LÈPOKA – Beerserkers, 2016

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Lèpoka¿Cuántos de vosotros piensan en MÄGO DE OZ cuando alguien dice “folk metal español”? ¿A ver? Venga, no seáis tímidos. Así, muy bien. ¡Pues a la chita callando! ¡Borrado de memoria para todos! Eso es cosa del pasado. Estamos viviendo… coged aire… una nueva ola de metal español.  ¡Cerveza para todos! ¡Que empiece la fiesta!

Si, igual estoy exagerando un poco. CELTIBEERIAN y DRAKUM llevan en esto desde 2011. OCELON desde el 2012, y LÈPOKA también llevan su carretera. Y SAUROM ni os cuento, y ARS AMANDI lo flipas, y ÑU…  Pues eso. Que esto no es nada nuevo. El folk y el rock/metal se han llevado bien toda la vida. Y más en este país, con una buena cultura y tradicion celta, íbera y sobre todo tribal preromana.

Para los que no sepan de historia, voy a hacer un pequeño inciso. Antes de que los romanos entrasen por la puerta grande, saqueando, conquistando y convenciéndonos de que la vida romana era la vida mejor, la península estaba poblada por tribus de distinto origen, cultura, lenguaje y hasta religión, en función de quién nos había ido conquistando. Celtas “de los de verdad”, fenicios y un sinfín de gentes que pensaron que este pedacito de tierra frente a la costa africana molaba cantidubi.

Eso dio pie a una multiculturalidad inmensa. Una riqueza folclórica como no se ha visto en mucho tiempo. Y con el paso de los años, y los siglos, hemos mantenido cierta diversidad. Más o menos, y nos guste o no. Nos han conquistado, reconquistado, unido, separado, vuelto a juntar a patadas, y aun así hemos sabido mantener viva la memoria de celtas, tartesos, túrdulos, íberos, vándalos y demás mostrencos ancestrales. Y quizá, solo quizá, esa sea la razón de que cada uno de los grupos de folk que he mencionado, suena de una manera distinta. Porque cada uno de ellos ha bebido de una fuente cultural distinta. Además del contexto sociocultural en el que se formó cada banda y blah blah blah (ya sabéis, el discurso de siempre).

Y es (¡Por fin! ¡Ya acabo! ¡Lo prometo!) precisamente esa multiculturalidad y variedad la que ha evitado que por mucho que TODOS hagan folk, ni exista una cohesión, como existe cuando hablamos de death o de thrash. Y en parte eso es bueno. Mantiene la necesidad de buscar una identidad propia, con la que destacar y demostrar que se vale.

Y LÈPOKA han sabido demostrar que se ha roto definitivamente con el pasado. Por fin estamos ante las puertas de una nueva era para el folk. Se han pasado por el forro de los pellejos (de vino) el clasismo que pone al folk a la altura de dos o tres, y todo lo demás son copias, y se han marcado un discazo.

Humor y alcoholismo fiestero. Que dicho así puede sonarnos a “eso ya lo han hecho antes KORPIKLAANI, pero reducir algo tan complejo como una banda con una tradición cultural concreta, a la comparación con otra banda con una tradición cultural completamente distinta, es de gilipollas. Así que se acaban las comparaciones, porque no tienen cabida.

Desde «Beerserks» (que da nombre al disco) hasta «Yab dabadaba dai«, no hay una sola canción que no merezca la pena. Y cada una de las canciones tiene su qué, bien explicada en el libreto. Detallazo, porque hay grupos que se les llena la boca de “concepto” y al final se pierden en metáforas y egos de poeta, y queda todo en nada.

Y yo no sé de donde sacarán la inspiración estos castellonenses, pero han acertado de lleno al hacer un disco tan completo temáticamente. Saben mantener el concepto folk, aunque tengan letras sobre la religión, o de denuncia social. Y con todo y con eso, bien combinados con himnos festivales como «Skal!» O «Chupito«. Y aun se permiten complejidades como «Samhain«, que empieza siendo una fiesta alegre en la que olvidar las penas, y es capaz de introducir pasajes más pesados y oscuros, como un interludio dentro de la propia canción.

Y lo mejor… ¡En ningún momento deja de ser heavy! Del bueno, guitarrero, macarra y del que tanto gusta y gustará.

Seguro que hay quien esté deseando una explicación más amplia de lo que vengo describiendo, pero odio los “track by track”. Pensaba hacerlo con esta review, pero cuanto más escuchaba el disco (creed cuando digo que ya he sobrepasado la treintena de escuchas) más me daba cuenta de que desvelar todos y cada uno de los detalles de las canciones, habría arruinado la sorpresa. Este es un disco para escuchar, leer las letras, cantarlas por la calle con los auriculares puestos a todo volumen, o para difundirlo por todos los organismos culturales que conozcas, a ver si así se moja alguien y acaban en tu ciudad.

Porque desde luego, tiene que ser una experiencia inmensa poder verlos en directo. No creo que puedan transmitir lo mismo que en el disco, tiene que ser una experiencia completamente distinta. Complementaria.

En definitiva, una banda más… sí. Pero una banda más con la que demostrar que la riqueza cultural de la que disponemos en nuestro país no se limita al lirililerele de lunares y castañuelas. Tenemos mucha historia escondida con la que conectar gracias a bandas que saben combinar perfectamente tantos elementos e instrumentos, y contar historias tan maravillosas y mágicas.

Lo único que les voy a echar en cara, es una estrofa concreta. Exijo una explicación sólida para esta barbarie: “Esta noche hay fiesta, hasta que amanezca. Quiero un chupito para aguantar”.

¿Qué clase de persona es capaz de beber chupitos para aguantar de fiesta? ¡Exijo saber vuestro secreto!

firmaeloy

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