KARTZAROT – Arima ez da galtzen, 2015

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kartzarot15No tuve la suerte de conocer a KARTZAROT en la época de la explosión de su música, siempre a nivel underground, en la primera mitad de la década de los 90. Cierto es que siempre fue una banda muy circunscrita al ámbito local, norteño, aunque también es cierto que quizás hubiera un cierto deseo de liberarse de esas cadenas al explorar el idioma castellano, además del euskera. No obstante, creo que a poca gente fuera de Euskal Herria llegó su música.

Como indico antes, no tuve la suerte de estar en el País Vasco en ese lustro que va del 89 al 94, muy creativo para la banda de Lezama y Bilbao, pero gracias a la edición de las dos maquetas del grupo por parte de Iberia Metálica, llegó a mis manos ese cd recopilatorio que anunciaba en 2013 la reunión de los vascos. Gran noticia para los viejos seguidores de la formación, e interesante forma de conocer a ésta para los curiosos que quisieran acercarse a la música del quinteto.

Creo que para valorar Arima ez da galtzen (2015), primer trabajo discográfico de la banda tras su reunión dos años antes, es necesario retrotraerse al primer lustro de la década de los 90’s. Entonces se podía ver una banda principalmente de heavy metal, que no quedaba en eso, sino que exploraba terrenos virtuosos, complejos y con especial cuidado en la estructuración de las composiciones. Sobre todo en Cuestión de tiempo (1994), no tanto en Kartzarot (1993), más sencilla esta maqueta.

Es decir, teníamos a una banda de heavy metal que, por la similitud en las líneas vocales y en la propia pronunciación del lenguaje, me recordaba a los rusos FIRST AID o a los húngaros OSSIAN, pero que iba mucho (muchísimo) más allá, quizás adelantada a su tiempo, y que escrutaba terrenos más experimentales en algún tema (pienso en “Azaroak 20” y su similitud con la banda rumana CELELALTE CUVINTE). Los riffs de guitarra 100% heavies, coros muy bien logrados apoyando las líneas vocales, los cambios de ritmo y compleja estructuración de los temas, además de un buen trabajo de la base rítmica pero -sobre todo- de las guitarras, hacían de Kartzarot (2013) una perfecta primera toma de contacto con el grupo para muchos, entre ellos un servidor.

El recelo con que recibí Arima ez da galtzen (2015) era evidente: habían pasado muchos años desde aquellas viejas composiciones de los 90’s y había que ver hacia dónde caminaba el grupo y, sobre todo, si su legado en aquellos años vería con buenos ojos este primer LP de la banda.

Bien, puedo decir que los viejos seguidores del grupo no se sentirán engañados, todo lo contrario. Arima ez da galtzen es KARTZAROT en estado puro y la esencia se mantiene, algo vital y que, alguna otra banda de los 80’s que acaba de regresar con nuevo disco bajo el brazo, no ha conseguido. Muy probablemente tenga que ver que algunas de las canciones son viejas composiciones, como ya nos adelantaba el propio grupo hace dos años en una entrevista, pero al César lo que es del César. Javi y Rober siguen haciendo un trabajo fantástico a las seis cuerdas, al igual que Asier “Matxi” a las voces (no parece que por él hayan pasado tantos años), mientras la nueva base rítmica (Txetxi y Cobelo) cumple con buena nota.

Entonces ¿nada cambia en Arima ez da galtzen respecto al pasado? Evidentemente hay cosas que sí. Lo primero y más claro es que los siete temas que componen el trabajo están interpretados todos en euskera, como si el grupo hubiera aceptado que parte del poco éxito a nivel mainstream que tuvo en los 90’s se hubiese debido a esa indefinición lingüística de antaño.

Lo segundo: esta vez, y aunque ya existía anteriormente, hay un protagonismo especial de los riffs de guitarra, más complejos aún y con una mayor carga de inspiración. Las guitarras tienen más cuerpo, y se complican aún más, por si no fuera poco. ¿Ejemplos? “Ume gaixoak” podría ser uno de ellos en su último tercio, complejo y anárquico, frente a su primera mitad más simple.

En este sentido vuelvo a lo de siempre: la extraordinaria estructuración de las composiciones del grupo en el pasado vuelve a manifestarse en esta ocasión. No solo hay que ir a “Patakon” (donde, por cierto, hay hasta riffs de corte progresivo), sino a “Zazpiak bateginik”, tema bastante rápido en su primera mitad frente a su parte sosegada en su segundo tercio.

En este aspecto, existe una bipolaridad evidente entre tralla y descanso, no solo en “Zazpiak bateginik” (como acabo de decir) sino también en “Stop kaleratzeak” (al menos en su primera mitad), corte heredero en este sentido de canciones antiguas como “Azaroak 20” y “Cuestión de tiempo”. Aquí, como en el corte inicial, también existe una cierta progresividad, siendo una composición más compleja instrumental y vocalmente, aunque estructuralmente sea más sencilla.

Los coros siguen estando ahí: pienso en “Indartsuen erosotasuna”, tema con armónicos incendiarios, bastante enrevesado en su estructura, donde el virtuosismo de los músicos vuelve a sobresalir de forma especial. Eso no cambia. Lo que sí se transforma es el heavy metal del grupo, de forma puntual, en el hardrockero “Sehaska kanta”, tema absolutamente diferente a lo hecho hasta entonces, con voz femenina en su segunda mitad y, por cierto, con un solaco de guitarra que es de lo mejor del disco.

Para terminar nos encontramos lo más prescindible del disco: “Zure deia watsaspean”, balada que no supera la antigua “Aprendiste a amar”, y que cierra un LP digno, muy digno (¡más que digno!) de regreso de los vascos. Un disco que muestra una línea continuista y que, por ende, respeta y mantiene la esencia de su legado en los 90’s, pero a la vez evolucionista en ciertos aspectos ya mencionados. Esta vez espero, y deseo, que su música llegue más lejos. Ésta así lo merece…

firmatopo

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One thought on “KARTZAROT – Arima ez da galtzen, 2015

  1. Muchísimas gracias por la reseña!!!

    El único pero, y enlazando con los comments que acabo de poner en dos artículos de la sección de opinión, es que, en lo relativo a la nueva sección rítmica, hubiera quedado mejor “Sergio Robredo y Jorge Cobelo” que “Txetxi y Cobelo”, por lo siguiente:

    “Txetxi y Cobelo” suena a rockeros de pro, cuando lo que somos el Txetxi y yo es dos putos oficinistas con barriga y riñonera para el biberón jejeje

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