JORGE SALÁN + ALTEREVO – Alcalá de Henares – 23/02/13

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Recién llegados de Valencia, en la que será su penúltima parada de la gira,  ALTEREVO y JORGE SALÁN   aterrizan  en la sala EgoLive de Alcalá de Henares, que les recibe con los brazos abiertos. Con una concurrencia más que respetable, el concierto empieza sobre la hora prevista. Abren boca ALTEREVO con Llorando rabia e Involución, tema que da título a su primer disco, producido por el propio Salán.

Un reencuentro con la voz de Charly López, con el que no coincidía desde su paso por BARBARROJA, una voz que encontré mucho más madura y versátil. Y junto a él un guitarrista que a buen seguro dará mucho que hablar: Albert Toledano. Completan la banda Jorge M. Couso al bajo, Javier González en los palos y de nuevo en el teclado, Chic. El teclista se ha reincorporado a la banda después de unos meses de ausencia, y, como el mismo Charly nos confirma, es una parte fundamental del equipo, pues, al tener formación clásica, gran parte de los arreglos están hechos por él. Discreto en escena, aporta mucho al conjunto.

Algunos acoples deslucen un tanto la primera versión de la noche: Decadence Dance de EXTREME, una de las muchas miradas al rock más ochentero de su repertorio. Tras ella, la fantástica Un lugar, que muestra la buena sintonía que hay entre los cinco componentes. Dos temas más y ya tienen al público listo para la que se anuncia como la primera colaboración de una noche entre amigos: sube al escenario Jairo González, guitarrista de ARKANIA, y disfrutamos de la segunda versión: I wanna rock. Con TWISTED SISTER y el siguiente tema, muy setentero, Dardo mortal, reciben en el escenario a Fernando Olea, ex guitarrista de WOS!, banda germen de ALTEREVO, quien les acompañará en una divertida versión de LOS PERROS DEL BOOGIE : De nada sirve hacerse mayor. Una canción con sonido a TEQUILA  que enlaza con The Pretender, versión de FOO FIGHTERS que dedicaron a Carlos Martinez Couso, hermano del bajista.

Charly pide la colaboración del público para que suba el volumen de la sala, y terminan con Beat it de Michael Jackson. Se notó que disfrutaron de su actuación y nos hicieron disfrutar a nosotros, demostrando que tienen tablas para ser el primer plato de un menú muy apetecible. Supieron meterse al público en el bolsillo, que esperaba expectante la entrada de Jorge Salán.

Entre tanto los fumadores salimos en tropel a la puerta de la sala, y nos amenizó el cigarrito el tributo a PLATERO Y que sonaba en el bar de al lado. Hay que decir que a pesar de las muchas trabas que dificultan cada vez más la organización de conciertos, hay quienes no desesperan y siguen apostando por ello. Público desde luego no faltó esta noche, al entrar constato que la Ego está abarrotada, y es que Jorge Salán se ha hecho un hueco en la escena española por derecho propio.

Abre su espectáculo con dos de los temas de su último disco de estudio “Sexto Asalto”: Depredador y Tocar tierra y dedica unas palabras precisamente a las salas que están cerrando sus puertas, triste noticia que por desgracia se repite cada vez con más frecuencia. Recientemente hemos dicho adiós a dos de las salas con más solera: Ritmo & Compás, en Madrid, y la Mephisto, de Barcelona.

Tras unas gafas oscuras interpreta Back in time y cae una de las canciones míticas del Hard Rock de los ochenta: Lay your hands on me de BON JOVI. Enriquecida con arreglos preciosistas, el tema cobra nueva vida en manos de Salán y su banda, a la que conocemos a continuación.

Gamberra y simpática presentación de los músicos: Jorge pide por favor un “abucheo” para el baterista Edu Brenes. Fuimos un poco tímidos al principio pero a petición del propio Edu, al que le ponen más los silbidos que los aplausos, le dedicamos un abucheo digno de un diputado. Mención especial para Luisma Hernández al bajo, quien forma un matrimonio perfecto con la guitarra de Salán. Estuvo en todo momento provocador y animó al respetable en más de una ocasión.

Seguimos con Reflejos del ayer La lluvia quedó atrás, dos temas más de “Sexto asalto” L.P. al que dio un buen repaso, para retroceder al disco anterior “Estatuas en la calle” con En la tormenta y la nostálgica Recuerdos del 93, esta última grabada junto a la maravillosa voz de Patricia Tapia (quien por cierto también cantó a dúo con Charly la balada Ojos verdes en su época de BARBARROJA) ¡Hubiera sido increíble tenerla allí esa noche!

Entonces Brenes tiene la intención de regalarnos un solo de batería, y digo la intención por que vuelven los problemas técnicos y hay que cortar. El público anima al baterista mientras todo ALTEREVO sube al escenario para solucionarlo rápidamente. Salán propone un solo de guitarra pero se queda en un amago, pues enseguida redoblan los parches.

Seguimos la noche con Risk , de los pocos cortes de sus anteriores trabajos. No se coló, en cambio, ningún tema de su primer disco, ni siquiera Driving through the tunnel , quizá la canción más conocida por el gran público y que no tocó tampoco en el bis.

Suena ahora la primera de las dos versiones de Gary Moore con la blusera The sky is crying. Después de Fuerza y aire pasamos a la vertiente más rockera de Gary Moore con Over the hills and far away, tema original de Elmore James. Pero como reconoce el propio Salán , es la versión del maestro Moore la que ellos interpretan. Coreada con entusiasmo por los asistentes (por lo menos por los que ya pasamos alegremente de los treinta) este tema arrancó una gran ovación de un público entregado al que en ningún momento hubo que pedirle que se acercara al escenario. Jorge aprovechó para pedir más apoyo a las bandas noveles y a las que, sin serlo ya, buscan sitio en la escena musical. No hizo sino repetir lo que ya es un mantra para Subterráneo Heavy, que no sólo de grandes bandas consagradas vive el hombre, y que abriendo el oído a otras menos conocidas seguro nos vamos a llevar más de una sorpresa.

Termina su actuación con un único BIS que nos devuelve de nuevo al blues: Subsuelo, que nos deja con muy buen sabor de boca. Acaba el concierto y empieza una larga y divertida noche en la sala Ego, pues ninguno teníamos la más mínima intención de irnos a dormir. Así, la noche se convierte en un encuentro entre músicos y fans, con el buen rollo que caracteriza a estos bolos en salas pequeñas que, a mi parecer, tienen un encanto del que carecen los grandes macroconciertos.

Gracias a la sala EgoLive por facilitar siempre nuestro trabajo, desde Subterráneo Heavy les deseamos mucha suerte en esta dura batalla diaria contra la desaparición de la música en vivo.

¡Hasta la próxima!

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