Lágrimas de metal

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A consecuencia del cierre de una sala en el centro de Madrid, una vez más, las redes sociales se han incendiado de indignación. La mirada del metal se ha dirigido hacia el público para marcarlo como absoluto culpable de dicho cierre.  Multitud de metaleros enfadados vomitan la rabia desde su barricada de Facebook, para dejar claro que siempre son “los otros” los culpables de los males de la escena.

Pero este no es un hecho aislado. Periódicamente, las lágrimas de metal hacen fluir ríos de dolor a través de las redes, culpabilizando a un público que consideran que no está a la altura y que no se implica tanto como debería. Ya se sabe que para llevar esas tachuelas tienes que ganártelas como si de condecoraciones se tratase, porque si no, serás criminalizado con esa tea ardiente que es la palabra. Y te acusarán de “Poser”.

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He aquí un breve resumen de los argumentos habitualmente sustentados.

  • Si tienes un grupo de música y no puedes vivir de él, ¿de quién es la culpa? De los posers, que ya no compran CDS, que se lo descargan todo, que les gustan las cosas gratis. Y claro, así nos va.
  • Si organizas un concierto y no va nadie. ¿De quién es la culpa? De los posers, que no van a conciertos, y prefieren gastarse el sueldo en cuatro birras en vez de ver un conciertazo. Y claro, así nos va.
  • Si cierran un garito que nos gusta o una sala de conciertos. ¿De quién es la culpa? De los posers, que no quieren pagar entradas por entrar en los bares y se compran el litro en el chino de enfrente. Y claro, así nos va.

Y así con todo.

Pero vamos a ver, almas de cántaro. ¿No os dais cuenta de que el origen de todo este problema es el sistema en el que vivimos? No sé si sabéis muy bien lo que significa capitalismo. Esa palabra que gritan los punkis en sus canciones y que se relaciona con la cocacola.

Simplificando una barbaridad (igual que vosotros cuando decís que la música se muere por culpa de los posers), podríamos decir que el capitalismo es un tipo de sistema que privatiza los medios de producción con el objeto de lograr el MÁXIMO beneficio económico, convirtiéndolo todo en un producto. Ni personas, ni arte, ni sentimientos, ni emoción, ni vida, ni muerte. Sólo productos. Y esto no es algo biológico ni natural. Es un modelo de sistema creado artificialmente y que ha dado lugar a una jodida forma de vida. Nuestra forma de vida. A la que no le interesa absolutamente nada que no reporte un importante beneficio económico. Evidentemente, tampoco incluye la música. Sólo interesa cuando puede sacar mucha pasta de ella. Pero mucha. ¿Y qué pasa con esto? Pues que si os metéis en la música para forraros, os podéis dar por jodidos.

Y es que no son los heavys, es el capitalismo.

¿Qué quiero decir con esto? Pues que si no se venden discos, no es porque a los heavys les dé por el postureo y ya no los compren. Sino porque la industria discográfica está proyectando sus intereses y esfuerzos en otros menesteres, porque ya no pueden sacar el mismo beneficio que antes de la venta de redondos.

Porque sí, hubo una época que unos cuantos se forraban con la venta de discos, pero llegó la era digital y cambió el modelo de mercado.

Que no es solamente que la gente no escuche discos, sino que ha cambiado la manera de consumir música. Y esto no es culpa de los heavys, ni de los posers. Podéis llamarlo evolución, involución, neoliberalismo, obsolescencia programada o como os salga de los ovarios. Pero no se han dejado de vender discos porque la sociedad haya hecho un boicot, sino porque ese producto ha cambiado.

Y esto, como todo en esta dura vida, tiene su parte positiva y negativa.

¿Que la gente ya no va a conciertos? Puedo decir que hace muy poco fui a ver a NON SERVIUM a la sala But de Madrid y las entradas estaban agotadas. Y les ha pasado lo mismo en casi todos los conciertos de su gira Resurgir. Y no, no son los jodidos MAIDEN con su avión y todo el rollo,es un grupo obrero de Móstoles.

Y recuerdo que en el mes de diciembre me desplacé al Hatortxu Rock a Navarra, un festival que había hecho sold out más de dos semanas antes de su celebración dejando a muchísima gente fuera. Y desde que comencé a ir al Leyendas del Rock, que duraba un solo día y se hacía en el patio de un colegio, hasta ahora, ha vivido un crecimiento salvaje.

Y recuerdo el Resurrection Fest, donde pagué diez euros por su entrada hace algunos años. ¿O hablamos del Viña Rock? Este año están celebrando su vigésima edición.  Y LOS CHIKOS DEL MAIZ completan el aforo de cada sala por la que pasan. Y así podría hacer una lista bastante grande, pero creo que con estos datos se puede reconocer que la gente SÍ va a conciertos.

Al parecer, ahora también se nos exige que para ser heavys y que no nos acusen de postureo hay que salir todas las noches por los garitos e hincharse a cubatas para que puedan tener beneficios. No nos queremos plantear que los locales también son empresas y que si viene un señor con corbata ofreciendo un pastizal por su negocio (por muy heavy que sea) para poner un Bershka, tal vez esa empresa prefiera embolsarse un montón de billetes, antes que seguir pinchando a los JUDAS todas las noches y sirviendo gin tonics. En su derecho está, por supuesto, ahí no entro, son las cosas del libre mercado.

Pero, por favor, a mí no me echéis la culpa porque prefiera muchas noches estar tirada en mi sofá viendo vídeos en YouTube que bebiendo el delicioso garrafón que nos ofrece la noche madrileña. Ah, de la conciliación ni hablamos, que eso da para otro artículo.

Pero además, estas pautas las debes seguir sólo como la marca del metal considere. Porque si vas a ver a una banda mainstream o a un festival que hayan decidido marcar como mainstream, también te conviertes en un traidor a la causa. Por cierto, que si tu banda le gusta al gran público y no solamente al selecto oído metalero, te conviertes en un vendido.

Joder, qué difícil es ser heavy en los tiempos que corren.

Me aburren estas lágrimas de metal. Esa facilidad de echar la culpa al resto de todos nuestros males en vez de hacer un poco de autocrítica y, sobre todo, disfrutar de la música que nos flipa.

Si queremos que nuestro grupo se escuche, vamos a dejarnos el puto pellejo en el local de ensayo para ofrecer algo que la gente quiera oír. Si deseamos que nuestro medio de información se mueva, saquemos el tiempo de donde no lo hay para reinventarnos y buscar contenidos interesantes. Y si queremos que nuestro garito se llene noche tras noche, innovemos y busquemos fórmulas para ofrecer algo atractivo para el público.

Y si queremos forrarnos con la música… Ya podemos encomendarnos al santo euromillón o a la señora quiniela, porque de otra forma, lo llevamos crudo.

 firmamarta

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4 thoughts on “Lágrimas de metal

  1. Una visión interesante del fenómeno «nadie va a los conciertos» un tema recurrente entre los que nos dejamos los cuernos ,nunca mejor dicho, para medio llenar una sala con música de calidad.
    Gracias, compañera

  2. Gran articulo!!! Tambien es cierto que si no es por medios como el vuestro, radios online, blogs… Etc es practicamente imposible encontrar grupos nuevos de la escena, salvando los que la industria «saca», y no todo el mundo se para a leer y ver las paginas y cronicas que con tanto trabajo hacen muchos profesionales en la sombra. Hasta hace bien poco no teniamos tanta info, solo un par de programas teledirigidos, en cuanto al mundo del rock-metal se refiere, ahora tenemos la info, solo debemos saber usarla. Como musico acepto la parte que me toca, dejarme los putos cuernos y sacar lo mejor que tengo, aunque no sera suficiente para llegar a 30 personas ni en las redes, se necesita mucho apoyo para salir en youtube con 200 suscriptores o visionados. Como publico, intento buscar conciertos a los que pueda ir y conocer nuevos grupos, compatibilizando curro y familia. Por cierto, MIL GRACIAS POR APOYAR BANDAS EMERGENTES!!!! DE TODO CORAZON!!!!

  3. Muy pero que muy buen artículo. En lo concerniente a los ejecutantes, y en calidad de músico, decir que, en efecto, el «estamento musiquero jebi» es muy dado a la llorera barata y a echar la culpa al de al lado, en lugar de detectar, asumir y corregir sus propios errores. Sobre esto, adjunto un «Decálogo de buena praxis para el músico local» que redacté hace poco:

    1) Si tocas en un garito que se llama «Mengano» (Por ejemplo) y donde entran 30 personas apretadas, no digas que tocas en «La Mengano». Tocas en «El Mengano». Es un bar. Por lo que más quieras, no lo llames «sala»!

    2) Un bolo de un grupo en un bar es un bolo. Un bolo de dos grupos en un bar es un bolo. Un bolo de 4 grupos en un bar es un bolo, aunque en el cartel ponga MegaMetalFest.

    3) Da igual el estilo que haga un grupo que toque en un bar si llevan cabezones de 100W y pantallas de 4×12″ al 8, y encima en un txamizo donde entran cuatro gatos. Eso, se mire como se mire, es ruido.

    4) Por el amor de dios, no pongas intros épicas pregrabadas antes de tocar en un bar. Lo mejor que puede pasar es que al terminar la intro, y antes de que metáis la primera nota, suene el «Avances, 1, 2, 3» de la tragaperras. (True story).

    5) Jamás de los jamases des la caca en las redes sociales pidiendo que te voten en el gran «Concurso Grijander Battle of The Bands». Es muy cansino. Es más…

    6) Jamás de los jamases te apuntes a un concurso. Luego es muy fácil lloriquear que si está amañado, que si no se apoya a las bandas, buah buah buah… Pero te has apuntado y les has hecho el caldo gordo. Con no apuntarse nos ahorramos todo el lío.

    7) Si haces un bolo en un bar y van 6 y un gato, en la puta vida te quejes de que «La escena esta muy mal y el público no apoya a las bandas locales», porque en el bar de al lado, que es un cuchitril del mismo pelaje, estaba tocado otro grupo igual de local que el tuyo y han llenado el tugurio hasta la bandera. En vez de llorar pregùntate que estás haciendo mal.

    8) Proporciones del tiempo invertido en internet: Si el tiempo que metes promocionando tu banda es mayor que el que dedicas a descargarte métodos o ver tocar a los músicos a los que admiras, es que no estás haciendo las cosas bien. Y probablemente deberías moderar tu ego.

    9) Si tocas en un bar después del otro grupo que acaba de tocar, y tardas hora y cuarto en cambiar y en preparar tu supermegaequipo, la culpa de que no quede nadie en el garito cuando empieces no es del público «que no apoya a las bandas locales». Es que eres poco profesional y no haces los deberes de logística.

    10) La más importante. ACTITUD.

    Sobre el escenario, la actitud es lo que convierte a un músico en un artista.

    Fuera del escenario, la actitud es lo que convierte a un músico en un gilipollas.

  4. ¿A qué viene juntar a grupillos de moda de universitarios como non servium y chikos del maíz con el HEAVY METAL??? La escena española tiene un problema y es el politiqueo barato y la punkarrización cutre (nada que ver con el punk extranjero, mil veces mejor que el cutre-punk español (o «ejtatáh´´, como les gusta decir)). Vemos festivales de politiqueo como viñarock o el aupa lumbreiras que van de «festivales de la resistencia´´ y los patrocina coca-cola y una marca súper-rebelde que vende ropa revolucionaria a precios de ropa hiper-pija (198). Y vas al Rock Arena, festival gratis, sin plitiqueo, te traen a DEATH ANGEL (mil veces mejor que basura «ejtatáh´´ como SA y demás viñarockadas, que si no fuera por el politiqueo no las conocería nadie), cerveza a buen precio, camisetas del festi a 8€,…eso sí que es resistencia, de la de verdad, RESISTENCIA METALHEAD. Es que ver en un mismo artículo que juntan a Iron Maiden y Judas Priest con non cerdium y los pijos del maíz, pues te da una idea de por qué no avanza la escena española. Así que más metal y menos politiqueo barato; y si van a ser «fxstxvxl dx lx rxsxstxncxx´´, que al menos pongan la entrada gratis y bebida a precio de coste, y que las camisetas del festi se puedan expropiar, no me seais capitalistas explotadores.

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