LEGADO DE UNA TRAGEDIA III, 2016

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legadodeunatragedia01Por fin llega a estas líneas subterráneas la ansiada última parte de la obra LEGADO DE UNA TRAGEDIA que supone el cierre de la trilogía.

La que firma estas palabras, lleva siguiendo con emoción cada una de las partes que componen este trabajo y ha vivido de primera mano la espectacular evolución del personaje y de esta locura musical que dio comienzo en el año 2008, cuando el cantante y compositor Joaquín Padilla junto a Jacobo García, decidieron crear una obra musical basada en la vida y muerte del genial escritor Edgar Allan Poe.  

Aunque Poe y su prolífica obra han sido fuente de inspiración para multitud de artistas, los autores, con la primera parte de este trabajo, fueron un paso más allá, realizando una cuidadosa selección de músicos de lo mejor de la escena metalera estatal. Con ello, dieron lugar a un disco monográfico trabajado e interesante, que ya marcaba las distancias con lo que se suele editar en este país, pero sin destacar de una forma muy llamativa. 

De una manera un tanto inesperada para el público, en el año 2014 Joaquín Padilla en solitario, decide retomar el proyecto y continuarlo, elaborando un contexto narrativo mediante la unificación de diversos universos literarios y simbólicos. Dentro de este disco, nos sumergimos de la mano del poeta Virgilio, en el descenso de Poe a través de los nueve infiernos de Dante Alighieri para encontrar a Lucifer, al que reclamará su alma vendida. Hay un salto enorme de la primera a la segunda parte, evolucionamos de un buen disco a una obra muy trabajada, que culmina con un tema magistral, que no puedo dejar de mencionar, donde presenciamos el desgarrador encuentro de Edgar Allan Poe con Lucifer.  

En noviembre de 2016, aparece la culminación de la trilogía, con este trabajo que hoy nos ocupa y que corona una obra colosal que va a generar un vínculo indeleble entre música y literatura. A nivel musical, la composición de este trabajo está realizado encajando a la perfección el rock/metal y la música clásica, que no pueden ser escuchadas de manera individual, sino que sólo tiene sentido de manera global. Una orquesta sinfónica que fluye junto al trabajo de músicos especializados, en su mayoría, en estilos rockeros y metaleros y que deriva en registros cargados de detalles para ofrecer una atmósfera espectacular que envuelve el ascenso de Poe al reino de los sueños. Para crear esta tercera parte de la historia, Padilla se basa principalmente en la mitología creada por el escritor Neil Gaiman en sus historias The Sandman, y la complementa con varios de los lúgubres personajes de las obras de Poe, además de dotar de carácter a la figura de Virginia, su difunta esposa, que tanto tiene que reprochar al escritor. De nuevo, lo espiritual y lo terrenal transitan juntos por esta tercera parte de Legado de una Tragedia que no es sino erudición pura. 

La evolución de la trilogía ofrece la transición de un mundo real a un mundo imaginario, con el descenso a los infiernos y el ascenso al mundo de los sueños, la vuelta a su origen después de un devenir errante por los mundos literarios que fueron creados por él y que fueron la razón de su existencia, la comprensión del amor como única razón de la existencia y la liberación de su alma ante este descubrimiento. Eros y Tánatos encerrados en un universo de notas y armonía.   

El disco es como un juego de muñecas rusas, canción tras canción se descubren figuras y personajes que se entrelazan entre ellos y que contienen, a su vez, otros universos literarios y musicales. Es un trabajo digno de analizar concienzudamente porque cada detalle importa, para tratar de comprender y encontrar los matices que esconde tras cada melodía. No hay ningún cabo suelto, todo tiene un sentido dentro de esta obra: cada sonido, cada instrumento, cada personaje, cada palabra. Es un trabajo tremendamente simbólico, tanto a nivel musical como literario.  

Durante los setenta minutos que dura este disco, nos encontraremos con estremecedores coros líricos, imponentes juegos de voces operísticas y rockeras, donde además incorpora por primera vez el gutural, y que dan una potencia brutal a los fragmentos de mayor intensidad donde un marco musical te ubica en el punto físico en el que se encuentran los personajes. Es un trabajo muy complejo de comprender pero cómodo de escuchar, ya que tanto la grabación como la masterización son absolutamente exquisitos. Sonidos dinámicos que cubren todo el espectro y que dejan fluir las melodías creando un universo sonoro rico y cargado de matices que forman parte de un todo. Una multitud de texturas bien hiladas que a veces derivan más a lo clásico, sin perder de vista una base de metal, aunque tal vez, un tanto más sutil que en los anteriores trabajos.  

El paralelismo de la obra de Poe con el trabajo musical de esta última parte de la trilogía es estremecedor. Desde el lenguaje utilizado hasta la fuerza dramática, las atmósferas y el simbolismo que encierra este trabajo están totalmente inspirados por la fuerza del escritor.  Joaquín Padilla ha ejercido la difícil tarea de recuperar a la perfección el espíritu romántico del escritor, rompiendo cualquier estereotipo que pueda encorsetar al rock.  Tal vez su origen tenga cierta inspiración de AVANTASIA, el proyecto de Tobias Sammet, para crear una obra absolutamente brillante que debería ser estudiada en las aulas de música de este país. 

No cabe duda de que el hechizo de Edgar Allan Poe, que tanta repercusión tuvo en las disciplinas artísticas del siglo XIX, se ha prolongado hasta nuestros tiempos para integrarse dentro de la historia del heavy metal. 

firmamarta

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