KVELERTAK (NOR) – Splid, 2020

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Portada del álbum Splid de Kvelertak.Creo que presentar a KVELERTAK sería un tremendo error. Estos noruegos han escalado en popularidad a buen ritmo y si no te has encontrado con su nombre, ya sea por Internet o en festivales, perdona que te lo diga, pero eso significa que andas muy perdido y desconectado de lo que se cuece actualmente. O bien todo lo contrario, que estás en tu propia burbuja concentrado en lo que te gusta solamente.

Su mezcla de géneros como el black, el rock, el punk y el hardcore les ha valido como puerta de entrada para posicionarse como una banda a tener en cuenta, una banda que ha llamado suficientemente la atención como para que METALLICA haya decido contar con ellos como teloneros. Con este disco no están dispuestos a bajarse del burro, solo a seguir creciendo. De todas maneras, este disco viene marcado por una serie de cambios que se han notado.

El primero es la salida de la banda del batería Kjetil Gjermundrød y su característico cantante original Erlend Hjelviko o, como prefiero llamarle yo, cabeza búho, ya que con eso salía ataviado al escenario en sus conciertos con KVELERTAK. El segundo es que, si bien KVELERTAK sigue sonando igual que siempre, se ven ciertos cambios importantes, sonando más mainstream y, por lo tanto, más rockeros, punkis y, por qué no decirlo, “progresivos” que de costumbre, explorando y llevando mucho más lejos lo que se pudo escuchar en su anterior disco Nattesferd.

La energía eléctrica, vigorosa y ecléctica de sus riffs, un arma de la que KVELERTAK se ha valido a la perfección desde sus inicios, aquí se muestra expuesta de otra manera. No es un gancho inmediato ni directo; más bien es un gancho algo más enrevesado, que va formando ondas que, al igual que las formadas por una piedra rebotando en el agua de un estanque, tienen multitud de formas en su superficie que se manifiestan en forma de progresiones continuas; armonías vocales que, además de atmosféricas, beben de MASTODONBARONESS y VOKONIS. Como se aprecia en «Rogoland«, existen ciertas incursiones nuevas y cierta pérdida del sonido black metalero, el cual, si no se ha perdido, sí que ha disminuido hasta el punto de ser puntual, como se ve en «Necrosoft«, que cuenta hasta con cierto toque retro setentero gracias a los teclados. Por otra parte, está «Ved Bredden av Nihil«, en la que las influencias del frío metal noruego están mas presentes.

Creo que buena parte de la causa de que el black metal sea menos meritorio es que, aparte de haber querido hacerlo así, Erlend, al dejar la banda, se ha llevado consigo a su otra banda, DJEVEL, ese sonido. Es por esto que en los temas que tiran del sonido más rockero y punki, como “Crack of Doom” (en colaboración con Troy Sanders de MASTODON a la vista), “Discord”, “Uglas Hegemoni” o «Tevling«, en los que me recuerdan en cierto modo a DIE TOTTEN HOSEN, se ha perdido el toque explosivo del sonido que les caracterizaba antes para adoptar la clase de rock and roll más  sencillo y garajero de bandas como TURBONEGRO o THE HELLACOPTERS.

KVELERTAK siguen sonando a KVELERTAK a pesar de todo, es el mantra que me repito al escuchar el disco una y otra vez, pero está claro que la chispa no brilla con la misma intensidad ni va en la misma dirección en la que sopla el viento. Temas como “Deliriums Tremens”, una de las mas atípicas del disco, desmiente ese mantra, ya que con su desarrollo continuo tiene secciones algo alejadas del rock o metal y más relacionadas con bandas como VIVA BELGRADO, aunque luego muta recreando bien ese estado anterior de forma caótica, recordándome a bandas como CONVERGE. Afortunadamente, luego hay temas que sí son made in KVELERTAK como «Brâtebrann«, pero la sensación en general es que es un más de lo mismo un tanto engañoso.

Odio decir cosas como evolución o punto de inflexión, ya que son unos clichés de los que suelo huir, pero este disco se puede definir perfectamente con esas dos palabras. No es mal disco, pero deja sensación de extrañeza, con la pregunta de si su música seguirá avanzando en la dirección correcta, subiendo de esta manera un escalón más en cuanto a popularidad.

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