KING WITCH (GBR) – Under the mountain, 2018

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Los grupos renovadores del heavy doom de ascendencia sabbathica se cuentan por cientos. La diferencia entre ellos es la mayor o menor calidez de su producción, su mayor o menor cercanía al sonido stoner posterior y que al frente del micro tengan una voz femenina o masculina. Lo demás, dejando a un lado mayor o menor calidad instrumental, es que logren transmitirte algo de la excitación de esos tiempos fangosos trufados de puentes excitantes y saltarines, efectos psicodélicos y ambientes eléctricos, y auras de brujería y miedo de serie Z. La mayor o menor personalidad de la persona frente al micro también dice mucho, pues al final musicalmente los elementos son más o menos los mismos. En este grupo de bandas tenemos a unos escoceses de reciente creación, venidos directamente de la bella ciudad de Edimburgo: KING WITCH y su debut Under the mountain.

Centrando el contexto anteriormente expuesto, esta banda tiene fémina al frente, tira de sonido oscuro y más setentero que sus coetáneos, y aunque tenga a BLACK SABBATH como punto de referencia, pasado por la batidora de ELECTRIC WIZARD y ORANGE GOBLIN, también tiene mucho del brujerismo ocultista de COVEN o BLACK WIDOW. En algunos momentos se despega con algún corte más rápido y efectista, aunque la voz de su frontwoman Laura Donnelly la acerca a sus raíces más arcaicas, pero en general KING WITCH se queda más en la pesadez rítmica ritualística de las misas negras. Con estas premisas, sólo queda saber si la propia Laura goza de personalidad propia que diferencie al grupo y si en general los escoceses se creen su propia forma de expresarse y transmiten algo con su música.

En lo primero a que me refiero, Laura Donnelly tiene una voz bastante acorde en general con lo que KING WITCH quiere transmitir. Su chorro de voz es potente y la mezcla lo tiene lo suficientemente equilibrado como para que encaje con la música en su frialdad y aura de misterio. Otra cosa es que la voz parece un poco mecánica y que le falte un soul que otras cantantes, siendo la más evidente la sueca Elin Larsson de BLUES PILLS, sí tienen. Laura busca un poco más de autenticidad metálica en su voz y sin embargo se queda a medio camino en los temas más potentes como “Carnal sacrifice”, uno de los más excitantes musicalmente hablando, o “Possession”, aunque en los más sabbathicos sí que logra frialdad y oscuridad.

En cuanto a lo segundo indicado, KING WITCH es un grupo notable pero no imprescindible. Sus principios musicales son buenos, se tienen la lección setentera bien aprendida y también sus evoluciones posteriores, y cuando se aceleran transmiten entusiasmo y espectacularidad, pero tampoco es que te quiten el sueño. Particularmente me gustan más cuando se vuelven más COVEN y menos ORANGE GOBLIN. Ahí la voz de Laura triunfa más y musicalmente hablando los efectos psicodélicos y los riffs transmiten más (como ocurre en los temas más extensos, “Solitary”, “Approaching The End” y “Hunger”, esta última con un trabajo de guitarras que me parece excepcional, dejando hueco a una línea de bajo muy inventiva). Lo demás busca aumentar la carga decibélica y pesada de Under the mountain, aunque sin deslumbrar.

KING WITCH ha salido del subsuelo como una apuesta por Listenable para tener su propio plantel de bandas de ascendencia ocultista setentera y, aunque puede que no pasen la prueba de la continuidad, tienen calidad notable y tienen cosas que decir. Media docena de velas y un pentagrama invertido hará el resto para que la misa de invocación sea completa. La banda sonora ya está puesta.

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