KHTHONIIK CERVIIKS (DEU) – Æquiizoiikum, 2020

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Portada del album Æquiizoiikum de Khthoniik Cerviiks.El consumidor de mucha música puede ser muy abierto o cerrado, esto no es ninguna novedad. Ahora bien, quien tenga muy claro qué tipo de sonoridades le van se abalanza a determinados tipos de artistas o bandas de la misma manera que un perro famélico se tira a por comida en cuanto la ve. El problema viene cuando el oyente es muy fan de una banda muy particular o marciana. Es entonces cuando encontrar bandas parecidas o similares puede ser un quebradero de cabeza. A mí me pasa con VOIVOD. Estos canadienses me vuelven loco, pero encontrar bandas que sepan sonar como ellos… misión imposible. Vale, su influencia es tal que incluso bandas fuera de nuestro rollo los tienen en un pedestal, pero aun así, no hay ningún ser humano que sea capaz de captar o imitar su particular estilo. De hecho, no hay nadie que suene exactamente como ellos, y de ser así ya me podéis decir nombres inmediatamente, que estoy desesperado por encontrarlos. ¡Pegad el chivatazo, por el amor del gran Cthulhu!

Por eso, cuando en el radar aparece una banda como nuestros protagonistas, directamente explota. Solo ver la portada y el logo hará que se le empalme a los fans de los canadienses, no es para menos. Ahora solo queda ver si el material visual cumple con lo que se espera a nivel auditivo, y es aquí cuando tenemos que empezar a matizar. No sería divertido para ti, yo o la misma banda si no lo hiciéramos. Al fin y al cabo los pequeños detalles son los que importan, marcan la diferencia y definen la personalidad de una persona o cosa, ¿no os parece, estimados lectores?

La principal diferencia es el estilo musical. Es más que evidente y, como tal, es lo que define su sonido: death/black metal virulento a lo SADISTIK EXEKUTION, toques ocultistas lovecraftianos y surrealismo post-nuclear, digno de un planeta con varios soles que irradian rayos ultravioletas dañinos y habitado por mutantes como forma de tocar música. Son los elementos principales. ¿Quién da más? Otra banda que se dedica a mantener el legado de bandas ya existentes, sin duda. La cosa es que, aun habiendo sido caminos transitados por separado por multitud de bandas en el globo terráqueo, pocos se han atrevido a juntarlos, y mucho menos a llegar a Roma como es el caso. Es aquí donde entran en el juego estos alemanes con nombre de entidad trascendental.

Tienen el don de dejarte en un estado zen sin precedentes, gracias a lo que podríamos llamar “jam sessions cósmicas”. Ciertas secciones y riffs podrían estar firmadas perfectamente por el mismísimo Piggy (R.I.P.); se muestran ciertamente inspiradas. Realmente han escuchado el disco Nothingface a conciencia, muy acertados sin duda. Es aquí donde veo que han dado un paso de gigante respecto a su anterior álbum y donde, sin duda alguna, han aunado toda su creatividad antediluviana, recordando de esa manera tiempos en los que la existencia del ser humano o de vida en general eran menos que una ilusión u oportunidad en el espacio-tiempo, y generando la auténtica opresión visceral de un entorno que se expande eternamente y cuya naturaleza es inexplicable.

Por eso, temas como “Æequiizoiikum (Mothraiik rites)” o “Bloodless epiiphany (Délire des négations sequence 2.0)” están fuera de lo que entendemos como el bien y el mal. Jugosos recursos que beben del clasicismo, y de los tiempos primitivos en los que HELLHAMMER estaban haciendo algo nuevo, se presentan empapados de ciertas aspiraciones vanguardistas y disonantes de bandas más actuales como IMPERIAL TRIUMPHANT o ULCERATE. Todo eso sin llegar a esa densidad y sin salirse jamás del clasicismo purista, así de cuidadosos se muestran. No en vano, en temas como “Para-Dog-Son – Demagorgon” sacan su lado más depravado y lo-fi, traspasando la delgada línea que separa la insanidad de la sanidad. El bajo en ocasiones también aporta ciertas líneas (como en «Odyssey 3000«) que me hacen preguntarme cómo han conseguido sonar de esa manera cuando no soy músico, mis conocimientos de teoría musical son muy pobres y los únicos instrumentos que he tocado en mi vida de manera penosa ha sido en las obras musicales que hacia en el colegio. Una prueba más de lo buenos que son y cómo se las gasta esta gente en estudio. Habría que verlos en directo.

Aún se puede sorprender al público recurriendo a estilos clásicos. Este disco es buena prueba de ello. Pero hay que currarselo, como todo en esta vida. Ahora es cuando me despido diciendo algo que odio leer en diversos medios y más cuando queda un mes para acabar este año de mierda: ¡de los mejores discos del año! Sin ninguna duda. Si esto te ha puesto los ojos blancos debido a la pesadez que esta frase implica, ponte el disco. Te hará ponerte los ojos en blanco también, pero será de placer al menos. En algún que otro top caerá, que no os quepa duda.

 

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