KUDAI – Harezko Dorreak, 2013

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Los euskaldunes KUDAI vuelven a la carga con su distintivo sello personal, tras tres trabajos anteriores (“Hutsa” en 2004, “Arima Eroslea” en 2006 y “Shah Mat” en 2009), en el que ya mostraban sus cartas sobre la mesa, con un metal bastante particular cantado en euskera, establecido en una base de programaciones y samplers, y apoyado en un metal musculoso pero no por ello exento de melodía.

Eso precisamente, y a rasgos básicos, es lo que podemos encontrar en “Harezko Dorreak(“Torres de Arena”), cuarto disco de la banda, disponible desde el pasado 8 de marzo, grabado nuevamente en los conocidos estudios Sonido XXI por Javier San Martín, y cuyo artwork ha sido magníficamente creado por Raúl Monge.

Desde luego la música de KUDAI es tremendamente original, eso es indudable. Que sí, que puede recordar en ocasiones -por su parentesco con el metal industrial– a FEAR FACTORY, pero también al metal pesado y groove de PANTERA, incluso podríamos catalogarla como un moderno híbrido entre el heavy y el thrash, o dejar de importunarnos innecesariamente y concluir que se trata de un disco de metal contemporáneo y enviar al infierno las malditas, y en ocasiones estúpidas, etiquetas.

Harezko Dorreakes un disco de Metal (sí, a secas), que alaba la potencia pero que solemniza aún más la melodía. Y es que ejemplos de esa elevada carga melódica los podemos encontrar fácilmente en un primer tercio del redondo sencillamente espectacular (posteriormente baja el nivel, eso es cierto). ¿A qué temas me refiero? Pues a Bizitzera Kondenatuta, Aldaketa Badator y Ezin Ahaztu, verdaderos hits del cd.

Pero igualmente enaltece lo denso y más groove, como en Gaitza Gara (donde se deja de lado en parte esa potencia para encumbrar más la melodía), cualidades a las que se suma un halo oscuro en Harezko Dorreak (de genial estribillo contradictoriamente luminoso y con un trabajo solista de guitarra muy heavy) y Diru-Gosea (donde quizás más se sienta el bajo).

Denbora y Banatu Eta Irabazi, más sosegados (el segundo al menos en su primer tramo), se presentan perfectamente colocados en el camino y representan, en cierto modo, un oasis que serena tanta energía tan bien canalizada.

Por último, otro de los aspectos a encomiar es la producción. Ya no solo de la base rítmica (digno de elogiar sin ir más lejos el sonido de la batería en Maskararen Atzean, muy acorde con este tipo de trabajos, aunque en el outro Haizeak Daramatza anecdóticamente se desmarque) sino de las guitarras: pesadas, densas, groove… a la vez que cortantes  y metalizadas, como en Hitzak.

Han cuidado todos los detalles, y eso se nota en el resultado final. Admito que no es el metal que me gusta pero ante la evidencia no hay más que rendirse. Espero (y estoy seguro de ello) que el trabajo conjunto con Heaven Musik  en la promoción del largo les reportará muchas alegrías.  LasTorres de Arena”  no deben desmoronarse. No ahora, ni con este trabajo…

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