La camiseta de SLAYER o el negocio de la moda

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“Fuck your magazine,
and fuck the long dead plastic scene
Pierce a new hole,
if Hell was «in» you’d give your soul”

Trendkill PANTERA

 

 

Escribo estas líneas debido a la polémica que surge por la venta de camisetas de grupos musicales de metal en algunas cadenas de ropa. Tratando de no caer en los comentarios simplistas que leo por las RRSS del tipo “ahora las pijas creerán que SLAYER es una marca de ropa”, vamos a analizar varios factores que ayuden a determinar si es tan grave como parece, a pesar de que haya algún purista que se me vaya a tirar al cuello.

El primero de todos es el tema de las modas. Siento afirmar que, salvo contadas excepciones, la mayor parte de expresiones estéticas que se desarrollan dentro de nuestro sistema capitalista, responden a una moda y a un beneficio económico empresarial concreto.

La estética, que en su momento fue seña de identidad para muchos movimientos contraculturales y que llegó a ser una fuente de inspiración para revertir lo socialmente establecido (como sucedió con el punk, el rock, el hip hop o el movimiento skinhead) en el momento actual se ha vaciado de contenido para convertirse en una simple moda. No pretendo despojar de todo valor a lo simbólico, porque sin duda lo tiene, pero no puedo dejar de analizar hechos como el de las camisetas sin tratar de ir un poco más allá de una opinión rápida y superficial.

slayer00En realidad ¿qué diferencia hay entre comprar una camiseta de SLAYER en H&M que en una tienda de ropa heavy? Una diferencia coherente podría ser el hecho de preferir soltar la pasta ante una persona con una pequeña tienda que ante un monstruo multinacional. Si esta es la crítica que se realiza ante la compra de la camiseta en cuestión, de acuerdo, tema zanjado. Pero mucho me temo que no van por ahí los tiros.

A lo que se está refiriendo la opinión mayoritaria es al hecho de que existan este tipo de camisetas en tiendas no especializadas, donde un porcentaje alto de la clientela no sabrá a qué se refieren. Pero si objetivamente nos planteamos cuál es la diferencia real entre comprarla en una tienda u otra surgen las dudas. ¿Si la compro en la famosa tienda de la plaza de Cascorro puedo hacer alarde de ser una auténtica conocedora de la música? ¿Me convierto en una poser si me la pillo en Zara?

¿Alguien puede garantizar que la camiseta que venden en la tienda metalera está fabricada bajo unas condiciones dignas de trabajo? ¿En la tienda auténtica no han explotado a niños/as de algún país del que no sabemos ni el nombre para fabricar la camiseta en cuestión? Porque si estos son los argumentos, de nuevo tenéis toda la razón. Pero me da la sensación de que la jodida camiseta de SLAYER está fabricada bajo las mismas condiciones laborales de mierda, la vendan donde la vendan.

Es más, decimos que ahora la van a llevar pijas descerebradas que creerán que SLAYER es un diseñador que viste celebrities y que está de plena actualidad. Pero si afirmamos que en las tiendas a las que nos referimos, estas camisetas tienen un precio sustancialmente inferior que la famosa tienda metalera. ¿Entonces, dónde queda nuestra pija?

¿O es una cuestión de poder adquisitivo? Y para ser auténtica tengo que gastarme más dinero. Y si yo, currante precaria, prefiero comprar una camiseta de mi banda favorita por cinco euros menos, ¿me convierto automáticamente en una pija descerebrada?

Tratando de evitar hacer uso de la ironía, puedo comprender que si entendemos el metal como cultura underground, puede llegar a ofender que se desvalorice de esta forma y que se reduzca a un simple logotipo. Pero también sería injusto realizar esta afirmación sin recordar que un caché que supera el millón de euros dista mucho de ser underground.

Sinceramente, me parece bastante poco productiva la crítica hacia la señora que se compra esa camiseta de SLAYER igual que se podría haber comprado ese mismo modelo aunque pusiera I LOVE NY. No nos estamos dando cuenta de esa palabra no sólo refleja a un grupo musical, sino que es una marca registrada y dirigida por la banda en cuestión. Y es necesario subrayar que no sólo es música, sino que es empresa. Una empresa que ha considerado que es muy fácil introducir su marca a través de la industria de la moda, porque plasmarla en una camiseta molona en un establecimiento por el que pasan diariamente miles de personas es un buen negocio. Y ese logotipo, además del rendimiento económico, va a multiplicar su visibilidad.

¿Seguimos cuestionando la pureza musical de la portadora de la camiseta y pasándonos por el forro la estrategia comercial de la banda?

Si me diese por criticar este tema, me parecería más grave que la banda se lucrase a cualquier precio por su mirada empresarial pura y dura, a que existan personas que adquirieran el producto aunque no tengan ni la más pajolera idea de quiénes son bandas como SLAYER, RAMONES, GUNS AND ROSES o METALLICA.

Pero al final, y la base de esta historia, es que todo es moda, nos guste o no. Modas que podré respetar más o menos; modas que me generarán más asco que otras; modas mayoritarias o minoritarias. Pero modas al fin y al cabo.

Nada más que modas vacías de contenido simbólico o cultural, con potentes empresas detrás que se forran a nuestra costa, sin importar que decidamos vestir con flores, botas militares o vaqueros rasgados en las rodillas. Modas que en otra época fueron transgresoras y que se han convertido en una cuestión meramente estética, y que para más inri, logran que muchos de los transgresores vestidos de “rebelión” de la cabeza a los pies (carísimas rebeliones, por cierto) se dediquen a prejuzgar a otras personas si no siguen su estilo. ¿Paradojas del sistema?

 

firmamarta

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3 thoughts on “La camiseta de SLAYER o el negocio de la moda

  1. Excelente análisis. Por desgracia, hoy en día una de las principales fuentes de ingresos de las bandas (autónomos) recae en la venta del Merchandising. Otro punto a tener en cuenta y que reforzaría la exposición es que, en un altísimo porcentaje, parte del Merchand que adquirimos no es Oficial y los ingresos obtenidos no repercuten en las empresas colaboradoras. Cerrando un contrato con una firma especializada, con un gran número de tiendas, control de ventas y seguimiento y con un escaparate publicitario impagable hacia la actividad principal del grupo (música) se alcanza a un sector de clientes/público que no se lograría manteniendo la actividad centrada en los recursos habituales. Diversificación de negocio.

  2. En mi opinión, y en relación con el comentario que he publicado en el artículo «¿Los mismos borregos con distinto cencerro?», las camisetas Jebis en cadenas textiles generalistas son la señal de que en el Rock en general y en el Metal en particular deberíamos hacer tabula rasa, desterrar definitivamente toda la imaginería clásica relacionada con el Rock, y empezar de cero enfocándonos exclusívamente en la música y el mensaje que con ella se emite.

    Vamos, que habría que resetear el mundo del Rock en su vertiente social, porque lo que hace falta en más «Devin Townsenes» y menos «69 eyeses».

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