LACRIMAS PROFUNDERE (DEU) – Bleeding the stars, 2019

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LACRIMAS PROFUNDERE están a punto de cumplir nada menos que 25 años de existencia, todo un hito en los tiempos que corren, especialmente en una banda que no ha alcanzado las cotas de popularidad de otras bandas mundialmente conocidas. Tan larga travesía está plagada de cambios de formación y variaciones estilísticas a las que ha sobrevivido con éxito dispar. Como muestra de esta accidentada trayectoria, valga decir que en todos estos años, y sin contar con la formación actual, ha habido nada menos que cuatro guitarristas, cinco bajistas, seis baterías y al menos otros seis miembros en diversos puestos.

Durante sus primeros años alumbraron algunas de las joyas del metal menos reconocidas que recuerdo.  …And the wings embraced us y La naissance d´un rêve fueron sus primeros trabajos, una mezcla de metal sinfónico, gótico y un doom que por momentos se asomaba a lo funeral, que lograron captar la esencia del término gótico en su sentido más literario como pocas veces se ha logrado. Después vinieron el doom-death de Memorandum y Burning: a wish, que fue para mí la cúspide de su sonido, en el que ha sido desde entonces uno de mis discos de cabecera. Fall I will follow inició un viraje hacia un metal gótico más convencional, aunque con su vena rockera conseguía seguir mostrando frescura y originalidad. A partir de este punto se fueron acercando al sonido de bandas como THE 69 EYES, HIM o TYPE 0 NEGATIVE, perdiendo progresivamente sus rasgos más característicos de los primeros años. Por el camino también se quedó el vocalista original Christopher Schimd, que fue sustituido por Rob Vitacca.

Tras Hope is here se produjeron disensiones en el seno de la banda ante el reclamo de Oliver Nikolas Schmid (fundador, hermano de Christopher y único miembro remanente de la escuadra original) de retomar parte de la esencia original que llevó a un cambio total en la formación, en la que el guitarrista se quedaría solo. Tras reclutar a Dominik Scholz (batería que ya tocara con ellos alrededor del año 2010) y el vocalista mexicano Julián Larre, presenta a hora Bleeding the stars, el duodécimo disco de LACRIMAS PROFUNDERE.

Toda esta montaña rusa de acontecimientos y desventuras es una pieza esencial para comprender este trabajo. Bleeding the stars no es Burning: a wish, ni tampoco Hope is here, pero tiene un poco de ambos, y esa es la gran victoria de Oliver, que ha conseguido condensar todos los años pasados entre ambos discos. Temas como «Celestite woman«, «The reaper» o «Mother of doom» se mueven en el terreno de un metal gótico más convencional en la línea de los últimos tiempos. Ritmos rockeros, pasajes muy melódicos y una cierta melancolía que muestran un buen rango de voz por parte de Larre, que no se limita a imitar las voces graves características del género y aporta también algunos agudos y registros interesantes. No será extraño reconocer algo de HIM, KATATONIA o ENTWINE. Otros títulos como «I knew and will forever know«, «The kingdom solicitude» o «Father of fate» recuperan el estilo del Burning: a wish. Ganando en atmósfera y alternando la melodía con partes agresivas y con voces guturales, devolverán la sonrisa a muchos de sus antiguos seguidores.

Parece claro que esta es una obra catártica, cuya función no sólo es acercarse a una identidad que parecía perdida, sino liberar una creatividad encorsetada durante años por las cadenas de una etiqueta que no hace justicia a la potencialidad que encierra el concepto de LACRIMAS PROFUNDERE. En ciertos momentos se aprecia esta querencia por la exploración, como los coros de «Like screams in empty halls«, que replican una versión gótica de BEHEMOTH, o ciertos pasajes de «A sip of multiverse«, muy ambientales y post-rockeros.

Bleeding the stars es un punto de inflexión, un cambio notable en una línea de progresión que se mantenía plana desde hace ya muchos años. Se advierte también una condición experimental de su propio sonido en un sentido literal, una toma de contacto para abrir sus composiciones a otros géneros. Siendo una virtud que esto se haya traducido en un disco variado y equilibrado, quizá falta una cierta cohesión a la hora de visualizarlo como un todo, como si la composición siguiera una línea que en ocasiones no sigue una dirección clara.

A pesar de ello, estamos ante el mejor disco de LACRIMAS PROFUNDERE en mucho tiempo, que incluso en su vertiente más convencional logra superar a sus predecesores más inmediatos e inyectar sangre fresca a un proyecto que aún tiene mucho que decir en el mundo de la música.

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