KING MOTHERSHIP (USA) – The ritual, 2020

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Voy a ser sincero desde el principio, para que el lector pueda analizar esta reseña en su justa medida. No me gustan las one-man-band ni soy excesivamente fan de PERIPHERY. En cambio, me ha fascinado este disco debut de KING MOTHERSHIP, proyecto paralelo de Spencer Sotelo, vocalista de PERIPHERY y que en este The ritual, además de componer todas las canciones y las letras, se ha encargado de grabar todas las guitarras, los teclados, los arreglos y algunas líneas de bajo –Tai Wright, ex integrante de SLAVES, ha grabado prácticamente todas las líneas de bajo, mientras que su compañero de banda Matt Halpern se ha encargado de la batería-.

La publicación de este disco conceptual que narra la historia de un músico que vende su alma al diablo para convertirse en una estrella de rock supone la culminación de casi una década de trabajo de Spencer Sotelo componiendo canciones en las que se aleja un poco del djent o metal progresivo moderno que practica en PERIPHERY y en las que puede mostrar su increíble rango de voz. Así, la intro «Hope» es una bellísima pieza que entre los pianos, las orquestaciones y las capas de voz es irremediable compararla con QUEEN, mientras que «Cosmic meltdown«, con sus riffs, las líneas vocales de Sotelo y el percutir de la batería, es una mezcolanza entre el post-hardcore y el emo de grupos como SLEEPING WITH SIRENS y BILLY TALENT con tintes épicos a lo 30 SECONDS TO MARS o MUSE. Como veis, una propuesta de lo más ecléctica e indefinible.

Pero aún hay más: «Gold» parece un mezcla entre el jazz moderno y juguetón de JAMIROQUAI en lo instrumental y pop comercial a lo JUSTIN TIMBERLAKE en lo vocal, mientras que la brevísima «Only you» me recuerda a los FAITH NO MORE más experimentales y alejados del metal de mediados de los noventa. No obstante, el tono y el timbre de Sotelo en este tema se asemejan muchísimo a los de Mike Patton. Palabras mayores.

«Babby» nos devuelve por pasajes más jazzísticos, básicamente por ser un tema que se asienta fundamentalmente en el piano, y «Goodnight my darling«, como bien indica el título, podría ser una nana por el sonido de los teclados y la calidez de la voz de Sotelo. «Death machine«, en cambio, nos lleva por derroteros más heavys desde que escuchamos esa intro de guitarra y bajo que, inevitablemente, nos retrotrae a grupos como PRIMUS, pero también a su grupo PERIPHERY conforme va desarrollándose el tema.

Influencias de grupos como PANIC AT THE DISCO o de bandas sonoras de Tim Burton encontramos en «The ritual«, un tema muy divertido de escuchar y disfrutable que me recuerda por momentos a «A little piece of heaven» de AVENGED SEVENFOLD, pero con algún pasaje más moderno comparable a DEVIN TOWNSEND BAND. «Ego 101«, en cambio, es por estructura un tema de metal moderno del que tanto se lleva en Estados Unidos, con su riff rítmico y estribillo épico y pegadizo.

«The devil’s train» nos devuelve a las influencias del jazz a lo JAMIROQUAI, pero nuevamente con un estribillo de metal moderno, e «Imminent distorsion» es un breve interludio electrónico e industrial que nos prepara para el grand finale, el opus: «I stand alone«, un tema largo -ocho minutos justos- que podría pasar por un tema de PERIPHERY si tenemos en cuenta el riffeo, los colchones de electrónica y las líneas vocales de Spencer Sotelo… Tras un bello pasaje acústico, tenemos también un larguísimo solo de guitarra del australiano Plini que desemboca en el crescendo final de la canción, con una nueva repetición del estribillo.

Es evidente que The ritual y KING MOTHERSHIP es una obra concebida para el lucimiento personal de Spencer Sotelo, como vocalista y como compositor, pero no deja de ser una propuesta variada, interesantísima y muy bien estructurada. Da gusto ver cómo conforme va creciendo la obra aumenta la intensidad de los temas, en consonancia con la historia conceptual del disco. No sé si acabará sacando más discos, ya que estas canciones tienen más de diez años y están revisadas y cuidadas al más mínimo detalle, razón de más para disfrutar de esta obra como algo único y que no sabemos si se volverá a repetir.

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