KRACHMANINOV (DEU) – KRMV, 2022

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KRACHMANINOV no van a ser la banda revelación de este año, ni el grupo que revolucione su estilo, pero su único EP hasta la fecha tiene un encanto inexplicable. 20 minutos y seis temas que no necesitan a otra agrupación para rellenar el otro lado del vinilo, tampoco es parte de un lanzamiento mayor que esté por venir, ni una demo inacabada. Es un trabajo que se entiende por sí solo, autoconclusivo. Un crust/black/speed que nos recuerda que en ocasiones tan sólo es suficiente con tener unas canciones finalizadas, meterse en el estudio y listo. Y, cómo no, que tu material a grabar sea muy bueno, como es el caso. 

Invento aglomeraciones de etiquetas porque a la hora de la verdad es difícil catalogar a los alemanes, conectan con el black metal más enraizado en el crust desde el primer corte del EP, con ese riff dinámico y la voz rota de Jörg, multiples momentos como en «Beneath» y «Sleep» donde parecen los hermanos perdidos de CHILDREN OF TECHNOLOGY, gracias a ciertos toques de speed, o directamente hagan un completo traspaso hacia el death metal en «Home Coming«.

Pero la clave, lo que da cohesión a todo y no lo limita a una breve colección de canciones, es el aura sucia y pútrida que los alemanes han creado y cómo esta perdura a lo largo de sus 20 minutos. Pero es un álbum de crust punk, ¿acaso no debería ser obligatorio sonar de ese modo? Es cierto, pero no haría justicia a esos pequeños trozos, instantes, venidos de otros géneros y que ayudan a que esto no sea un viaje lineal de una sola dirección. 

Siguiendo con la disección (quizás excesiva) a la que estamos sometiendo a la ópera prima de los alemanes, bajo una etiquetación demasiado restrictiva no cabría el toque post black que impregna «Grind» que suena casi a agonía, que se arrastra, más que a un ataque directo a los oyentes, como sí hacían sus cinco predecesoras.

Es este pequeño mundo que han creado el que permite que sea un trabajo autoconclusivo, tal y como afirmábamos al comienzo de esta reseña. Un trabajo de crust que se permite hacer esporádicas salidas de su burbuja. No todo tiene por qué ser afilado y rápido, también hay lugar para un muro de sonido que te aplaste. Lo que no encontramos de ningún modo es respiro, KRACHMANINOV en la secuenciación de canciones sólo han dejado espacio para el martillo implacable de su sonido. ¿Serían capaces de replicar tal intensidad en un trabajo completo, de mayor duración? Es difícil saberlo, pero por ahora han demostrado que los EPs no tienen por qué ser considerados trabajos menores, porque a KRMV ni le falta ni le sobra contenido, es el ansiado punto medio. 

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