La realidad de escribir en un webzine

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Este artículo nace de la sorpresa ante el aluvión de comentarios que proliferan como cucarachas a lo largo y ancho del universo internauta, y que se dedican a criticar la labor de las personas que escriben en webzines o medios de comunicación no mayoritarios.

Es bastante habitual recibir reproches de diversa índole, desde aquellos que, con tono paternalista y mediante un leve tirón de orejas, nos aconsejan que nos dediquemos a otra cosa porque escribir sobre música no nos va a hacer ricos ni famosos, hasta quienes directamente nos tachan de caraduras, por acceder sin pagar a los conciertos o recibir discos gratis.

Reconozco que me causa bastante estupor y algo de mala hostia leer los argumentos que se esgrimen para tirar por tierra el trabajo y esfuerzo que se realiza desde estos medios. Suelen ser ideas bastante alejadas de la realidad de quienes vivimos a pie de escenario, y que muchas veces, entran en contradicción con otras cuestiones que se defienden.

El argumento más habitual utilizado por los detractores consiste en repetir con indignación que escribimos crónicas para entrar gratis a los conciertos. El detalle de esta historia que parece necesario matizar es que, si un grupo u organización no quiere que se cubra su concierto, no acredita al medio en cuestión. Punto. Hay ocasiones en las que son las propias bandas quienes solicitan que se cubra su espectáculo, y otras, en las que los miembros del staff solicitamos acudir a un concierto específico. Si la organización estima que es interesante que se cubra, nos acredita como prensa, si no les interesa, no lo hace. No hay más misterio.

music00Además, y ya entrando en materia, quiero destacar que desde este webzine nos movemos dentro de la perspectiva underground, teniendo en cuenta todo lo que eso conlleva.  Para quien no sepa lo que significa, se podría definir metafóricamente como música subterránea, oculta a los ojos y oídos de la mayoría. Aquella que no existe para los medios multitudinarios y en la que se desenvuelven los grupos emergentes o los que desarrollan estilos musicales que no son considerados como comerciales. Además, si me desplazo a nuestro caso concreto, podría decir que nos centramos mayoritariamente en el underground estatal, lo que viene a significar que el precio de la entrada de un concierto no suele superar los diez euros.

Si me detengo a cuantificar mi tiempo de una forma orientativa, podría decir que escribir una crónica de dos bandas, supone alrededor de tres horas, sin incluir la preparación, corrección y publicación del texto en cuestión. Si dividimos los supuestos diez euros de la entrada entre las tres horas de redacción, el precio de la hora de trabajo (percibido en especie) sería de 3,3 €. ¿Qué le diríais a vuestro jefe si os ofreciese tres euros por una hora de vuestro trabajo? Pues eso mismo le respondería yo.

Quizá si cubriéramos a bandas como AC/DC, y realizásemos estos mismos cálculos, podríamos percibir por una hora de trabajo en torno a 25€. Entonces, tal vez se podría considerar que este sector está medianamente bien pagado. Pero aunque así fuese, no está de más recordar a toda la clase trabajadora, que aunque este salario en especie alimente el espíritu, no alimenta de igual forma el bolsillo, el estómago y la hipoteca, y por más que nos joda, son éstos los niveles mínimos de supervivencia que nos exige sistema en el que vivimos. Dejando esto de lado, me reitero con que no es nuestro objetivo apoyar a bandas mainstream, porque además de que no lo necesitan, ya cuentan con el apoyo de todos los medios multitudinarios o mass media.

Entrando de nuevo en el aspecto que implica la redacción de la crónica en sí, es habitual que se preparen los conciertos de forma previa al desarrollo de los mismos, escuchando a las bandas que van a tocar y recabando toda la información que internet tenga a bien ofrecernos. Una vez metidos dentro del concierto, evidentemente se disfruta del evento, pero de una forma diferente a cuando no se cubre para una web. El binomio bolígrafo y libreta se convierte en un imprescindible y en nuestra razón de ser, y  ya no hay lugar para el mini de cerveza. Durante el espectáculo tratamos de dejar constancia escrita de todos los estímulos que percibimos, además de los musicales. Se toma nota de las canciones seleccionadas por los músicos, del ambiente, de la sala y de cualquier matiz que pueda ayudar a ilustrar esa situación que se está viviendo y que nos inspire en el momento en el que nos enfrentemos con el papel en blanco. El tema de las bebidas alcohólicas queda relegado a un papel secundario, terciario o inexistente, si queremos lograr que nuestras anotaciones sean coherentes y legibles.

Por otro lado, está el tema de la fotografía, más complicado aún. La fotografía es una parte esencial de la crónica, ya que, aunque nos esforcemos por ilustrar nuestro texto con palabras y matices, no es comparable al impacto visual que supone completarlo con fotografías. La imagen constituye un porcentaje muy alto de la calidad de la crónica. Para esto, hay ocasiones en la que, como es nuestro caso, contamos con el apoyo desinteresado de un fotógrafo profesional, que a costa de su esfuerzo constante, ha logrado ofrecer unas fotografías de una calidad excepcional.

Pero en otras ocasiones no contamos ni con el conocimiento, ni los medios necesarios para hacerlo, y aun así, nos lanzamos a intentar fotografiar lo mejor posible el espectáculo que estamos presenciando. Es cuanto menos, injusto, acusar de estropear un concierto a las personas que intentan inmortalizarlo (siempre dentro del respeto y de la lógica) para un medio de comunicación, cuando la mitad del público está parapetado tras sus smartphones de última generación fotografiando cada instante. Son estos los claroscuros de la proliferación de las nuevas tecnologías, que están al alcance de la mano de todos/as. Y parece ser necesario recalcar de nuevo, que al ser el underground la razón de nuestra existencia, implica que una gran parte de las salas no estén dotadas de foso ni posean una buena iluminación, lo que complica aún más poder capturar una buena imagen.

Y no, os aseguro que cuando descargamos en nuestros ordenadores dotados de una tarjeta gráfica de mierda, cerca de mil fotos desenfocadas y oscuras, hechas con los objetivos que nuestra economía precaria nos permite utilizar, no estamos pensando en hacernos millonarios, sino en cómo coño podemos salvar al menos un puñado de imágenes a costa de los rudimentos de edición que podamos (o no) tener.

Después de todo este trasiego y esfuerzo,  puedo asegurar que lo menos importante de todo son esos famosos diez euros que nos hemos ahorrado al acceder a la sala, que probablemente a estas alturas de la historia, ya se nos habrán olvidado.

Otro de los mitos que circulan en el imaginario colectivo es el del deseo desaforado de conseguir música gratis a toda costa. Con los tiempos que corren, me temo que para suerte de unos y desgracia de otros, el soporte físico corre serio peligro de extinción, o al menos, ha reducido su visibilidad y movimiento en un porcentaje muy alto. Hoy por hoy, y como bien sabemos, prácticamente cualquier disco está al alcance del oído de quien lo quiera escuchar. Por lo que cae por su propio peso el argumento que asegura que escribimos en un webzine por conseguir un CD gratis.  Y si aprovechamos para comentar que hay un elevado número de bandas que envía sus trabajos a través de descarga directa, creo que se puede dar por zanjado este tema.

Y el manido argumento final está relacionado con el famoso intrusismo profesional que realiza quien se lanza escribir en un webzine sin la titulación correspondiente. A estas personas solamente les diría, que además de que contamos con periodistas de carrera entre nuestras filas, el intrusismo profesional definido como el desempeño de actividades profesionales por personas que no poseen una titulación académica reglada, no es de aplicación cuando esta labor es no remunerada. Porque si alguien todavía no ha captado ese detalle, esta web se desarrolla sin ánimo de lucro, lo que viene a significar que nadie percibe beneficio económico alguno por su publicación, y que es necesario compaginarla con otras profesiones remuneradas (y probablemente menos motivadoras), que son las que ocupan la mayor parte de nuestro tiempo.   

Con estas palabras no es mi intención, ni de lejos, victimizar a quienes libremente decidimos dedicar una parte de nuestro tiempo a apoyar la música desde esta particular barricada. Así como tampoco pretendo que ascendamos al altar de los mártires de los medios de comunicación alternativos.

Simplemente quiero dejar reflejada la realidad de parte del complejo engranaje de funcionamiento de algunos webzines, ya que se percibe un desconocimiento generalizado y bastante preocupante.

Escribir en un medio como el nuestro, constituye una manera de aportar algo de luz a la ya de por sí oscura escena del metal, tratando de hacer visible dentro de nuestras posibilidades, el esfuerzo físico, emocional y económico que realizan tantas personas para sacar adelante sus bandas. Escribir sobre música es una manera de agradecer su existencia a todos aquellos grupos que se dejan la piel y la vida dentro de las cuatro paredes de un local de ensayo.

No somos más que un catalizador, de mejor o peor calidad, que trata de transformar en palabras aquellas melodías y sentimientos que nos ofrecéis y que acaban formando parte de nuestra personalidad y de nuestras vidas. No busquéis intereses personales, económicos o de ego, porque creedme, salvo contadas excepciones, no los vais a encontrar.

 

 firmamarta

 

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5 thoughts on “La realidad de escribir en un webzine

  1. «El binomio bolígrafo y libreta se convierte en un imprescindible» no estoy de acuerdo, para algo está la aplicación «Notas» de mi iphone jajaja.

    Saludos Marta, tengo escrito un texto con una temática distinta, aunque escrito de más mala leche. Ahora lo tendré que dejar enfriar, porque sería muy seguido a éste tuyo, pero lo acabaré subiendo, porque NOS LO MERECEMOS.

  2. Respecto a lo del «intrusismo profesional «, que me digan a mi quién les repara el ordenador, si lo llevan siempre a un «profesional» … cri , cri , cri, eso. A ver cuantos periodistas escriben en los «medios profesionales». Me da la risa.

  3. Gracias por tu comentario, Larry. Espero con impaciencia leer tu artículo, porque sí, es cierto que nos lo merecemos 😉

    Respecto a lo del intrusismo, me he dejado algunas cosas en el tintero, que en este país hay mucha «titulitis aguda», y no he querido entrar en ese tema porque habría que profundizar demasiado y tampoco venía muy a cuento.

    Un saludo!!

  4. Sencillamente Genial !! Un perfecto resumen que expresa lo que la mayoría de grupos y público under pensamos: Sin vosotr@s, simplemente NO existiríamos… Gracias por ser el eslabón que permite conectar nuestras emociones !!! 🙂

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