KHORAJA (GRC) – Sailing our ship to martyrdom, 2019

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Desde Grecia nos llega el primer larga duración de esta banda de black metal llamada KHORAJA. Después de editar un EP titulado Echoes of thunder, Beneath the waves, han tardado unos dos años en sacar su siguiente material. Un trabajo totalmente auto producido y creado por ellos, encargándose incluso de la parte gráfica y producción del mismo.

Al escoger el disco pensé que me iba a encontrar un grupo de black metal más afincado en la vertiente más atmosférica o incluso con ramalazos depresivos. Y aunque en momentos puntuales los hay, la mayor parte del plástico navega en el puro y duro black metal que podrían practicar bandas como IMMORTAL, añadiendo ciertos toques melódicos aquí y allí. Eso sí, las partes más melódicas me han recordado poderosamente a los indonesios KEKAL, sobretodo por los efectos y reverbs en la voz del cantante, por ciertos efectos y sonidos de guitarra y por la batería programada. Así como por ese gusto por crear melodías algo felices para el estilo que practican. Uno de los temas que más me ha recordado a los indonesios es “Blood veil”, con ese estribillo tan vacilón y a priori algo fuera de lugar y el solo con ese reverb tan característico de los de Jakarta.

Tengo que reconocer que a primera escucha el disco me pareció mucho más monótono y a piñón de lo que es. Supongo que el estar trabajando y haciendo mierdas en el ordena no ayudó mucho, ya que a pesar de que el gran peso del trabajo se lo llevan los temas rápidos y furiosos, con protagonismo de blast beats y gritos agónicos, hay un espacio para momentos más calmados que dan cierto aire a tanta velocidad y rabia. También tenemos esa búsqueda de melodías en solos y riffs de guitarra, que los hace más accesibles y que supongo que puede atraer a oyentes no tan amantes del género. Y que, por contrapartida, podría echar para atrás a los más puristas del género.

El sonido del disco en general se nota que no es top, pero para el tipo de música que practican no es algo que lastre mucho. Está todo bien ecualizado e incluso la batería, a pesar de ser programada, suena bien y no desentona.

Un disco a medio camino entre el black metal más purista y uno de corte más melódico, que puede gustar mucho a los amantes del segundo género pero que quizás no sea suficientemente contundente para los seguidores del primero.

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