no tengo quejas al respecto de la elección de temas para el directo, pero entiendo perfectamente que quienes sigan al grupo desde sus comienzos puedan sentir cierta decepción ante la nula presencia de los primeros discos en sus directos actuales.

Hay que destacar también que hasta donde yo sé no han repetido setlist en ninguna de las fechas de la gira de Malina hasta el momento. No sé si su intención será sorprender o experimentar para ver qué funciona y qué no o si simplemente prefieren variar para no aburrirse. La cuestión es que este modus operandi tiene ciertas ventajas y ciertos inconvenientes, como ahora explicaremos.

Siguiendo a “Stuck”, segundo tema interpretado, el primer tercio de la actuación se percibió como un constante y paulatino crescendo en intensidad hasta llegar a “From the flame” y la concatenación de “Illuminate” y “The price”, que fue para mí de lo mejor de la noche. El público se mostró muy participativo en toda esta primera parte, acompañando al grupo con voz y palmas, y la puesta en escena estuvo muy cuidada, con mucho movimiento, muchas luces y mucho humo.

Tras “The flood”, sin embargo, la segunda mitad del concierto comenzó quizá bajando un poco los ánimos. “Malina” precedió a “The last milestone”, momento que el grupo aprovechó para hacer una pausa antes de los bises dejando solo a Raph de nuevo junto con Einar Solberg. En esta parte se notó al vocalista algo más frágil, llegando correctamente a las notas más complicadas pero sonando en ocasiones dubitativo. La interpretación vocal de Einar es de una dificultad técnica muy alta, y en esta ocasión le faltó un mínimo para clavar del todo lo que se puede oir en el disco… lo que no significa que no fuera igualmente, desde mi punto de vista, una exhibición impresionante.

El resto del grupo reapareció pronto en escena para interpretar “Echo”, y esta fue en mi opinión su decisión más arriesgada. Si la primera parte del concierto iba creciendo en fuerza tema tras tema, en este caso se encadenaron tres composiciones largas y mucho más pausadas y tranquilas, por lo que se perdió parte del dinamismo. Se recuperó, afortunadamente, con una potentísima “The valley” que fue un auténtico momentazo, pero lo mejor aún estaba por venir.

Después de “Mirage”, una de las canciones mejor recibidas de Malina, se optó por cerrar la noche con “Rewind”, que es mi canción favorita de LEPROUS (y me consta que no soy el único en esto). No sabíamos muy bien qué iba a pasar con ella, porque demasiado frecuentemente la tocan “a medias”, omitiendo toda la parte final. En esta ocasión la tocaron entera, cerrando la actuación en su momento más intenso y dando lugar a un clímax apoteósico.

En mi opinión fue un concierto estremecedor. La pasión que transmite LEPROUS en el escenario es algo de lo que resulta muy difícil escapar, y la presencia de músicos de esa talla (con mención especial, obligatoria siempre que se hable de este grupo, al batería Baard Kolstad) supone una satisfacción intelectual constante. Por otra parte, entiendo que las particularidades del setlist y algunos puntuales momentos señalados pudieran no gustar a algunas personas. A esto hay que sumar la situación delicada en que se encontraba LEPROUS después de la clase magistral que nos dieron AGENT FRESCO. Yo personalmente salí con mis expectativas colmadas y reafirmando a LEPROUS como uno de mis grupos favoritos de la actualidad.

En suma, los amantes de la música progresiva disfrutamos de una noche emocionante llena de música. La gran afluencia de público y su entusiasmo demuestran además que hay un amplio mercado para este tipo de propuestas, por lo que espero que la escena progresiva siga creciendo y diversificándose. Si no es así, al menos dentro de unos cuantos años podremos decir que vimos a algunos de los grupos más importantes de nuestra época en sus mejores momentos de forma.

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