KAWIR (GRE) – ΙΣΟΘΕΟΣ, 2012

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Antes de hacer la reseña de este álbum y como es habitual, me metí en el perfil de la Metallum para documentarme. Cuando vi que estaban etiquetados bajo el subgénero Pagan/Black Metal, automáticamente estalló en mi cabeza el eterno y manido debate de la etiquetas. Yo soy de los que nunca han hecho ascos a su uso, pero llegando a un límite, claro está. Me parece bastante absurdo discutir que si una banda es Raw Black Metal o simple Black Metal por la producción de sus guitarras en determinado álbum, que si esta banda es Speed/Thrash o Speed con influencias de Thrash, he visto esos casos tan absurdos, al igual que veo como nos inventamos subgéneros nuevos cada día, que no hacen sino aumentar la confusión. Por eso prescindiré de esta etiqueta de Pagan, que a pesar de que sé que bastantes agrupaciones se guían por ella, a mi parecer, bajo esta se esconden otros elementos de otros  subgéneros. Así que haciendo una labor de catalogación, diré que aquí tenemos un trabajo de Folk (etiqueta ambigua donde las haya) Black melódico

Los griegos toman como base el Black, solo que de una manera bastante más relajada, junto a los Blast-Beats habituales, hay mucha melodía, inspirada de la escuela sueca, como DISSECTION o los primeros MARDUK, que siempre fueron un poco más dados a estos recursos. Junto a esto, encontramos otros elementos que dan ese toque distintivo al conjunto. Además de la instrumentación típica, la flauta de viento también tendrá un papel de bastante peso en prácticamente todos los temas, hasta el punto de que no se conciben las canciones sin dicha flauta, o al menos no quedaría tan bien el resultado final. En los pequeños trozos de To Demeter en el que aparece, a modo de «solo», es impagable lo perfectamente encajado que queda. O en Hymn To Apollo donde ya no solo se encarga de abrir la canción, sino que se convierte en el eje fundamental de esta, llegando a protagonizar gran parte de este himno de casi nueve minutos. 

Otro de los elementos que hacen distintiva a la obra, con el objetivo de darle un aire épico o majestuoso, son los coros masculinos. Un recurso muy usado en las bandas «vikingas» o incluso del Power más sinfónico, y aunque los griegos no puedan ser agrupados en ninguna de las dos categorías citadas, dichos coros también se convierten en una parte imprescindible, llevando en ciertos el peso de la narración, como bien puede oírse en el comienzo de Hail Bachus, en este sentido, el uso de los coros me recuerda al proyecto que lanzó hace poco el letrista de IMMORTAL (algo de estos últimos se nota en los riffs), bajo su pseudónimo, DEMONAZ que también practica un Black muy relajado, con la sombra de Quorthon muy presente. Y lo mismo es aplicable con KAWIR, que parece que han estudiado el Blood, Fire, Death nota a nota, lo cual no es malo, nada más lejos de la realidad, sino que denota muy buen gusto.

En cuanto a las letras, poco que decir con esa etiqueta Pagan a la que antes nos referíamos. Se centran en la clásica mitología griega que tantos ríos de tinta ha generado, así que es incluso obvio que KAWIR, siendo de la nación que creó dicha mitología, basen sus letras en ella, pues además es algo tan amplio que les ha dado para cinco álbumes con esta temática… y los que quedan. A eso sí que le llamo yo Folk Metal de verdad, en inspirarse en lo que te ha dado tu propia tierra. 

Así, junto con las letras, los coros y los teclados empleados sutilmente, se crea cierta atmósfera épica, al estilo de SUMMONING o BAL-SAGOTH, salvo que los griegos tal vez sean menos opulentos en este sentido, eso sí, la flauta, tal y como hemos dicho antes, sigue siendo el detalle más llamativo y cobra un papel fundamental en la composición de la música.

Así KAWIR se han sacado de la manga un buen disco de Folk/Black, que encuentra su mayor virtud en la no sobre-explotación de sus recursos, que ha sido el fallo de muchas bandas de este palo, con un sonido que puede llegar a ser incluso ridículo. No es el caso y estos chicos saben jugar sus cartas, sabiendo que dosificando, ganan mucho. También es verdad que KAWIR no son ni mucho menos nuevos, esta es su quinta obra y llevan casi dos décadas de rodaje, saben qué pueden ofrecer, qué no y cómo. De ahí que la experiencia, más que nunca, sea un grado.

 

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