KULL (GBR) – Exile, 2019

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Como muchos ya sabréis, el black metal es uno de los géneros dentro del extremo que más cantidad de bandas acoge bajo su seno. Por alguna razón, las características específicas de su música y su trasfondo histórico han hecho que miles y miles de personas consuman este subgénero y que de esta ecuación salgan cada vez más y más bandas.

Esto tiene sus cosas buenas, pero también las tiene malas, ya que es muy complicado hacer cosas sin que te comparen con bandas más veteranas y más complicado todavía es despuntar. En algunos casos, incluso hay bandas que, intentando despuntar y ser originales, se fuerzan demasiado en cuanto a maneras compositivas, tornándose sus obras un tanto fangosas y complicadas de asimilar.

Empiezo así este análisis ya que es la sensación dominante que me queda tras escuchar el álbum debut de los ingleses KULL. De la mano de Black Lion Records nos traen este LP de poco menos de cincuenta y cinco minutos en el que atacan nuestro reproductor con un black metal de corte sinfónico con bastantes matices, pero que, para mi gusto peca de enrevesado en muchas ocasiones.

Ya me pasaba en algunas obras de BAL-SAGOTH, banda a la que todos los miembros pertenecían y con cuyo testigo pretenden continuar. Y parece que lo han conseguido. Con ideas y maneras muy similares a las de los mencionados unas frases antes, KULL ha decidido pintar el trasfondo lírico y artístico con un aire literario, cuasi lovecraftiano, pero sin casarse del todo con el término; al menos esa es mi impresión.

En cuanto a lo musical, que es lo que realmente nos interesa y como os decía, han mantenido el estilo, aunque complicándose de más en algunos casos. El espíritu épico y oscuro de sus atmósferas es abrumador, de muchísima calidad, pero da la impresión de que se pretende que vaya por momentos al ritmo que pauta la base instrumental metalera, que provoca momentos de caos sonoro un poco agobiantes.

No dudo en absoluto de su calidad como músicos, pero incluso para unos oídos tan abiertos como considero los míos, es un poco complicado poder disfrutar de los detalles. Es como cuando entras en una tienda de antigüedades y reliquias infestada de pequeños objetos y entre todos estos algunos medianos y otros pocos un poco más grandes, por aquí, por allá, por todas partes. Es curioso de ver, pero agobia observarlo. Algo así me pasa con este Exile de KULL.

El constante cambio y progresión de las cuerdas obliga al resto de componentes a ejecutar figuras inverosímiles o a confeccionar estructuras que no siempre son todo lo robustas que deberían de ser. Se pueden escuchar buenos riffs, buenos ritmos y buenas melodías e ideas, pero en general creo que se ha pecado de retrovanguardismo.

Sinceramente, espero que en futuros trabajos ordenen un poco más sus ideas, porque ya han demostrado con obras bajo el nombre de BAL-SAGOTH, como The power cosmic o The Chthonic chronicles, algo que por el momento, y por desgracia, les va a ensombrecer.

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